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NÚMERO 274 / 2009
| MAYORES HOY
mente maceradas en alcohol de 96º; pal ya nos esperaba el padre Jesús ello, el padre Marrodán, que no tie-
el licor cálido se conseguía con el Marrodán, elegido abad de la co- ne momentos de descanso, recorre
azafrán macerado en agua. El pri- munidad hace pocos meses. Des- los campos del monasterio, y lle-
mer alambique se remonta a la dé- pués de mostrarnos algunos de los va a cabo el cultivo de las plantas
cada de los cuarenta del siglo XX; espacios más interesantes del mo- en un herbolario que diseñó hace
gracias a él, se pudo conseguir la nasterio románico, nos llevó al ta- años, para luego desarrollar en el
homogeneización de todas las hier- ller de elaboraciones, cuya llave de taller las diferentes actividades con
bas juntas, de las que se obtienen entrada sólo la tiene él; también es la elaboración del licor.
las esencias. El licor sale fi nalmen- el único que accede a aquel espacio
te a 36º (antes era de 42º). “Se tuvo en donde fl ota en su ambiente los La Oliva
que rebajar a consecuencia de los efl uvios de un arte alquímico que
elevados impuestos”, comenta el superan las dimensiones del espa- Volvemos a atravesar la geografía
padre Jesús Martínez de Toda, que cio y el tiempo. riojana, pero esta vez, de SO a NE,
ejerce de prior y, al mismo tiempo, para cruzar el Ebro por Calaho-
es el responsable máximo de las ela- Allí, en aquel mágico escenario, Je- rra, y entrar seguidamente en la
boraciones del licor de Valvanera; sús Marrodán elabora el prestigioso Comunidad Foral de Navarra. El
la única persona del cenobio que licor “Tizona del Cid”, en sus mo- recorrido no puede ser más foto-
sabe las proporciones exactas para dalidades: verde y amarillo. La or- génico, permitiendo el descubri-
alcanzar el producto fi nal que tanto den cisterciense –fundada en 1098, miento de espléndidos campos de
éxito tiene en nuestros días. como reforma a la orden benedicti- cultivos y pueblos de piedra que
na– tiene sus características que se parecen pesebres, entre espesos
Cardeña refl ejan en este licor. Por ejemplo, la bosques de ribera. Por fi n llegamos
austeridad y sencillez en su modo a Carcastillo, en el centro de esta
Desde Valvanera, a través de la de vivir genera un conocimiento región, en cuyo municipio se en-
Ruta de los Monasterios riojanos, notable del campo y sus hierbas cuentra el monasterio cisterciense
nos desplazamos hacia Cardeña, y de técnicas agrícolas. Este licor, de Santa María de La Oliva.
ya en tierras burgalesas, pasando que se elabora bajo fórmula secreta
por Santo Domingo de la Calzada. (el proceso de elaboración sólo lo Al llegar a La Oliva, el padre Da-
conoce el “hermano licorero”, así niel Gutiérrez Vesga –el hermano
San Pedro de Cardeña, el cenobio llamado cariñosamente este fraile, licorero de esta comunidad– es-
cisterciense más relacionado con la hoy abad de la comunidad), es el taba atendiendo a un grupo de
fi gura del Cid Campeador, se en- fruto de la maceración –durante visitantes franceses interesados
cuentra acurrucado en el seno de quince días en barricas de roble– de por el patrimonio histórico-artís-
un fértil valle. En su puerta princi- unas treinta hierbas distintas; para tico de este monasterio. Mientras
tanto, permanecí un rato conver-
sando con el monje encargado
de la tienda, lo que me permitió
admirar la gran diversidad de ar-
tículos que el visitante a este com-
plejo monástico puede llevarse de
recuerdo; después, estuve reco-
rriendo en solitario las diferentes
áreas del cenobio, llamándome
la atención la belleza y equilibrio
del claustro, y de los graves des-
trozos que este monasterio reci-
bió durante las guerras del siglo
XIX (Independencia y carlistas).
Al momento, tras despedir al gru-
po de visitantes, el padre Daniel
El padre Jesús Marrodán, en el taller
de elaboración del licor de San
Pedro de Cardeña.
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