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                                      Cultura Arte







                                                 Tras las huellas del Campeador


               800 años después del Cantar de Mío Cid






                Texto y fotos: Jesús Ávila Granados  concedido por los hispano-musulmanes,  corona de Castilla. Esta circunstancia
                                                     en señal de admiración. Don Rodrigo    fue creando una cierta animosidad con-
                        i Francia cuenta con “La     fue un líder, respetado y temido tanto  tra el adalid burgalés, pero el rey intentó
                        Chanson de Roland”, Ale-     por los propios castellanos, como por los  atraérselo entregándole como esposa a
                        mania, con “Sigfrido y el    hispano-musulmanes. Todo un persona-   una prima suya, Jimena Díaz.
                        anillo de los Nibelungos”, e  je de leyenda, cuya vida daría lugar al  Don Rodrigo, en 1079, fue enviado a
                        Inglaterra,  con  “Robin     más sobrecogedor canto épico de la     Sevilla para cobrar las parias –tributo
               SHood”; todos ellos, medie-           España cristiana.                      en razón del vasallaje que, anualmente,
               vales; España no podía ser menos, y      La historia de este caballero cambió  ese reino de taifa pagaba al rey caste-
               ofrece a la cultura del mundo occiden-  bruscamente cuando, tras el cerco de  llano-; en la histórica Hispalis, tuvo un
               tal el poema épico de “El Cantar de Mio  Zamora, el rey Sancho II perdió la vida  enfrentamiento con un noble burgalés,
               Cid”, que narra la vida de Rodrigo Díaz  frente a las murallas de esa ciudad, y  quien, al regresar a Toledo, acusó al Cid
               de Vivar, el caballero castellano, obliga-  Rodrigo Díaz de Vivar no dudó en prestar  de haberse apropiado de gran parte de
               do por el monarca Alfonso VI, al destie-  juramento al hermano de éste, Alfonso  los impuestos cobrados al rey al-Mu’ta-
               rro con sus mesnadas. En el ochocien-  VI, de no haber participado en dicha  mid (1068-1091); hecho nada cierto.
               tos aniversario de la redacción de este  muerte, como requisito para alcanzar la  Sin embargo, sin recibir un juicio escla-
               evocador poema épico, considerados
               que es un buen momento para seguir
               las huellas de este caballero burgalés,
               inmortalizado por sus gestas. Su céle-
               bre espada, “Tizona”, ha sido adquirida
               recientemente por la Junta de Castilla y
               León, por la cantidad de 1.6 millones
               de euros.
                 Rodrigo Díaz de Vivar (1043-1099),
               mejor conocido como el “Cid Campea-
               dor”, es el personaje más emblemático
               de la Edad Media hispana, cuya historia
               no sólo se confunde con la leyenda, sino
               que ha pasado al mito gracias a las can-
               ciones de gesta de los trovadores, jugla-
               res, poetas, cronistas e historiadores. De
               noble estirpe castellana, natural de Vivar
               (Burgos), destacó pronto como valiente
               guerrero, hábil y fiel vasallo, siendo alfé-
               rez del monarca Sancho II de Castilla. El
               sobrenombre de “el Campeador” lo
               obtuvo tras un duelo, que también se
               corresponde con el de ganador de bata-
               llas; mientras que el de “Cid”, es la  El Cid en el momento de la triste despedida de la ciudad de Burgos, abrazado a su esposa,
               derivación cristiana de “Sidi” (Señor),  doña Jimena y a sus dos hijas.



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