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Newsletter CREER Nº 97 Abril / Junio 2020
En estos meses, en gran medida propiciado por el estudio hemos puesto en
marcha y anteriormente comenté, he recibido múltiples llamadas de familias
desesperadas porque sus hijos habían perdido los servicios de atención temprana, se
habían anulados sus citas médicas, sus consultas de psicología, fisioterapia… Los
padres no comprenden todo este “parón” porque la enfermedad de sus hijos progresa y
los meses de “vacío” originan un retraso importante o pérdida de ítems alcanzados.
Ahora, Imaginaros a unos padres que tienen que hacer teletrabajo, y además, deben de
atender a un hijo con necesidades especiales 24 horas al día y al que se le han suprimido
todos los servicios de apoyo. La realidad de estas familias dista mucho del resto de las
familias. Estas familias están haciendo “multitrabajo” y están sometidas a una situación
de estrés muy importante.
Ahora, imaginaros a un niño que está aprendiendo braille y está en casa: ¿os
podéis imaginar cómo puede seguir el colegio online? Imaginaros a niños sordo-ciegos
que precisan material adaptado muy sofisticado para poder seguir las clases: ¿pensáis
que sus padres han podido sacar el cole en casa?
En puntos anteriores he hablado sobre el mundo de la sordo-ceguera por afectar
a las personas que padecen el Síndrome de Wolfram. Mi relato quedaría incompleto si
no destaco que en este estado especial originado por el COVID otros grandes
perjudicados son las personas con déficit auditivos. En este colectivo se complica
significativamente su modo de relacionarse. Ellos han suplido su carencia con la
habilidad de la lectura de los labios y ahora nos ponemos una mascarilla que anula por
completo la capacidad extraordinaria que habían adquirido. Debo admitir que mi
sensibilidad especial hacia la diversidad funcional me hizo buscar en internet y encontré
un grupo que había diseñado unas mascarillas trasparentes pensando en este colectivo.
Obviamente esta mascarilla está diseñada para que los que no tengamos problemas
auditivos tengamos una conducta solidaría y usemos estas mascarillas con la finalidad
de que nos entienda ese colectivo. Realmente si no parasemos a pensar, todos
deberíamos de usar esta mascarilla, simplemente porque la comunicación no verbal es
fundamental en todos los casos. Creo que sobran las palabras para explicar “cuánto bien”
hace dirigir una sonrisa a nuestro interlocutor.
Me podría poner a rellenar hojas y hojas explicando lo que en estos días he
pensado sobre las dificultades que deben de afrontar el colectivo con diversidad funcional
pero creo que al menos he lanzado algunas reflexiones.
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