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Al poco tiempo de llegar a España tanto
hombres como mujeres eran llamados
por la policía a declarar, “primero en la
policía social de la ciudad donde residí-
as, allí te hacían muchas preguntas
sobre Rusia y después a Madrid, daba
igual que fueras hombre o mujer allí te
preguntaban de todo sobre todo si habí-
as trabajado en las fabricas de avia-
ción”, recuerda José.
A algunos de ellos, con estudios univer-
sitarios, los títulos de médico o ingenie-
ro no fueron reconocidos por el Gobierno
Español de entonces, de esta manera les
dejaban fuera del mercado laboral en su dablemente el bikini jamás me lo puse, José y Secundina viven una existencia
profesión. “Los ingenieros tuvieron menudo escándalo hubiera organizado en tranquila, ambos siguen con interés las
muchos problemas- apunta José- porque la playa”. noticias de la Federación Rusa bien a
el programa de estudios era diferente, en Algunos de aquellos niños que retornaron través de periódicos, Internet o la televi-
la Unión Soviética el ingeniero era más no pudieron acoplarse a vivir en un país, sión por satélite, siguen leyendo libros en
especializado, algunas empresas les con el que siempre habían soñado, pero ruso y ayudan a familias que acogen
cogieron y aunque realizaban labores de tan diferente al que vivía en sus recuer- niños rusos durante el periodo de verano
ingenieros no les reconocían como tales. dos por eso se volvieron a la Unión Sovié- cuando necesitan hablar por teléfono,
Recuerdo también el caso de algún tica. Secundina y su marido se quedaron traducir algún documento etc.
médico que trabajaba por la comida, en España, José también, él intentó cam- Y es que, paradojas de la vida, el país
aunque era muy bueno en su profesión, biar lo que no le gustaba y entró a formar que entonces les acogió, les alimentó y
fue muy duro para muchos de ellos. Los parte de la política en la clandestinidad; les educó se encuentra en una mala
que traíamos un oficio no tuvimos pero por eso también tuvo que marchar situación y ahora son los niños rusos los
mucha dificultad en encontrar trabajo”. en el año 65, apenas diez después de que vienen a España por la solidaridad
Otro de los enfrentamientos con la socie- que hubiera retornado, y eligió Polonia, de familias españolas, “me gusta mucho
dad de entonces era la mentalidad cerra- país en el que vivió hasta el año setenta ayudar a los niños- dice Secundina que
da que se vivía a nivel social, “nosotros no y seis que volvió a España. siempre acude al aeropuerto a recibirles-
éramos creyentes, estábamos casados por La caída del régimen soviético y la cuando veo a dos hermanitos que se
lo civil- recuerda Secundina- y entonces entrada de Rusia en el sistema capitalis- cogen de la mano me acuerdo de cómo
estar casado por lo civil era vivir en peca- ta afecto a los españoles de manera me cogía a la mano de mi vecina Marga-
do”, todos los matrimonios tuvieron varias importante, las bajas pensiones, subi- rita y me reflejo en ellos”, incluso a via-
visitas del cura para que se casaran por la das de precios…. y se vinieron a Espa- jado a Rusia a alguna de las casas de
iglesia e incluso algunas de las familias no ña dejando media vida y parte de la niños donde en la actualidad viven los
permitían que la pareja durmiera en la familia allí. De los aproximadamente niños rusos que vienen a España “y me
misma cama porque para ellas no estaban tres mil niños españoles que llegaron a recordaba a la mía, a aquella casa don-
casados. “al final reconocieron nuestros la Unión Soviética hace sesenta y cinco de pasé mi infancia porque algunas de
matrimonios, tuvimos que mandar el cer- años huyendo de la guerra hoy sólo que- las costumbres que teníamos nosotros
tificado a Madrid y al cabo de un tiempo dan en la Federación Rusa unos dos- siguen estando vigentes como dejar los
nos mandaban el Libro de Familia, nunca cientos, la mayoría en Moscú. zapatos fuera… eso es algo que queda
nos devolvieron el certificado original”. A En Rusia les llaman los españoles sovié- para siempre”.
Secundina le gustaba nadar y lo hacia con ticos, en España los “niños de la guerra” Como ellos quedaran para siempre en
naturalidad, “entonces las mujeres no lo aunque ya sean jubilados, “a algunos les la memoria colectiva de un país como
hacían, yo traía en la maleta un bikini, molesta la expresión-comenta José- A mi los niños que perdieron la infancia lejos
cuando fui a la playa y vi aquellos trajes no me parece ni bien ni mal pero entre de los suyos por el olvido de aquellos
de baño con faldita casi me muero, indu- nosotros nos llamamos repatriados”. que ganaron una guerra.
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