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mera batería cuyo jefe de mando era el Ca- El “orden cerrado”, así se llaman los desfiles
pitán Robledo. Nos dieron los petates con que nos hartábamos de ensayar todas las
todo el material que íbamos a utilizar du- mañanas para prepararnos a la jura de ban-
rante los tres meses de instrucción que es- dera y así no cometer ningún fallo a la hora
taríamos allí antes de la jura de bandera. de desfilar. El “orden de combate” era lo
que más me gustaba, nos instruían para la
Mis amigos y yo nos pusimos los uniformes,
guerra. Todas las mañanas nos gritaba y ja-
nunca me había puesto un uniforme militar
leaba mientras hacíamos ejercicios duros
y estaba muy emocionado.
con el subfusil de asalto HK, el casco y la
Lo que recuerdo cuando ya había pasado mochila de combate, nos ordenaban reptar
un mes desde aquel primer día de instruc- por el suelo, meternos en el fango, pasar
ción es que no era tan fácil ser militar, era obstáculos y el pasillo de fuego, que lo so-
duro todo lo que hacíamos, a las 7:00 de la líamos hacer con fuego real. Todos estos re-
mañana el cabo tocaba diana y todo el cuerdos volvieron a mi mente cuando el
mundo tenía que estar en píe para asearse, pasado jueves volví al acuartelamiento de
afeitarse, vestirse, desayunar y por último Camposoto con el CRMF en una visita orga-
recoger el armamento para que a las 8:00 nizada que hizo el Centro.
de la mañana todos estuviéramos ya for-
A los tres meses de mi instrucción en el
mados en la puerta de las baterías para dar
acuartelamiento Camposoto por fin juré
las novedades al coronel e izar la bandera y
bandera y ya oficialmente era soldado y
así comenzar otro día duro de instrucción, y,
solo quedaba irme a mi destino, el acuarte-
así era todos los días.
Boletín C.R.M.F. 15

