Page 55 - ses236
P. 55
054-057SESENTA 1/3/05 16:31 Página 55
invierno, aparte del hambre estaba el frío
con temperaturas que podían rondar los
cuarenta bajo cero, y allí estábamos nos-
otros mal comidos y mal vestidos porque
al evacuar muchas cosas se habían que-
dado en los almacenes de la casa de
niños. No teníamos calzado y de mantas
hicimos vendas con las que nos cubría-
mos las pantorrillas y en los pies nos
poníamos chanclos de goma”. Secundi-
na aprendió a hacer punto, “hacia gorros
y calcetines para los soldados del ejerci-
to, lo hacíamos muy bien y más adelan-
te, sin saberlo la directora claro, por la
en plena infancia, para huir del hambre, nuestros textos escolares eran iguales a noche hacíamos punto para la gente que
la miseria y los horrores que estaban los que estudiaban los niños rusos pero nos pagaba por ello y con ese dinerito
viviendo como consecuencia de la guerra. traducidos al español, teniendo en nos íbamos al cine e incluso invitábamos
“Los últimos que llegaron-recuerda José- cuenta que nosotros éramos unos tres a nuestros compañeros”.
fue un grupo de niños madrileños hijos mil niños de diferentes edades las edi- Los más mayores de los niños fueron a
de aviadores”. ciones debían de ser pequeñas y por lo luchar y fueron muchos los hombres y
José supo en el barco que la Republica tanto caras y aunque teníamos el mismo mujeres españoles que participaron en la
había perdido la guerra, “las cuidadoras, programa que las escuelas rusas nos- defensa de Leningrado durante el asedio
que entonces eran unas chavalitas de die- otros también estudiábamos historia y alemán. Algunos de ellos dieron su propia
ciocho o veinte años comenzaron a llorar geografía de España además de literatu- vida y también hubo niños que murieron
y lo supimos”. Secundina ya se encontra- ra donde teníamos ediciones de Macha- en la retaguardia junto al pueblo ruso.
ba en Rusia, “en la biblioteca teníamos do, García Lorca…”
un mapa de España y cada vez que caía La incompatibilidad entre la España fran- LOS NIÑOS SE HACEN MAYORES
una ciudad en manos de Franco ponía- quista y el régimen soviético de Stalin
mos su bandera, si se volvía a recuperar hizo imposible la vuelta de estos niños Al acabar la guerra mundial continuaba
colocábamos la republicana, de esa forma que iban creciendo como españoles en la la imposibilidad de volver a España, “mi
sabíamos las ciudades que eran nuestras Unión Soviética. Un país que fue invadi- abuelina a la que yo adoraba y extrañaba
y cuales no. Un día ya no había banderas do por las tropas alemanas en Junio de mucho, dice Secundina- murió en el año
de la Republica y la gente mayor lloraba 1941 y que hizo que estos niños, que cuarenta y uno, yo jamás la volví a ver
diciendo se nos ahogó España”. habían huido de una guerra, se vieran desde que salí de la Cuenca Minera
involucrados en otra. “a nosotros- reme- hacia Gijón,” su única familia eran los
LA CASA DE NIÑOS Y NIÑAS mora José-nos evacuaron a la Republica demás niños españoles que vivían en su
Autónoma de los Alemanes del Volga, era casa, “y mi vecina Margarita era como
Al llegar a Rusia los niños españoles una zona agrícola y sus habitantes, de ori- mi hermana, juntas salimos de Asturias
fueron acogidos en hogares comunita- gen alemán, habían sido trasladados al y juntas estábamos en Rusia”.
rios donde vivían todos juntos. “Mi casa interior, Siberia o Kazajstán, por un Aquellos niños se preparaban en Rusia
era muy grande- recuerda Secundina- decreto que había disuelto aquella repu- para afrontar la vida, “aunque los prime-
teníamos muchos pabellones, de juego, blica, así que nadie había recogido las ros grados escolares los hacíamos en las
de estudio, un cuarto de juguetes, una cosechas y lo tuvimos que hacer nos- casas de niños en cuarto y quinto de
biblioteca muy buena, nos dieron abri- otros, en guerra no se podía perder una bachiller ya íbamos a la escuela rusa-
gos nuevos y gorros”, “en mi casa-dice cosecha. La comida ya no era la misma apunta Secundina- teníamos más posi-
José-teníamos educadoras españolas y que antes de la guerra”. bilidades de estudio que los propios
rusas, las clases eran todas en español y Una guerra que sufrieron junto al pueblo niños rusos, la verdad es que éramos un
una clase de lengua rusa. Para los rusos que los había acogido, “La guerra fue poco privilegiados, no había diferencias
tuvo que ser muy caro educarnos porque dura para todos- comenta José- en entre hombres y mujeres y todo aquel
Sesenta y más 55

