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Ramón Gómez De La Serna
número cinco”. De Madrid llegó a Oviedo, lo que no impidió que des- fundó la sección española del Pen
decir que “Madrid es no tener nada de muy joven sintiera más interés Club, el club de escritores más im-
y tenerlo todo” por las letras que por las leyes. Pu- portante del mundo.
Descendiente de un conocido hom- blicó en los principales medios de la Pionero del vanguardismo literario
bre de leyes se sintió presionado época como El Sol, Revista de Oc- y artístico del primer tercio del siglo
por la familia para estudiar derecho, cidente, El Liberal Arriba o ABC. XX, iconoclasta, siempre se mostró
licenciándose en la Universidad de Junto a José Martínez Ruiz, Azorín, como un vanguardista de las vanguar-
dias, introductor y embajador de todos
los ismos que surgieron en la cultura
en la primera mitad del siglo XX.
Ramón Gómez de la Serna, (Ma-
drid, 1888-Buenos Aires, (Argenti-
na), 1963) es desde el pasado mes
de febrero el buque insignia, el
mayor reclamo del nuevo Museo
de Arte Contemporáneo. En una
de las dos amplias salas que com-
ponen el museo inauguradas por
la exalcaldesa de Madrid, Ana Bo-
tella, se puede visitar su despacho,
el universo creado por Gómez de la
Serna en el que recopiló la multitud
de objetos recopilados a lo largo de
su vida.
A pesar de coincidir cronológica-
mente con otros ramones ilustres del
mundo intelectual de la época como
Ramón Pérez de Ayala o Ramón del
Valle-Inclán, Gómez de la Serna es
el único que es conocido simple-
mente por su nombre, Ramón es él
y nadie más, en consonancia con las
vanguardias de la primera mitad del
siglo XX creó su propio ismo que
reflejó en el libro “Ramonismo”, en
el que dejó clara su independencia y
provocación.
Ramón Gómez de la Serna es el
creador de la greguería, que por si
sola es todo un género literario, son
sentencias ingeniosas, casi siempre
breves, que surgen del encuentro
del pensamiento con la realidad,
Ramón las definió muy esquemáti-
camente como la suma del humoris-
mo con la metáfora.
Gómez de la Serna supo combinar
su madrileñismo con un cosmopo-
litismo que le llevó a conocer las
vanguardias literarias europeas para
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