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tratada con respeto y dignidad más allá del estado de su salud. Se acabaron los tiempos en
los que otros decidían por ellos, “por su bien” pero sin contar con su opinión.
En el ámbito sanitario, la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento
Administrativo Común de las Administraciones Públicas (LPAC), establece una regulación
completa de las relaciones entre las Administraciones y los ciudadanos, permite avanzar
hacia la encomiable tarea de otorgar un rol activo al paciente en la regulación normativa y
gestión de su propia salud, es decir, abandonar un modelo de Estado paternalista, y dirigirnos
hacia un sistema sanitario basado en la participación del paciente y profesional sanitario, un
modelo que sin duda contribuirá a enriquecer nuestro sistema y lograr un mayor grado de
implicación del paciente.
Hoy día, las personas deben estar preparadas para asumir mayor control sobre los
factores que afectan a su salud, deben implicarse y participar en las diferentes etapas:
planificación, desarrollo y evaluación. Es necesario que los cambios que se produzcan se
mantengan cuando finalice la intervención y esto solo es posible si ha tomado conciencia y
está capacitado para ello, si conoce y confía en sus posibilidades. Nadie mejor que quien
gestiona durante 24 horas al día, 365 días al año su condición de salud o la de un familiar,
dispone de experiencia en el manejo y cuidado de la misma.
Todas las decisiones sobre cuidados a largo plazo o sobre tratamientos puntuales, han
de ser el resultado de un proceso de toma de decisiones compartido entre el paciente, familiar
y/o cuidador y el fisioterapeuta. Debemos respetar su derecho a no recibir información si así lo
deciden pero en caso contrario debemos facilitarles la información necesaria, en cantidad y
formato adecuado, en el momento preciso y en un lenguaje sencillo que les facilite tomar
decisiones que se ajusten a sus deseos.
En el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y
sus Familias (CREER) nos encontramos con una gran variedad de enfermedades y
especialmente con un grupo muy heterogéneo de personas.
La falta de información sobre las enfermedades minoritarias y la poca investigación que
se está haciendo obliga a los pacientes a implicarse muy activamente en su enfermedad tanto
buscando información científica (estudios y ensayos realizados en otros países) como
contactando con otros afectados o creando asociaciones.
Solamente el paciente empoderado puede entender su estado de salud y conocer el
efecto de la enfermedad sobre su cuerpo, sentirse capaz de tomar decisiones conjuntas con
su fisioterapeuta y entender si es necesario hacer determinados cambios en su estilo de vida
para gestionar su enfermedad. Todo esto le ayudara a sentirse responsable de su salud y
Newsletter CREER Nº 82 Septiembre 2018 ~ 2 ~

