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| ENTREVISTA
Jorge insiste que se siente madri Entre la literatura to a po... co, hasta que fue en 1958
leño, pese a sus raíces gallegas (su y el periodismo cuando escribí mi primera novela
otro apellido, Trulock, ¿es de ori larga y otra corta”.
gen british? “Confirmado”). “Y es La vida de Jorge Cela pareciera
aquí donde he vivido siempre, sal que discurre como una línea fé ¿Leía su hermano Camilo sus escri
vo cortas estancias fuera o por via rrea y dos nudos troncales inter tos y Ud. los suyos? “Sí –dice ahora
jes, como la de Palma (Mallorca), conectados: literatura y periodis más serio y contundente–, sí que los
donde me fui con Camilo a traba mo. ¿Intencionadamente o surgió leía y opinaba, como también a la
jar en la revista Papeles. Allí estu así? “Con 18 años ya empecé a inversa, ¡aunque en sus últimos li
vimos un invierno, eso es todo”. escribir, creo que por una apues bros no he opinado… ¡La vida –ríe
ta con un amigo. Recuerdo, eso fuerte– es muy larga y complica
Pero “más que Madrid –apostilla–, sí, que estaba en Derecho y aque da!”.
son las posibilidades que esta ciu llo no me gustaba. Y, efectivamen
dad pone a mi alcance: mi mundo, te, no acabé. Entonces fue cuando Para Jorge, en la vida del Nobel “ha
mi familia, mis amigos…”. ¿Y no quise trabajar y pensé en el perio habido dos Camilos: uno, el que to
hizo el viaje a La Alcarria? (Risas) dismo, que por la época eran solo dos conocemos y admiramos, y otro
“De la vecina Guadalajara conoz tres años en la Escuela Oficial. hasta Madera de boj”. Lo dice en
co más bien poco: ni siquiera he he ¡Estoy hablando de los años 1956, tono periodístico, cauto, un pun
cho la ruta de La Alcarria”, senten 57, 58…! Entretanto, continué es to irónico, como cuando se le pide
cia muy en su estilo, deshacedor de cribiendo. Y bueno, llegó la escri opine sobre el periodismo como
clichés y demás tópicos. tura y se puso al lado, po... qui... profesión, y su compromiso hacia el
lector y el ciudadano medio: “Sigue
habiendo muy buenos periodistas”.
Ya sobre su independencia u objeti
vidad, su gesto cambia: “¡Eso –ríe
de nuevo– ya es mucho más com
plicado!”.
Como a la historia le es imprescin
dible el narrador, los cuentos le son
a Jorge. De todos sus libros es el
cuento la variante literaria que le ha
dado y da mayores alegrías y más
reconocimiento, según las críticas
y opiniones recibidas de escritores
consagrados como –ejemplo– Paco
Umbral:
Lo que dice de él Umbral
–“Jorge Cela fue siempre el me
jor cuentista de mi generación, una
pluma fraguada especialmente para
el género, minucioso, apretado, ob
servador, breve y cargado de peque
ños contenidos y grandes ironías.
Pasaron los de la escuela de la mi
rada, pasaron los chicos de Carver
Retrato sobre retrato de Jorge Cela en su casa madrileña y todos se parecían a Jorge, todos
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