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                  Mayores Hoy LOS NIÑOS RUSOS DE LA GUERRA



                  que quiso estudiar lo hizo”, algunos
                  siguieron carreras universitarias, médi-
                  cos, ingenieros… otros como José fue-
                  ron a las Escuelas de Artes y Oficios,
                  “los españoles estábamos en grupo
                  aparte aunque las practicas las hacía-
                  mos con los rusos” y de esas escuelas
                  salieron torneros, fresadores, electricis-
                  tas, carpinteros. Aunque siempre incul-
                  caron a los españoles la importancia de
                  la formación, “un día-recuerda José-
                  cuando ya estábamos trabajando vino a
                  visitarnos a la fábrica Agustín Gómez,
                  un héroe para nosotros porque era capi-
                  tán del Torpedo de Moscú, vino a hacer  terra, “al principio lo realizaba a través de  Secundina y su marido también volvie-
                  propaganda para fuéramos a estudiar a  una prima casada con un italiano y que  ron aquel año de 1956, “en Rusia está-
                  la Escuela Nocturna de la Juventud     vivían en el extranjero, luego a través de  bamos ya establecidos, nos habían con-
                  Obrera que había en todos los distritos y  un niño de la guerra que se había queda-  cedido una habitación con derecho a
                  mucha gente lo hizo, yo entre ellos”.  do en Inglaterra y éramos más de veinte  cocina que habíamos amueblado, traba-
                  Una vez adultos, los españoles seguían  los que lo hacíamos a través de él”.  jábamos los dos, no teníamos hijos y viví-
                  relacionándose entre ellos “teníamos un                                      amos bien pero yo siempre quise volver,
                  club para nosotros y allí se formaron  EL RETORNO                            mi marido no estaba demasiado conven-
                  muchos matrimonios” recuerda Secun-                                          cido pero volvimos”.
                  dina. Ella se casó con un vasco, José lo  La añoranza de la familia, el paisaje, los  Volvieron a una sociedad totalmente dife-
                  hizo con una asturiana. El tiempo iba  sabores y los olores siempre estuvo pre-  rente a la que habían dejado y opuesta a
                  pasando, cada uno de ellos comenzó su  sente entre ellos. José fue uno de los que  aquella en la que se habían criado, “se
                  vida y continuaban sin poder tener con-  volvió en la primera expedición del año  habían contado muchas mentiras sobre
                  tacto con España, un país para el que no  cincuenta y seis, “yo siempre tenia anhe-  nosotros, había tanta represión que inclu-
                  existían, aunque, “había un pequeño    lo por volver, vinimos en un buque ruso el  so algunas familias habían escondido el
                  gobierno español formado por los diri-  Crimena, llegamos a Valencia y no hubo  hecho de que tenían hijos en Rusia, los
                  gentes exiliados al que podíamos dirigir-  recibimiento, quizá había seis personas  padres de una amiga mía jamás dijeron
                  nos si nos faltaba algo o resolvían algún  esperando al barco, pero es que Radio  que tenían a sus dos hijas allí porque tra-
                  problema que teníamos”, recuerda       Nacional la víspera había anunciado que  bajaban de jardineros y tenían mucho
                  Secundina; “Nosotros nunca perdimos    el barco llegaba a un puerto del Medite-  miedo de que los señores se enteraran y
                  la nacionalidad-dice José- aunque el   rráneo así que podía llegar a Barcelona,  les despidieran de su trabajo”.
                  gobierno de entonces nos la quitó y algu-  Valencia, Cartagena… de ese modo nin-  Un país del que se habían marchado for-
                  nos se hicieron ciudadanos rusos y tení-  guna familia podía salir a nuestro  zosamente y que cuando volvieron les
                  an derecho a voto, etc.”.              encuentro porque no sabían donde atra-  negaba algo tan básico y fundamental
                  Tan olvidados estaban entonces por el  caba. Del puerto nos montaron en auto-  como el Documento Nacional de Identi-
                  país donde habían nacido que no les per-  buses toda la noche y nos llevaron a Zara-  dad, como recuerda José “nos daban
                  mitían ni comunicarse directamente por  goza, allí nos internaron en un edificio  una tarjeta amarilla, algunos lo cogieron
                  carta con su familia, Secundina lo tenia  donde nuestros familiares tenían que ir  por miedo pero la inmensa mayoría nos
                  que hacer a través de América, “mi mari-  buscarnos, traíamos algo de dinero y tení-  negamos porque era un forma de discri-
                  do tenia un tío que vivía en un país ame-  amos recursos para pagarnos el billete  minación, para identificarnos llevába-
                  ricano, nosotros le mandábamos una car-  hasta nuestra ciudad de origen pero no  mos un papel con nuestro nombre don-
                  ta para la familia, el allí la cambiaba de  nos dejaban irnos si los familiares no nos  de ponía que éramos repatriados rusos,
                  sobre y la remitía a España. Y cuando nos  reclamaban, fue tan duro que incluso en  no tuvimos derecho al Documento de
                  querían escribir desde España hacían lo  aquellos tiempos hubo una protesta de  Identidad hasta el año sesenta y tres y ya
                  mismo”. José lo hacía a través de Ingla-  nuestros familiares por el trato recibido”.  llevábamos siete años en España”.


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