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                                        Opinión






                                        JULIO CARABIAS / ESCRITOR



              Abuelos y reyes magos






                                                    o no conocí personalmente a mis  ra, que si les dabas de cabeza, en la tal
                                                    abuelos, y recuerdo que me      correilla, casi te tenían que dar puntos de
                                                    daba envidia – entonces no era  sutura. Algunos se defendían de esta posibi-
                                                    envidia sana ni insana, era sim-  lidad, poniéndose en la cabeza un pañuelo
                                                    plemente envidia – de los que   con nudos en las cuatro esquinas, o cubrién-
                                        Ylos tenían.                                dose la frente al estilo de los tenistas de
                                          Claro que de muy chaval, había muchas     ahora.
                                        cosas que me daban envidia, o mejor, que yo    Actualmente, si le cuentas a un niño que
                                        no comprendía por qué eran así. Por qué yo  nosotros jugábamos, a veces, con pelotas de
                                        no las tenía o no las tenían mis padres, y por  trapo, atadas con cuerdas, nos dice con una
                                        qué siempre eran de otros.                  lógica aplastante:
                                          Mis cuatro abuelos habían fallecido antes de  -Pues érais tontos, se juega mejor con un
                                        nacer yo –cuestión esta del fallecer y del nacer  balón oficial de la Fifa.- y tiene razón.
                                        que yo no tenía por entonces muy clara– aun-   El asunto es que yo no creía en los Reyes
                                        que era evidente que yo no tenía abuelos.   Magos, por convencimiento lógico, pero cuan-
                                          Pero, y todas las cosas que había en el   do me apareció el balón de reglamento, llegué
                                        mundo que siempre eran de los otros, y que a  a la siguiente conclusión.
                                        mi también me hubiera gustado tener.           Si mis padres no tienen un duro para rega-
                                          Nuestra casa no era nuestra la teníamos   los, y yo no tengo ningún familiar ni amigo
                                        alquilada.  Cuando salíamos al campo, había  que me regale nunca nada, el balón -de regla-
                                        una serie de vallas y alambradas que nos    mento que no se me olvide- tiene que ser
                                        impedían el paso a fincas que no eran nues-  cosa de los Reyes Magos. A los que me volví
                                        tras, que eran de otra gente.               a referir en adelante con todo el respeto del
                                          Mis padres no tenían coche, ni yo tenía   mundo.
                                        bicicleta. Los coches y las bicis eran siempre  De todas maneras, a mi el tema de los
                                        de los demás.                               padres y los Reyes Magos, que no tardé en
                                          La cuestión de los Reyes Magos yo la viví al  conocer en su realidad, de muy chaval, me
                                        revés que otros niños. Desde pequeño, pensé  dio mucho que pensar.
                                        que eso de que los Reyes Magos traían jugue-   Si los Reyes traían juguetes a los niños bue-
                                        tes a los niños buenos, era un cuento chino,  nos, ¿qué pasaba conmigo?
                                        o por lo menos oriental. Además de que físi-   Si los Reyes eran los padres, por qué no se
                                        camente era imposible que tres señores en   traían para ellos, un piso, una finca, un
                                        tres camellos, repartieran juguetes, en una  coche, una bicicleta para mí y muchas cosas
                                        noche, a todos los niños. No era lógico. Por  más.
                                        eso yo no creía en los Reyes MAGOS.            Y no era yo el único, entonces, que tenía
                                          Pero un año, el día 6 de Enero, apareció  un lío con sus Majestades de Oriente. Uno de
                                        junto a mis zapatos, un sensacional balón de  mis amiguetes al que le dijeron que los Reyes
                                        reglamento, que decíamos entonces.          eran los padres, Preguntó:
                                          Los que sean abuelos ahora, se acordarán     - Pero bueno, si los Reyes son los padres,
                                        de aquellos balones con la correilla por fue-  los camellos, ¿Quiénes son?


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