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          A MI PEQUEÑO LE PASABA ALGO Y TENÍA NOMBRE,


          NO ERA YO LA ENFERMA





                                                                                            Este era nuestro día a día, en el que mi frustración

                                                                                      por esa lactancia mixta totalmente inesperada e

                                                                                      inaceptada se alternaba a las dudas sobre el desarrollo
                                                                                      lento y diferente de mi hijo. Compartía mi preocupación

                                                                                      con la pediatra, que parecía preocuparse sólo por mi

                                                                                      obsesión con la lactancia materna. Pero tal y como lo veía

                                                                                      yo, si a Bruno le costaba amamantarlo, lo que más

                 “¿Es normal?” Fue lo primero que dije al escuchar el  necesitaba era, justamente, lograr amamantar.

           llanto de mi Bruno. Parecía ahogado, silenciado, como si                         La pediatra insistía en que hablara con alguien y que

           le costara salir de la garganta. La matrona dijo que sí era  me dejara ayudar, ignoraba por completo lo que le
           normal, pero se preparó para aspirarle la nariz y, al rato,                señalaba de Bruno, que con 6 meses no agarraba cosas

           le bombeó algo de oxígeno mecánicamente. En ningún                         con las manos, mantenía aún los puños a menudo

           momento sentí miedo, había parido entre mis cosas, en                      cerrados y parecía cruzar la mirada cada vez más. Nos

           mi comedor, todo había ido bien. Pero sí que notaba algo  mandó a revisión oftalmológica y yo acabé accediendo a

           de fondo que me hacía mirarle con aire dudoso. Fue más  tener una entrevista con una psicóloga del CDIAP. No

           que desafiante engancharle al pecho, seguro que no                         conocía esa estructura, como la mayoría de madres de

           habría sabido cómo hacerlo de haber sido madre                             niños normotípicos, pero en cuanto entendí de qué se
           primeriza. La primera noche las dudas crecieron al ver                     trataba pedí llevar a Bruno para una valoración. A la

           que no despertaba ni buscaba el pecho. Había                               semana siguiente, ya con 8 meses y a punto de dejar

           observado su paladar, estrechísimo, no había visto                         extracciones y suplementos para quedarnos, por fin, con

           nunca nada parecido, pero como doula y asesora de                          pecho y comida, fuimos a ver a la neuropediatra del

           lactancia vi claramente que sería complicado                               CDIAP. Vio a Bruno y no dudó en diagnosticar “retraso

           amamantarle.                                                               global del desarrollo”, recomendando que empezáramos

                 Recuerdo esos primeros días y semanas como un                        fisioterapia en el centro.
           constante intento de colocarlo al pecho, buscando                                Al cabo de unos meses, al comprobar que el ritmo de

           posturas y estrategias para conseguir ese agarre                           su crecimiento seguía lento, nos derivó a genética e

           profundo que le ayudase a mantener el pecho en la                          hicimos la primera prueba, el Array, en el que resultó todo

           boca; era como si no tuviera fuerza suficiente (lo que                     normal. Bruno seguía creciendo, le operamos de

           luego entendí que se define como hipotonía). Pero a                        estrabismo con 13 meses y de adenoides con 16. Ambas

           pesar de todos nuestros esfuerzos el día del tercer                        operaciones le ayudaron muchísimo en su desarrollo, pero

           cumpleaños de su hermana fuimos a pesarle para                             seguía siendo evidente que no iba al mismo ritmo que sus
           comprobar lo que ya sospechaba: habia perdido peso.                        compañeros. Con 2 años apenas hablaba y la genetista

           Nada alarmante, menos de 100 gramos, aunque para                           insistió en que hiciéramos un exoma, otra prueba genética

           alguien como yo, que no concebía la posibilidad de no                      que analiza el ADN por completo.

           poder alimentar a un hijo exclusivamente con el pecho,

           ese día marcó un antes y un después. Sin pensarlo

           mucho -y olvidando por completo la fiesta de mi primera

           hija- alquilé un sacaleches doble hospitalario, que me
           acompañó hasta los casi 9 meses de Bruno: 5

           extracciones al día, algún biberón de suplemento,-

           preparado a menudo entre lágrimas- y “teta para dormir”.




                                                                     Newsletter Creer Nº 113 / 31
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