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atravesado y que han sufrido una difracción. Cada sustancia tiene su propia fotografía).
Aprendió a aplicarla a sustancias que no eran cristales, como las orgánicas, permitiendo
caracterizar muchos compuestos y estudiar su estructura íntima y publicó varios estudios.
Tras trabajar en Francia, en 1951, ya como una reputada cristalógrafa, vuelve a Londres
contratada por el laboratorio del Dr. Randall, donde también trabaja Wilkins.
En ese momento, tres grupos de científicos estaban estudiando el DNA, uno de
Estados Unidos, el de Linus Pauling y dos de Gran Bretaña, el de Maurice Wilkins en el
Laboratorio de Biofísica del King's College en Londres y James Watson, en el Laboratorio
Cavendish, de Cambridge.
Antes que Watson, Crick y Wilkins, otros investigadores ya conocían y habían
avanzado mucho en la composición del DNA. Fue un biólogo Suizo, Friedrich Miescher el
primero en descubrir en 1869 el DNA en los glóbulos blancos del pus de vendajes
quirúrgicos. Setenta años más tarde, Oswald Aver y Maclyn McCarty demostraron que
precisamente ese DNA es el que formaba los cromosomas. Gracias a Phoebus Levene en
1910, se supo que la molécula de ADN estaba compuesta por cuatro bases (adenina,
guanina, citosina y timina) organizadas sobre una estructura de azúcar-fosfato.
También en los años 40 se conocía que el ADN estaba implicado en la transferencia
del material genético. Erwin Chargaff en 1947 estableció que la cantidad de guanina es igual
a la de citosina y la de adenina a la de timina en el ADN. En 1951 Linus Pauling, había dado
un gran paso en el descubrimiento de la estructura de las proteínas en hélice alfa, gracias
precisamente a los datos cristalográficos e inició el estudio de la estructura del ADN. Faltaba
por dilucidar su estructura espacial para aclarar el mecanismo de copia de este material.
Wilkins, compañero de laboratorio de Rosalind Franklind, también en 1951, había dado una
conferencia en Nápoles sobre la idea de un DNA helicoidal al que había asistido Watson y
Crick.
En esas fechas del año 1951, la prestigiosa cristalógrafa Rosalind Franklin, a cargo
en ese momento junto con su colega Wilkins de las investigaciones del ADN de la Unidad de
Biofísica del Consejo de Investigación Médica del King’s College de Londres, había
distinguido dos formas en el DNA: una forma cristalina A y una forma hidratada B. Para
desvelar la estructura de las moléculas era necesario conseguir cristalizarlas para irradiarlas
con rayos X y deducir su estructura a partir de la difracción producida. Debido a las malas
relaciones personales, Randall dividió el trabajo, Franklin se encargaría de la forma A y
Wilkins de la B.
Newsletter CREER Nº 75 Enero 2018 ~ 3 ~

