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| INFORME

                                            vez al año. ¿Les dedicamos esa    to longevas, surgidas del nuevo
                                            mínima atención a los que nos     entorno residencial.
                                            dieron la vida y que sólo nos
                                            están precediendo en esta ca-     La orgía de los excesos
                                            rrera de la existencia? ¿Pensa-
                                            mos en  lo que significa a esas   Referirnos a la Navidad sin caer
                                            edades empezar una nueva vida     en lugares comunes es casi un
                                            con  personas desconocidas  en    desafío imposible. Uno de los
                                            una residencia? Afortunada-       factores que crea cierta animad-
                                            mente,  gran  parte  de  la  gente   versión a estas fiestas es la gene-
                                            mayor tiene la inteligencia y     ralizada  epidemia  de  bondado-
                                            la  flexibilidad suficientes  para   sidad. Esa empalagosa bondad
                                            adaptarse a los cambios y ser     que, con inminente fecha de
                                            capaces de sorprendernos con      caducidad impregna cualquier
                                            una sobrevivencia alimentada      ambiente familiar en la cena o
          do los viejos han de pasarla      por nuevas amistades, o incluso   comida tradicionales de estas
          aislados de su familia. Bien      con uniones sentimentales har-    fiestas navideñas. La navidad es
          porque ya no tienen vínculos
          estrechos, o por el escaso inte-
          rés de lejanos parientes que aún                                 CLAVES PARA COMBATIR      LA FOBIA A LA NAVIDAD
          podrían hacerles partícipes de
          esta  celebración.  Los  mayores,   Las fiestas de Navidad han envejecido. Para reciclarlas no pa-
          a menudo se distancian (o los       rece descabellado plantearse otras alternativas de celebración,
          distancian) de su familia, aun-     pese a que estos cambios a muchos tradicionalistas les pueda
          que habiten en el mismo hogar.      parecer una herejía. En palabras del sociólogo Vicente Verdú,
          Una soledad a veces obligada,       la Navidad deprime porque se ha hecho antipática a fuerza de
          y, otras, buscada. Es real que,     explotarse a si misma. De recrear sus simulacros. De inflar-
          para algunas personas, los vie-     se  de un empalagoso júbilo a plazo fijo. Una dicha tan cuida-
          jos son una molestia, o, peor       dosamente escenificada, tan abusivamente patrocinada por el
          aún: un estorbo. De ahí que,        comercio, la publicidad y los estamentos municipales, que la
          cada vez más, los mayores se        ciudadanía se acopla automática e hipócritamente a este ritual
          encuentren alejados de sus fa-      para no complicarse la vida. Pero existe la posibilidad de re-
          milias y llevados a residencias     belarse.  El deseo de vivir la  Navidad de  forma diferente  a la
          porque, dicen, “allí los cuida-     impuesta y decidir como pasarla:
          rán mejor”. Por las razones         • Aleja los miedos: existe un derecho a cuestionar los mensajes
          antes apuntadas, muchas veces,      sociales que hemos interiorizado a lo largo de la vida. Pensar cam-
          les privamos incluso, en la Na-     biar el modo de celebrar la Navidad es en principio algo pertur-
          vidad (¡una vez al año!), de esa    bador por el miedo a que tus ideas puedan ser rechazadas por los
          ración de cariño que necesitan      demás y tengas que pasar las fiestas en solitario. Pese a este riesgo,
          diariamente. Navidad parece         te resignes a seguir “como todos los años”. Especialmente, si eres
          que brinda la oportunidad de        de los fóbicos que con sólo escuchar el nombre de Navidad, brota
          ponernos en contacto con lo         un torrente de emociones… ¡y preocupaciones!
          mejor de nosotros mismos (dar,
          acoger, compartir, sentir). Pero    • Identifica tus reacciones: una de las primeras reglas consiste
          no siempre es así. Por falta de     en reconocer los primeros síntomas de la Navidad. Tan pronto
          tiempo, exceso de trabajo, des-     como éstos se manifiestan, no permitas que los preparativos y
          amor, u otros problemas de          los mensajes navideños te dominen. Haz como si no pasara nada.
          cualquier índole, algunos dejan     Como si la Navidad no existiese. Procura hacer lo que realmente
          pasar esta ocasión.                 te guste. Ni más ni menos. Y comunícalo a los demás. Tú no pue-
                                              des borrar la Navidad del calendario, ¡pero si tu actitud hacia ella!
          Cuando uno tiene noticia de         • Busca soluciones realistas: trata de modificar o romper algu-
          estos casos se pregunta qué         nas tradiciones que te resulten incómodas o desagradables. Aun-
          motivo razonablemente huma-         que esto signifique limitar las invitaciones a parientes, rechazar las
          no puede existir para privar-       de éstos, girar visitas no deseadas, o intercambiar regalos forzado
          les de este goce, al menos, una

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