Page 53 - ses333
P. 53

Informe



             REGLA DE ORO: PENSAR ANTES DE HABLAR           var la confrontación y evitar, si es posible, convertir
                                                            a esos incómodos interlocutores en nuestros ene-
            Con independencia del problema o conflicto en que   migos. Porque las situaciones difíciles, inesperadas
            te encuentres, hay que tener siempre presente una   -- o socialmente delicadas, como visitar a un amigo
            regla de oro básica: “Pensar antes de hablar”. Si no   enfermo grave, asistir a un funeral, o hablar con un
            respetamos esta premisa, corremos el riesgo de in-  desconocido-- pueden surgir en cualquier ámbito…
            crementar la confrontación con nuestro interlocutor.   ¡Incluso provocadas por nosotros mismos!
            Esta regla consiste en no “reaccionar” sino “actuar”.
            Cuando reaccionamos, nuestras palabras son im-
            pulsivas, irreflexivas, y pueden molestar u ofender a
            nuestro interlocutor. En cambio, cuando actuamos,
            nos hemos tomado varios segundos para pensar lo
            que vamos a decir. Esos seis, 8 o 10 segundos que
            nos demoramos en dar la respuesta nos permiten
            reflexionar sobre nuestra actitud: “Lo que voy a decir
            ahora va a mejorar o empeorar esta relación personal”
            y actuar en consecuencia.

            Gran parte de los errores que cometemos en la vida
            son el resultado de “reaccionar sin pensar”. Aunque
            los segundos que invirtamos en buscar en nuestro
            cerebro la frase adecuada nos parezcan eternos, es
            esencial tomarse esta pausa. No importa que ésta
            resulte extraña a los demás. Lo único que importa
            es no perder el control de las emociones negativas
            que nos embargan en esos momentos para no avi-





                                                             QUÉ DECIR (O HACER)
                                                             ANTE METEDURAS DE PATA PROPIAS

                                                            Las meteduras de pata están presentes en mayor o
                                                            menor medida en la biografía de cualquiera. Se pue-
                                                            den cometer en cualquier lugar o situación. Nunca
                                                            se sabe dónde ni cuándo. Pero suceden. Sin em-
                                                            bargo, una cosa nos puede aliviar: “todo el mundo
                                                            mete la pata alguna vez”. Aunque, cuando ocurre,
                                                            pocos pueden evitar sentirse humillados o estúpi-
                                                            dos. Pero siguiendo algunas sencillas frases fáciles
                                                            de recordar se puede aliviar la situación, en función
                                                            de la gravedad de ésta:
                                                             • “Espero que me borres de tu lista de amistades”
                                                             • “No era mi intención ofenderte ¿puedes perdo-
                                                              narme?”
                                                             • “Lo siento, estoy enfermo. No debería de haber
                                                              venido a trabajar”
                                                             • “Hoy tengo un mal día. Disculpadme”
                                                            Lo que nunca debe hacerse es denigrarse uno mismo
                                                            diciendo frases como “¡Soy tan torpe!” o “No sé hacer
                                                            nada bien”. Hay que evitar que una metedura de pata
                                                            afecte a nuestra autoestima.


 52        60 y más • mayo 2016                                                                        53
   48   49   50   51   52   53   54   55   56   57   58