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Newsletter CREER Nº 97 Abril / Junio 2020



                                                                                     Los Profesionales Escriben

              la paciente hablaba a una especie de “astronauta”, que no percibía mi cara, ni mis gestos

              pero yo tampoco podía notar sus gestos por la mascarilla y así, sin más… nos la llevamos

              en la ambulancia a gritos de sus padres que a dónde nos la llevábamos que si no podían
              venir… Y le tuve que decir que según protocolo solo podría venir la paciente.

                     Me gustaría que quien leyera este párrafo notara que esto tampoco ha sido fácil

              para nosotros, poco a poco esto fue normalizándose, en gran medida porque la gente
              veía la tele y veía que esto era lo usual, y comenzaron a admitirlo pero realmente qué

              dureza… parece que estás secuestrando a la persona sospechosa de COVID.
                     Respecto al día a día como médico de familia pues qué deciros, la mayoría de las

              consultas se intentan solucionar por teléfono y que no vengan al centro. Esto supone
              todo un reto para un médico que está acostumbrado a explorar, a tocar y a sentir. Ahora

              imagina que eres un médico de una zona en la que más del 50% de la población es

              inmigrante y antes de la situación derivada del COVID esta población me suponía una
              dificultad importante añadida porque no hablan español o solo alguna palabra, por lo que

              era preciso explorar detenidamente para lograr saber qué es lo que le ocurría al paciente.
              Ahora, la situación a veces se convierte en ver quién grita más al teléfono, pensando

              inciertamente que por gritar más vas a hacerte entender mejor. Una llamada por teléfono
              es una gran limitación, no ves gestos, no te pueden señalar… Cierto es que nos han

              dotado de un sistema para que nos manden imágenes para que veamos en consulta,

              pero cómo le explicas a la persona inmigrante que te envíe una foto cuando no logras
              saber en dónde le pasa algo.

                     Al final, la desesperación frecuentemente hace que les indiques que acudan a la

              puerta del centro  médico y así, aunque deba  de guardar  unas precauciones, logro
              enterarme qué quieren.

                     Supongo que cada médico contará la realidad según su cupo médico, pero esta
              es mi realidad, un cupo con un gran porcentaje de gente que no habla español, carece

              de cultura sanitaria y muchas veces te vas a casa pensando a ver si he atinado o la he
              liado… Esto me genera una sensación de malestar difícil de expresar.

                     Estas consultas  por teléfono  os aseguro que consumen  más energía que las

              consultas presenciales y que terminas agotado. A estas consultas se suman los avisos
              a domicilio, a veces justificados y puestos por  personas que realmente precisan

              valoración y otras  veces injustificados y puestos por personas que pueden acudir al
              centro médico para ser valoradas, pero les da miedo acudir a un centro que puede estar

              contaminado. En estos últimos casos, hay que explicarle al paciente que debe acudir al
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