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Jorge Cela: “Escribir… ¡no es nada, pamplinas!”




        de Asturias 1999)… Los relatos, los  nos laureado, se ha dado a veces en  tuve…¡eso que llaman veleidades!
        cuentos,  se han ido recopilando  en  nuestra  historia  literaria,  como  los  Entonces,  de  pronto,  me  acuerdo
        los libros Carta a la novia y Cuan-  Machado, Antonio y Manuel. Para  que gané un premio, pero sentía
        do sonríes”.                      algunos estudiosos, el segundo tan  que era el mismo antes y después
                                          genial como el primero pero con  del premio; no noté nada especial.
        Se diría, a tenor de estos títulos, que  distinta suerte: de una escritura más  Pero en fin”, ironiza mientras ase­
        sus libros y él mismo rezuman un  sutil, sin pretensiones, al alcance  gura continuar sin entender “muy
        fuerte lirismo y hasta cierta candi­  de cualquiera y tan difícil de cua­  bien en qué consiste, exactamente,
        dez, punto de vista que comparte sin  jar,  como lo  hiciera Manuel cuan­  esto del éxito”.
        ambages  y con risas:  “¡Puede ser,  do escribiera esto: “Lo que de ver­
        puede ser!”. Un periodista, Jorge  dad  me  habría  gustado  hacer,  más  Seguramente, Jorge “cae” mejor
        Cela, que además escribe “porque  que escribir, es ser un buen banderi­  que su hermano, más próximo, afa­
        sí, sin más trascendencia, porque  llero”. ¿Le dice algo esta estampa?  ble y accesible que el autor de La
        escribir... ¡no es nada, pamplinas!”,                                Colmena, de quien son leyenda
        sostiene en clave de humor, brazos  –“¡Puede ser que sí –ríe–, sí podría  –alguna urbana hay– sus afamados
        en alto, algo que le va y practica –lo  ser! Pero, bah, sí que hay diferen­  desplantes. ”Yo creo que cada vez,
        hace con asiduidad– como desmiti­  cias  muy  notables:  Camilo  inten­  por fortuna, la gente compara me­
        ficando siempre.                  tó, y lo hizo muy bien porque fue  nos. Al menos la que está cercana,
                                          un gran escritor, como digo inten­  cultural, vital y literariamente, ya
        Binomio hermano y escritor        tó triunfar. Y no es que yo no in­  entiende estas diferencias”.
                                          tentara el éxito, pero esto es algo
        El  binomio  hermano  escritor  fa­  que no me ha importando ni me im­  Donde hubo siete Celas
        moso y reconocido frente o junto a  porta en ab... so... luto. No sé, pero
        hermano también escritor, este me­  creo recordar que siendo más joven  Pero  ¿hay  más Celas  escritores?
                                                                             “Fuimos siete hermanos, pero a ex­
                                                                             cepción de Camilo y yo ninguno ha
                                                                             sido escritor…, aunque ¡bueno, sí!,
                                                                             hubo un hermano que murió y no
                                                                             muy mayor, que de chaval escribió
                                                                             una historia del Oeste, pero que lue­
                                                                             go trabajó en ese tema tan moderno
                                                                             del control de ca... li... dad… Y mi
                                                                             padre, que era funcionario de Adua­
                                                                             nas, escribió un libro de estenogra­
                                                                             fía adaptado a las aduanas…, por­
                                                                             que tenía una academia”.

                                                                             Actualmente, “de los siete viven
                                                                             cuatro: Juan Carlos, que es el ma­
                                                                             yor; Maruxa, que tuvo a su vez siete
                                                                             hijos; Ana y yo. Camilo era el ma­
                                                                             yor de todos, siete años mayor que
                                                                             el siguiente, unos nacidos en Gali­
                                                                             cia, en Cataluña o en Madrid, como
                                                                             es mi caso”, pormenoriza este au­
                                                                             tor, casi siempre entre sonrisas y
                                                                             hasta un punto entrecortado cuando
                                                                             el tema del que habla es familiar o
                                                                             roza las emociones.


                                                                                           Más información  15
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