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Newsletter CREER Nº 98 Junio / Diciembre 2020



              única preocupación era el tema respiratorio y si me podía afectar. Decide controlarme
              pero sin agobiarme.

                     A los seis días noté que mi saturación bajaba y decidí avisar el médico que me
              aconsejó subir a urgencias.

                     Una vez allí y tras una placa de tórax vieron que tenía neumonía bilateral y que

              la saturación la tenía baja. Decidieron ingresarme.
                     La estancia en el hospital fue muy buena. Estuve ingresada durante unos 10

              días en planta; estuve unos días con oxígeno y con el tratamiento que me pusieron fui

              mejorando poco a poco. El trato recibido en el hospital fue estupendo; todo el personal
              hace un trabajo increíble.

                     Los días en el hospital fueron pasando lentamente, pero iban pasando; seguía
              estando acompañada de mi familia (que nunca se separa de mí y que me hace sentir

              muy querida) y amigos. Decidí continuar estando ocupada y activa, y hacía todos los
              días ejercicio en la habitación. El tiempo que estuve en el hospital confíe plenamente

              en mi médico y en que iba a salir de ésta; la verdad es que nunca dude que iba a salir.

              Y así fue.
                     A día de hoy, estoy en casa y he dado negativo. Intento recuperar la normalidad

              de mi vida tras un par de meses diferentes y más lentos, y lo voy consiguiendo poco
              a poco.

                     Sobre las secuelas en mi caso no parece que se vayan a quedar; las que he
              tenido se van yendo poco a poco. Tuve problemas con el habla, el oído, de estómago,

              de cabeza, dolor muscular, náuseas, cansancio, tos,…

                     Pero a pesar de todo esto mi experiencia es muy positiva. Lo he tenido y lo he
              superado.

                     Se puede hacer. El apoyo de tu familia y las ganas de luchar y salir adelante
              hacen que todo sea más fácil. Una enfermedad como la mía, por lo menos en mi caso,

              por  ahora  no  supone  grandes  impedimentos,  excepto  el  cansancio.  Vives  con

              precaución y vigilante, pero no con miedo ni paralizada. Intento aprovechar todo lo
              que tengo y disfrutar de mi gente a tope.

                     La vida es muy bonita a pesar de todo, y somos unos afortunados por estar
              aquí y poder disfrutarla. Así que no nos la compliquemos más. A vivir y aprovecharla,

              que se va.
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