Page 48 - ses307
P. 48
| INFORME
vez al año. ¿Les dedicamos esa to longevas, surgidas del nuevo
mínima atención a los que nos entorno residencial.
dieron la vida y que sólo nos
están precediendo en esta ca- La orgía de los excesos
rrera de la existencia? ¿Pensa-
mos en lo que significa a esas Referirnos a la Navidad sin caer
edades empezar una nueva vida en lugares comunes es casi un
con personas desconocidas en desafío imposible. Uno de los
una residencia? Afortunada- factores que crea cierta animad-
mente, gran parte de la gente versión a estas fiestas es la gene-
mayor tiene la inteligencia y ralizada epidemia de bondado-
la flexibilidad suficientes para sidad. Esa empalagosa bondad
adaptarse a los cambios y ser que, con inminente fecha de
capaces de sorprendernos con caducidad impregna cualquier
una sobrevivencia alimentada ambiente familiar en la cena o
do los viejos han de pasarla por nuevas amistades, o incluso comida tradicionales de estas
aislados de su familia. Bien con uniones sentimentales har- fiestas navideñas. La navidad es
porque ya no tienen vínculos
estrechos, o por el escaso inte-
rés de lejanos parientes que aún CLAVES PARA COMBATIR LA FOBIA A LA NAVIDAD
podrían hacerles partícipes de
esta celebración. Los mayores, Las fiestas de Navidad han envejecido. Para reciclarlas no pa-
a menudo se distancian (o los rece descabellado plantearse otras alternativas de celebración,
distancian) de su familia, aun- pese a que estos cambios a muchos tradicionalistas les pueda
que habiten en el mismo hogar. parecer una herejía. En palabras del sociólogo Vicente Verdú,
Una soledad a veces obligada, la Navidad deprime porque se ha hecho antipática a fuerza de
y, otras, buscada. Es real que, explotarse a si misma. De recrear sus simulacros. De inflar-
para algunas personas, los vie- se de un empalagoso júbilo a plazo fijo. Una dicha tan cuida-
jos son una molestia, o, peor dosamente escenificada, tan abusivamente patrocinada por el
aún: un estorbo. De ahí que, comercio, la publicidad y los estamentos municipales, que la
cada vez más, los mayores se ciudadanía se acopla automática e hipócritamente a este ritual
encuentren alejados de sus fa- para no complicarse la vida. Pero existe la posibilidad de re-
milias y llevados a residencias belarse. El deseo de vivir la Navidad de forma diferente a la
porque, dicen, “allí los cuida- impuesta y decidir como pasarla:
rán mejor”. Por las razones • Aleja los miedos: existe un derecho a cuestionar los mensajes
antes apuntadas, muchas veces, sociales que hemos interiorizado a lo largo de la vida. Pensar cam-
les privamos incluso, en la Na- biar el modo de celebrar la Navidad es en principio algo pertur-
vidad (¡una vez al año!), de esa bador por el miedo a que tus ideas puedan ser rechazadas por los
ración de cariño que necesitan demás y tengas que pasar las fiestas en solitario. Pese a este riesgo,
diariamente. Navidad parece te resignes a seguir “como todos los años”. Especialmente, si eres
que brinda la oportunidad de de los fóbicos que con sólo escuchar el nombre de Navidad, brota
ponernos en contacto con lo un torrente de emociones… ¡y preocupaciones!
mejor de nosotros mismos (dar,
acoger, compartir, sentir). Pero • Identifica tus reacciones: una de las primeras reglas consiste
no siempre es así. Por falta de en reconocer los primeros síntomas de la Navidad. Tan pronto
tiempo, exceso de trabajo, des- como éstos se manifiestan, no permitas que los preparativos y
amor, u otros problemas de los mensajes navideños te dominen. Haz como si no pasara nada.
cualquier índole, algunos dejan Como si la Navidad no existiese. Procura hacer lo que realmente
pasar esta ocasión. te guste. Ni más ni menos. Y comunícalo a los demás. Tú no pue-
des borrar la Navidad del calendario, ¡pero si tu actitud hacia ella!
Cuando uno tiene noticia de • Busca soluciones realistas: trata de modificar o romper algu-
estos casos se pregunta qué nas tradiciones que te resulten incómodas o desagradables. Aun-
motivo razonablemente huma- que esto signifique limitar las invitaciones a parientes, rechazar las
no puede existir para privar- de éstos, girar visitas no deseadas, o intercambiar regalos forzado
les de este goce, al menos, una
48 Más información
046-051SESENTA.indd 48 21/11/11 23:49

