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Extrañados  por  esta  situación,  Mentxu  y  Mikel  acudieron  a  consulta  con  varios

           oftalmólogos, que no veían nada extraño… Lo enmarcaron todo en ser el mediano de los
           tres  hermanos  y  que  serían  celos…  Posteriormente,  fueron  derivados  con  un

           neuropediatra  para  dejarles  tranquilos,  profesional  que  diagnosticó  a  Jon  de

           Adrenoleucodistrofia  (ALD)  tras  interpretar  la  resonancia  magnética,  por  lo  que  el
           diagnóstico llegó en apenas mes y medio.

                  “El diagnóstico de mi hijo dio una explicación a los síntomas que presentaba mi

            madre,  que  siempre  había  sido  diagnosticada  de  paraparesia  espástica”,  refiere
            Mentxu.  Con  este  diagnóstico,  la  familia  entendió  y  fueron  conscientes  que  el

            diagnóstico  de  la  madre  de  Mentxu  había  sido  erróneo,  y  finalmente  pudieron  poner
            nombre  a  la  patología  que  afectaba  a  los  tres  miembros  de  la  familia,  de  tres

            generaciones diferentes.
                  “Antes del diagnóstico de Jon, yo comenzaba a sentir que no caminaba igual que

            antes, que me costaba un poco más y que presentaba síntomas parecidos a los que mi

            madre verbalizaba cuando ella tenía 40 años”, comenta Mentxu. Esta es la realidad de
            muchas mujeres portadoras de ALD que por no haber en la familia un varón afectado,

            en  el  que  siempre  es  mucho  más  agresiva  la  enfermedad,  no  encuentran  desde  los
            servicios  médicos  la  explicación,  el  origen  de  la  sintomatología  que  presentan  las

            portadoras y es en el momento que aparece un varón afectado, cuando en la mayoría
            de los casos se diagnostica a otros miembros del entorno familiar. “Resulta curioso que

            el diagnóstico de portadoras de mi madre y el mío propio venga gracias a mi hijo Jon,

            en un viaje hacia atrás”, explica Mentxu. Además, esto permitió a la familia entender
            otros  casos  que  en  la  familia  habían  sido  tratados  o  diagnosticados  de  forma

            completamente diferente.

                  “Es curioso, porque después de años, encuentras que un hermano de mi madre
            falleció  a  la  edad  de  7  años,  aunque  en  su  época,  que  no  había  resonancias

            magnéticas, la causa que se argumentó fue tumor  cerebral, aunque entendemos que
            falleció por Adrenoleucodistrofia”, verbaliza Mentxu.

                  Mentxu expresa con alegría, “En mi familia afortunadamente ya se ha frenado la
            enfermedad, puesto que mis otros dos hijos son sanos no portadores, incluso mi hija

            ayudó a su hermano siendo su donante en el trasplante que se le realizó en diciembre

            de 2008.”








           Newsletter CREER Nº 66 Febrero 2017                                                                                                                                     ~ 22 ~
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