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                                                                                               con temperaturas que podían rondar los
                                                                                               cuarenta bajo cero, y allí estábamos nos-
                                                                                               otros mal comidos y mal vestidos porque
                                                                                               al evacuar muchas cosas se habían que-
                                                                                               dado en los almacenes de la casa de
                                                                                               niños. No teníamos calzado y de mantas
                                                                                               hicimos vendas con las que nos cubría-
                                                                                               mos las pantorrillas y en los pies nos
                                                                                               poníamos chanclos de goma”. Secundi-
                                                                                               na aprendió a hacer punto, “hacia gorros
                                                                                               y calcetines para los soldados del ejerci-
                                                                                               to, lo hacíamos muy bien y más adelan-
                                                                                               te, sin saberlo la directora claro, por la
                  en plena infancia, para huir del hambre,  nuestros textos escolares eran iguales a  noche hacíamos punto para la gente que
                  la miseria y los horrores que estaban  los que estudiaban los niños rusos pero  nos pagaba por ello y con ese dinerito
                  viviendo como consecuencia de la guerra.  traducidos al español, teniendo en  nos íbamos al cine e incluso invitábamos
                  “Los últimos que llegaron-recuerda José-  cuenta que nosotros éramos unos tres  a nuestros compañeros”.
                  fue un grupo de niños madrileños hijos  mil niños de diferentes edades las edi-  Los más mayores de los niños fueron a
                  de aviadores”.                         ciones debían de ser pequeñas y por lo  luchar y fueron muchos los hombres y
                  José supo en el barco que la Republica  tanto caras y aunque teníamos el mismo  mujeres españoles que participaron en la
                  había perdido la guerra, “las cuidadoras,  programa que las escuelas rusas nos-  defensa de Leningrado durante el asedio
                  que entonces eran unas chavalitas de die-  otros también estudiábamos historia y  alemán. Algunos de ellos dieron su propia
                  ciocho o veinte años comenzaron a llorar  geografía de España además de literatu-  vida y también hubo niños que murieron
                  y lo supimos”. Secundina ya se encontra-  ra donde teníamos ediciones de Macha-  en la retaguardia junto al pueblo ruso.
                  ba en Rusia, “en la biblioteca teníamos  do, García Lorca…”
                  un mapa de España y cada vez que caía  La incompatibilidad entre la España fran-  LOS NIÑOS SE HACEN MAYORES
                  una ciudad en manos de Franco ponía-   quista y el régimen soviético de Stalin
                  mos su bandera, si se volvía a recuperar  hizo imposible la vuelta de estos niños  Al acabar la guerra mundial continuaba
                  colocábamos la republicana, de esa forma  que iban creciendo como españoles en la  la imposibilidad de volver a España, “mi
                  sabíamos las ciudades que eran nuestras  Unión Soviética. Un país que fue invadi-  abuelina a la que yo adoraba y extrañaba
                  y cuales no. Un día ya no había banderas  do por las tropas alemanas en Junio de  mucho, dice Secundina- murió en el año
                  de la Republica y la gente mayor lloraba  1941 y que hizo que estos niños, que  cuarenta y uno, yo jamás la volví a ver
                  diciendo se nos ahogó España”.         habían huido de una guerra, se vieran  desde que salí de la Cuenca Minera
                                                         involucrados en otra. “a nosotros- reme-  hacia Gijón,” su única familia eran los
                  LA CASA DE NIÑOS Y NIÑAS               mora José-nos evacuaron a la Republica  demás niños españoles que vivían en su
                                                         Autónoma de los Alemanes del Volga, era  casa, “y mi vecina Margarita era como
                  Al llegar a Rusia los niños españoles  una zona agrícola y sus habitantes, de ori-  mi hermana, juntas salimos de Asturias
                  fueron acogidos en hogares comunita-   gen alemán, habían sido trasladados al  y juntas estábamos en Rusia”.
                  rios donde vivían todos juntos. “Mi casa  interior, Siberia o Kazajstán, por un  Aquellos niños se preparaban en Rusia
                  era muy grande- recuerda Secundina-    decreto que había disuelto aquella repu-  para afrontar la vida, “aunque los prime-
                  teníamos muchos pabellones, de juego,  blica, así que nadie había recogido las  ros grados escolares los hacíamos en las
                  de estudio, un cuarto de juguetes, una  cosechas y lo tuvimos que hacer nos-  casas de niños en cuarto y quinto de
                  biblioteca muy buena, nos dieron abri-  otros, en guerra no se podía perder una  bachiller ya íbamos a la escuela rusa-
                  gos nuevos y gorros”, “en mi casa-dice  cosecha. La comida ya no era la misma  apunta Secundina- teníamos más posi-
                  José-teníamos educadoras españolas y   que antes de la guerra”.              bilidades de estudio que los propios
                  rusas, las clases eran todas en español y  Una guerra que sufrieron junto al pueblo  niños rusos, la verdad es que éramos un
                  una clase de lengua rusa. Para los rusos  que los había acogido, “La guerra fue  poco privilegiados, no había diferencias
                  tuvo que ser muy caro educarnos porque  dura para todos- comenta José- en    entre hombres y mujeres y todo aquel


                                                                                                           Sesenta y más 55
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