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Entrevista con la Dra. María Oquendo: una voz clave de la APA para el futuro del DSM
18 - 05 - 2026

Entrevista con la Dra. María Oquendo: una voz clave de la APA para el futuro del DSM

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. La American Psychiatric Association (APA) ha abierto un debate de gran alcance sobre el futuro del DSM, el manual de referencia más influyente en la clasificación de los trastornos mentales. La hoja de ruta presentada por el Future DSM Strategic Committee apunta a una posible evolución hacia un modelo más dinámico, más atento a las dimensiones transdiagnósticas, al funcionamiento, a la calidad de vida y a los determinantes sociales, culturales y ambientales de la salud mental. Ese movimiento no implica solo una actualización técnica del manual, sino una reconsideración de algunos de los supuestos que han organizado la nosología psiquiátrica durante décadas. Entre los ejes de debate figuran la necesidad de superar parcialmente una lógica excesivamente categorial, la incorporación progresiva de biomarcadores y factores biológicos, la atención a la heterogeneidad clínica y la voluntad de evitar que los diagnósticos sigan tratándose como entidades rígidas y cerradas. La propuesta también tiene implicaciones especialmente relevantes para la práctica comunitaria y la rehabilitación psicosocial. Si el DSM quiere ser más útil para la clínica real, no basta con describir mejor los síntomas: necesita dialogar con problemas como el solapamiento entre diagnósticos, el deterioro funcional, la calidad de vida, el contexto social y la complejidad de trayectorias que rara vez encajan limpiamente en categorías discretas. Quién es María Oquendo En este contexto, conversar con la Dra. María A. Oquendo tiene un interés singular. María A. Oquendo, M.D., Ph.D., es Ruth Meltzer Professor, directora del Departamento de Psiquiatría de la University of Pennsylvania y Psychiatrist-in-Chief del sistema de salud de la misma universidad. En 2017 fue elegida miembro de la National Academy of Medicine, uno de los mayores reconocimientos en el ámbito de la medicina. Su trayectoria investigadora abarca desde la neurobiología y la psicofarmacología hasta la salud mental global. Ha desarrollado una carrera científica muy destacada en el estudio de los trastornos del estado de ánimo, la conducta suicida y sus bases neurobiológicas, y cuenta con más de 500 publicaciones científicas según la nota biográfica remitida por su equipo. La Dra. Oquendo dirige además el Inspire Center for Suicide Prevention, financiado por el National Institute of Mental Health, y ha ocupado puestos de liderazgo de primer nivel en la psiquiatría internacional. Ha sido presidenta de la American Psychiatric Association, de la International Academy of Suicide Research y del American College of Neuropsychopharmacology, además de presidir el consejo de administración de la American Foundation for Suicide Prevention y formar parte del Advisory Council del National Institute of Mental Health. En mayo de 2024, la APA la nombró presidenta del Future DSM Strategic Committee, el grupo encargado de pensar la evolución futura del manual diagnóstico. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos reconocimientos en Estados Unidos, Europa y Sudamérica, entre ellos el Judd Marmor Award de la APA en 2024 y el Leadership Award de la American Association of Chairs of Departments of Psychiatry en 2026, según la información facilitada por su equipo. Desde el Blog del Creap de Valencia, planteamos esta entrevista con un objetivo muy concreto: explorar hasta qué punto la reforma del DSM puede traducirse en una utilidad real para la práctica clínica, la salud mental comunitaria y los procesos de recuperación. Entrevista En trabajos anteriores, usted ha defendido la conveniencia de dar mayor visibilidad diagnóstica a la conducta suicida; visto ahora su papel al frente de la reflexión sobre el futuro del DSM, ¿qué le ha enseñado esa experiencia sobre los límites de organizar la clínica solo en torno a trastornos cerrados y no también en torno a procesos o riesgos transversales? En esta próxima versión del DSM, hemos incluido en el modelo diagnóstico un renglón dedicado a los síntomas transdiagnósticos o transversales. Eso ayudará a explicar el solapamiento entre diagnósticos, facilitará un enfoque en ellos en la investigación y quizá prevendrá la reificación de los diagnósticos tal y como los definimos hoy día. En distintas intervenciones recientes ha planteado que un enfoque más dimensional podría mejorar la atención al paciente; desde esa perspectiva, ¿qué ganaría realmente un profesional que trabaja en rehabilitación psicosocial y seguimiento comunitario, más allá de disponer de un lenguaje diagnóstico teóricamente más sofisticado? Ver respuesta anterior. En cuanto al solapamiento, el o la profesional no se verá forzado/a a hacer diagnósticos adicionales al detectar síntomas fuera del diagnóstico principal. En cuanto a la reificación, verá los diagnósticos como una aproximación, con fronteras difusas —en el caso de síntomas transversales en el contexto de dos o más diagnósticos que los comparten— y no como algo concreto e inmutable. A la luz del peso que la nueva hoja de ruta concede al funcionamiento, la calidad de vida y las dimensiones transdiagnósticas, ¿qué tipo de información considera hoy más decisiva para construir una formulación clínica útil: la categoría diagnóstica, el nivel de funcionamiento, la calidad de vida, los factores sociales o los rasgos transdiagnósticos? La idea es que todos son importantes para poder apreciar la situación del paciente de una manera más holística. Los documentos del comité proponen avanzar al mismo tiempo hacia una psiquiatría más informada por biomarcadores y hacia una evaluación más sensible a los determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales; ¿cómo evitar que esa integración acabe siendo asimétrica y que lo biológico termine teniendo, en la práctica, más peso que el contexto vivido por la persona? Si llegara a ser así, eso dependería de la cultura en la psiquiatría. El modelo no da más peso a uno que a otro. Si el objetivo final es que el DSM evolucione hacia un instrumento más dinámico, dimensional y clínicamente útil, ¿qué le haría pensar, dentro de diez años, que esa reforma ha sido realmente un éxito: mejores decisiones clínicas, menos pacientes subumbrales sin atención, más prevención, mayor precisión biológica o una mejor conexión con la realidad social y funcional del paciente? Si el DSM se actualiza por lo menos una vez al año, sería un éxito. No creo que impacte el problema del paciente subumbral, quien hoy se puede diagnosticar usando los diagnósticos o clasificados en otra parte (“not elsewhere classified”, [NEC]), ni a la prevención necesariamente. Sí esperamos ver mejor cuidado clínico —por ejemplo, prescribiendo servicios sociales para problemas de funcionamiento o sociales—, mayor precisión biológica y mejor inclusión de la realidad social y funcional en el razonamiento clínico. Una lectura desde la rehabilitación psicosocial Las respuestas de Maria A. Oquendo apuntan a una idea central: la futura evolución del DSM no se jugará solo en el terreno de añadir nuevas categorías o refinar etiquetas, sino en su capacidad para incorporar síntomas transdiagnósticos, reducir la rigidez con la que se entienden hoy los diagnósticos y ampliar el razonamiento clínico hacia una lectura más holística de la situación de cada paciente. Desde la perspectiva de la rehabilitación psicosocial, el interés de esta propuesta reside precisamente en ese desplazamiento: pasar de una clasificación entendida como fin en sí mismo a una herramienta que ayude a pensar mejor el solapamiento clínico, el funcionamiento, la realidad social y las necesidades concretas de apoyo y cuidado.

martes, 19 maio 2026 11:49

La APA plantea una reforma profunda del DSM
12 - 05 - 2026

La APA plantea una reforma profunda del DSM

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. La hoja de ruta de la APA para el futuro del DSM propone un enmienda profunda al modelo vigente desde 1980 Durante 45 años, el DSM ha sobrevivido gracias a una fórmula eficaz y limitada: describir síndromes con criterios operativos, mejorar la fiabilidad entre clínicos y dejar en segundo plano las preguntas más difíciles sobre causas, contextos y mecanismos. Ahora, la propia American Psychiatric Association (APA) reconoce que ese armazón ha quedado corto frente a la heterogeneidad clínica, la comorbilidad, la falta de validez de muchas fronteras diagnósticas y la presión de una ciencia que ya no cabe en un manual meramente descriptivo. Las limitaciones del modelo vigente El núcleo de los cinco artículos publicados en 2026 en The American Journal of Psychiatry es claro: el futuro DSM debería dejar de ser un catálogo rígido de casillas y pasar a funcionar como un sistema más dinámico, dimensional y contextual. El comité presidido por Maria Oquendo propone incluso revisar el nombre histórico del manual y pasar de Diagnostic and Statistical Manual a Diagnostic and Scientific Manual, un gesto simbólico que delata la magnitud de la operación intelectual en marcha. Lo más relevante no es el cambio de rótulo, sino la arquitectura nueva que se insinúa debajo. El subcomité de estructura y dimensiones plantea una construcción diagnóstica en cuatro dominios: factores contextuales, biomarcadores y factores biológicos, diagnósticos con distintos niveles de especificidad y gravedad, y rasgos transdiagnósticos que cruzan categorías como ansiedad, cognición o apatía. En otras palabras, el modelo que durante décadas trató de decidir si un paciente “tiene” o “no tiene” un trastorno empieza a admitir que la clínica real rara vez entra limpia en compartimentos cerrados. El cuestionamiento del enfoque categorial clásico Ese desplazamiento golpea en el centro de la vieja tradición categorial consolidada con el DSM-III. Los propios autores admiten que muchos pacientes no presentan “la forma clásica” de un único trastorno, sino mezclas variables de problemas que cambian con el tiempo, y que los límites actuales pueden contribuir a comorbilidades artificiosas y a una falsa precisión diagnóstica. De ahí que uno de los artículos concluya, sin demasiados rodeos, que ha llegado el momento de hacer cambios significativos en el marco de trabajo del DSMvigente desde 1980 (“the time has come to make significant changes to the DSM framework that has been in place since 1980”). La segunda ruptura afecta al viejo ideal de neutralidad “ateórica”. El documento inicial recuerda que esa prudencia histórica tuvo sentido cuando había hipótesis causales enfrentadas y poca evidencia firme, pero sostiene que hoy resulta insuficiente seguir operando como si biología, desarrollo, experiencia, cultura y entorno fuesen notas al margen en vez de componentes de la formulación clínica. Por eso el proyecto no se limita a añadir anexos: intenta reordenar la evaluación psiquiátrica para que el contexto social, la calidad de vida, el funcionamiento y los procesos biológicos dejen de estar en los sótanos del manual. En ese punto, el texto sobre determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales es especialmente incisivo para profesionales de salud mental y rehabilitación psicosocial. Sus autores sostienen que esas condiciones moldean el riesgo de trastorno, el acceso a cuidados y la trayectoria de recuperación, y plantean que el futuro DSM incorpore cribados estructurados, modificadores contextuales e incluso especificadores como inestabilidad residencial o exposición crónica a discriminación. Para quienes trabajan en rehabilitación, la idea de fondo es reconocible: no basta con nombrar síntomas si el diagnóstico sigue siendo ciego a vivienda, empleo, apoyo social, comunidad y desigualdad. El artículo sobre funcionamiento y calidad de vida empuja en la misma dirección. Sus autores recuerdan que el deterioro funcional ha sido central en psiquiatría desde el DSM-III, pero que el DSM-5 relegó herramientas como el WHODAS-2.0 a una sección periférica, con el efecto práctico de sugerir que funcionar mal no era un elemento esencial del diagnóstico. La propuesta ahora es devolver esas medidas al corazón de la evaluación, porque funcionamiento y calidad de vida no solo reflejan carga clínica, sino también riesgo de recaída, nivel de cuidados necesario y posibilidades reales de recuperación. El frente biológico, en cambio, avanza con más ambición que certezas. El subcomité de biomarcadores reconoce que, salvo excepciones como la enfermedad de Alzheimer, la psiquiatría todavía no dispone de marcadores con sensibilidad, especificidad y reproducibilidad suficientes para el uso diagnóstico rutinario, pero defiende que el DSM debe prepararse ya para integrar biomarcadores candidatos, firmas multimodales y datos procedentes incluso de wearables y fenotipado digital. El mensaje es doble: la biología aún no ha ganado el caso, pero ya no puede seguir sentada fuera de la sala. Conflictos de interés y crisis de confianza Sin embargo, la promesa de un DSM más científico llega acompañada por una vieja sombra institucional. Un estudio del BMJ publicado en 2024 halló que, entre los miembros médicos estadounidenses de paneles y task force del DSM-5-TR, el 60% había recibido pagos de la industria farmacéutica entre 2016 y 2019, por un total de 14,2 millones de dólares, y que casi la mitad de esos pagos no había sido revelada en las declaraciones de conflicto de intereses examinadas por los autores. En los cinco textos de 2026, además, varios autores declaran asesorías, honorarios, acciones, financiación de investigación o vínculos con compañías como Pfizer, Janssen, Boehringer Ingelheim, BMS, Neurocrine, Otsuka o Alkermes, aunque otros autores informan no tener relaciones comerciales. Conclusiones Eso no invalida por sí solo la hoja de ruta. Pero sí explica por qué cualquier intento de rehacer el sistema diagnóstico tendrá que medirse no solo por su sofisticación conceptual, sino por el grado de independencia con que se construya. Si la APA quiere persuadir a clínicos escépticos en España y Europa, no le bastará con prometer un manual más científico: tendrá que demostrar que también puede ser más transparente. Porque la crisis del DSM ya no es solo una crisis de categorías; es, al mismo tiempo, una crisis de confianza. Fuentes: American Psychiatric Association. (2026, January 28). APA releases roadmap for the future of the DSM. Cuthbert, B., Ajilore, O., Alpert, J. E., Clarke, D. E., Compton, W. M., Drexler, K., Fung, K. P., Gogtay, N., Kas, M. J. H., Kumar, A., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Öngür, D., Tamminga, C., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., Abi-Dargham, A., & Oquendo, M. A. (2026). The future of DSM: Role of candidate biomarkers and biological factors. American Journal of Psychiatry, 183(5), 317–324. Davis, L. C., Diianni, A. T., Drumheller, S. R., & Elansary, N. N. (2024). Undisclosed financial conflicts of interest in DSM-5-TR: Cross sectional analysis. BMJ, 384, e076902. Drexler, K., Alpert, J. E., Benton, T. D., Fung, K. P., Gogtay, N., Malaspina, D., O’Keefe, V. A., Oquendo, M. A., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Clarke, D. E. (2026). The future of DSM: Are functioning and quality of life essential elements of a complete psychiatric diagnosis? American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Öngür, D., Abi-Dargham, A., Clarke, D. E., Compton, W. M., Cuthbert, B., Fung, K. P., Gogtay, N., Kas, M. J. H., Kumar, A., Malaspina, D., O’Keefe, V., Oquendo, M. A., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Alpert, J. E. (2026). The future of DSM: A report from the structure and dimensions subcommittee. American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Oquendo, M. A., Abi-Dargham, A., Alpert, J. E., Benton, T. D., Clarke, D. E., Compton, W. M., Drexler, K., Fung, K., Kas, M. J. H., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Öngür, D., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Gogtay, N. (2026). Initial strategy for the future of DSM. American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Wainberg, M. L., Alpert, J. E., Benton, T. D., Clarke, D. E., Drexler, K., Fung, K. P., Gogtay, N., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Oquendo, M. A., Yonkers, K. A., & Yousif, L. (2026). The future of DSM: A strategic vision for incorporating socioeconomic, cultural, and environmental determinants and intersectionality. American Journal of Psychiatry. Advance online publication.

martes, 12 maio 2026 09:22

Depresión: un desafío mundial que requiere investigación, prevención y apoyo continuo
13 - 01 - 2026

Depresión: un desafío mundial que requiere investigación, prevención y apoyo continuo

DÍAS MUNDIALES | DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA DEPRESIÓN Autora: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Hoy, 13 de enero, se conmemora el día mundial de la lucha contra la depresión. A diferencia de lo que ocurre con otros días oficiales de salud, este día no nace de una resolución única de Naciones Unidas. Su origen es la suma de iniciativas impulsadas por sociedades científicas, asociaciones de pacientes, entidades sanitarias y administraciones públicas que, desde hace años, señalan el 13 de enero como una jornada dedicada a hablar de la depresión sin tabúes. No es un día oficial de la OMS, pero sí una fecha ampliamente respaldada por la comunidad científica y social para sensibilizar, visibilizar y combatir el estigma. La intención para la conmemoración de este día es clara: que no se convierta en un único día de reflexión, sino en un punto de partida para mantener la conversación viva los 365 días del año. Solo así podremos romper silencios, derribar prejuicios y animar a todas las personas a pedir ayuda a tiempo. La prevención es clave. Datos relevantes Según la OMS, la depresión es un trastorno mental frecuente que implica un estado de ánimo deprimido o pérdida de interés durante largos periodos. Se diferencia de los cambios emocionales cotidianos y puede afectar a la vida familiar, social, escolar y laboral. Se calcula que, en el mundo, la depresión afecta aproximadamente al 4 % de la población mundial. Más de 332 millones de personas en el mundo viven con depresión. Entre los adultos, la prevalencia estimada es del 5,7 %. Es más común en mujeres: 6,9 % frente al 4,6 % en hombres. Y también es frecuente en personas mayores: 5,9 % en mayores de 70 años. En España, los datos más recientes muestran que la depresión es un problema muy extendido. Según la Encuesta de Salud de España (ESdE) 2023, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 14,6% de la población mayor de 15 años presenta algún tipo de cuadro depresivo. La depresión severa afecta ya al 8 % de la población, un aumento notable tras la pandemia, y 1 de cada 3 adultos presenta síntomas depresivos, con una mayor prevalencia en mujeres. Según el estudio internacional de salud mental AXA España 2025 hasta el 48 % de la población española declara haber experimentado depresión en algún momento. Debido a algún problema de salud mental como depresión, ansiedad o estrés, este mismo estudio expone que el 41% de las personas entrevistadas en España dice tener que haber recurrido a ayuda profesional con medicación, el país con mayor uso de fármacos de la muestra. Siguiendo este informe, los jóvenes muestran cifras especialmente altas: un 25 % de quienes tienen entre 18 y 24 años dice haber tenido estados depresivos. Síntomas La depresión se manifiesta principalmente a través de un estado de ánimo muy bajo o de la pérdida de interés por actividades que antes resultaban placenteras. Estos episodios no son simples altibajos emocionales: duran al menos dos semanas y ocupan la mayor parte del día. Además, pueden aparecer otros síntomas como dificultades de concentración, cansancio intenso, alteraciones del sueño, cambios en el apetito, sentimientos de culpa o inutilidad, falta de esperanza e incluso pensamientos relacionados con la muerte. Todo ello puede afectar de forma significativa a la vida familiar, social, laboral o académica. En cuanto a su tipología, los episodios depresivos se clasifican como leves, moderados o graves según la intensidad de los síntomas y el impacto en la vida diaria. Existen diferentes formas de presentación: el trastorno depresivo de un solo episodio, cuando ocurre por primera vez; el trastorno depresivo recurrente, cuando la persona ha tenido varios episodios; y el trastorno bipolar, en el que los episodios depresivos alternan con fases maníacas caracterizadas por euforia, irritabilidad, aumento de energía, menor necesidad de dormir y conductas impulsivas. Tratamiento La depresión cuenta con tratamientos eficaces que incluyen intervenciones psicológicas y, en algunos casos, medicación. Las terapias psicológicas suelen ser la primera opción y pueden enseñar nuevas formas de pensar, o cómo afrontar situaciones difíciles y relacionarse con los demás. Estas terapias abarcan enfoques como la activación conductual, la terapia cognitivo conductual, la psicoterapia interpersonal o la resolución de problemas. En los casos de depresión moderada o grave, estos tratamientos pueden combinarse con antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, de los que hemos hablado en el blog del Creap. Su uso debe valorarse cuidadosamente, teniendo en cuenta los posibles efectos adversos y las preferencias de cada persona. En el trastorno bipolar, el abordaje es distinto y requiere otros tipos de medicamentos y tratamientos específicos. Prevención y ayuda Cuidar de nuestra salud mental es algo que podemos hacer cada día: mantener rutinas saludables, apoyarnos en personas de confianza, hacer ejercicio físico, hablar de lo que sentimos y pedir ayuda cuando algo empieza a sobrepasarnos. La depresión no es un fallo personal y nadie debería afrontarla en silencio. Buscar apoyo profesional es un paso valioso y valiente, y existen recursos para acompañar ese camino de la recuperación. Si en algún momento alguien se siente desbordado o teme por su seguridad, es importante contactar con servicios de emergencia o recurrir a líneas de apoyo emocional como la línea 024, puesta en marcha por el Ministerio de Sanidad, que ofrece información y atención en prevención del suicidio. Ninguna persona tiene por qué atravesar esto sola. Referencias Datos OMS: Trastorno depresivo Encuesta de Salud de España (ESdE) 2023 Estudio internacional de salud mental AXA España 2025

martes, 13 xaneiro 2026 08:51

En primera persona: Entrevista a personas participantes del programa HOP en el Creap
08 - 07 - 2025

En primera persona: Entrevista a personas participantes del programa HOP en el Creap

ACTIVIDAD EN EL CREAP | PROGRAMAS Autora entrevista: Lucía Estrugo Andrés, coordinadora del departamento de Educación Social en Creap, a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Lucía Estrugo Andrés, coordinadora del Departamento de Educación Social en el Creap a través de Grupo 5, entrevista a dos personas usuarias del centro para conocer y compartir su experiencia en el «Programa H.O.P. (Honest, Open, Proud – Honesto, Transparente y Orgulloso),Para Eliminar el Estigma de la Enfermedad Mental». Más allá de los datos cuantitativos que ofrecen las encuestas de satisfacción, escuchar los testimonios en primera persona de quienes participan en los programas es esencial para comprender su verdadero impacto. Dar voz a las personas usuarias no solo permite identificar mejoras, sino que también dignifica sus vivencias, reconoce sus procesos individuales y refuerza su papel activo en la recuperación. A través de esta entrevista, Estrugo Andrés busca visibilizar los testimonios en primera persona, ofreciendo una mirada auténtica y cercana sobre lo que significa formar parte del programa HOP El objetivo es que otras personas puedan sentirse reflejadas, inspiradas o acompañadas,y que estos testimonios contribuyan a fomentar una mayor comprensión y empatía hacia la salud mental en la sociedad. Entrevista a personas usuarias del programa HOP Aunque las personas entrevistadas han preferido mantener el anonimato, han querido compartir su testimonio con el convencimiento de que hacerlo puede ayudar a otras personas y a la comunidad en general a comprender mejor los desafíos asociados a los problemas graves de salud mental. El pasado día 20 de junio de 2025 finalizó la sesión de refuerzo del programa HOP en el Creap. El programa HOP, organizado conjuntamente por parte del departamento de Educación Social y el equipo de Técnicos de Apoyo Mutuo del centro, se inició por primera vez en junio del 2023 y, con esta que acabamos de finalizar, ya son cinco las ocasiones en las que se ha implementado, con una periodicidad cuatrimestral, y han participado un total de 26 personas usuarias. Hemos pedido a dos participantes de esta última edición que valoren su participación y experiencia en el programa. ¿Qué esperabas del programa cuando te propusieron participar? Eduar: No sabía exactamente qué significaba HOP, y entonces me lo estuvieron diciendo y al final llegó el día que me dijeron “oye, que empieza hoy el HOP, ¿te apetece?”, y yo dije “sí, adelante!”. RDC: Yo no tenía expectativas porque no tenía idea de cómo iba a ser, me dijeron que iba a ser algo de autoestigma pero no me dieron más datos. Y una vez habéis participado en el programa, ¿qué ejercicio destacarías y por qué? Eduar: El contenido en general. RDC: A mí me gustó especialmente el contenido de contar nuestra historia, porque aprendí que mis compañeros han sido muy valientes, y eso me parece algo admirable y me gustó mucho escucharles. ¿Recomendaríais participar en el programa HOP a vuestros compañeros? Eduar: Sí, porque es gratificante, te desahogas y te sientes comprendido. RDC: Yo sí que lo recomendaría, porque aunque cuando te lo exponen todos creemos que tenemos nuestro mecanismo, nuestra manera, pues resulta que es tremendamente útil que te den como una guía de instrucciones porque es muy útil, por lo menos para mí lo ha sido y lo puedes hacer mucho mejor de lo que creías. Una valoración general, en dos palabras, ¿qué valoración hacéis del programa HOP? Eduar: Im – presionante RDC: Muy positivo Desde Educación Social y los TAM esperamos poder mantener este programa en el centro. El compañero César F., Técnico de Apoyo Mutuo (TAM) en el Creap a través de Grupo 5 considera que se aportan herramientas y estrategias, y siempre es bienvenido si puede ser útil para la persona. ¡¡¡Muchas gracias a los dos!!! Contenido relacionado Programa H.O.P. Honest Open Proud (Honesto, Transparente y Orgulloso) Para Eliminar el Estigma de la Enfermedad Mental

martes, 08 xullo 2025 08:32

El alma de las fallas en pequeña escala
13 - 03 - 2025

El alma de las fallas en pequeña escala

Actividad en el Creap Autores: Carmen Salcedo Prósper Comunicación. Técnica Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia, ha acogido una iniciativa llena de creatividad y sentimiento, donde varios colegios han colaborado en la realización de maquetas falleras. La intención de estas representaciones ha sido exhibir el arte fallero en su máxima expresión y transmitir historias y valores que forman parte de la identidad valenciana. Entre las maquetas expuestas, destaca la diseñada por el CEIP Príncipe de España bajo el lema "Junts Ressorgirem" (Juntos resurgiremos). Esta obra refleja la resiliencia y la solidaridad de la comunidad valenciana tras la dana, rindiendo homenaje a lo sucedido y a la labor incansable de los voluntarios que ayudaron en la recuperación de los hogares y calles devastadas por la lluvia y el barro. Un ninot con historia La maqueta del CEIP Príncipe de España tiene como figura central a un muñeco que representa a una persona afectada sacando barro del exterior de su negocio, un símbolo del esfuerzo y la dedicación de aquellos que trabajaron sin descanso tras la catástrofe. Junto a esta representación, se puede leer un emotivo mensaje que resume el significado de la maqueta: "El florista treballa amb cura per netejar el seu món sencer. Moltes llàgrimes i somnis ha costat aquesta dana, i encara que ajudes ha sol·licitat, no són suficients per reparar tot el que s’ha trencat. Al seu costat, els veïns intenten relaxar la situació, Benito amb el tabal fa amena la labor, mentre Lola, que és la típica senyora, amb els seus coneguts bunyols plena la panxa de tots els que treballen sense consol. Claudia, la pirotécnica ha tingut una gran idea, aquestes festes valencianes tindran la pólvora animada, amb llums i colors, repartint els seus olors. Tots junts, fent pinya. Retornen a poc a poc l’alegria, d’aquest poble valencià, sota el lema Junts Ressorgirem." "El florista trabaja con cuidado para limpiar su mundo entero. Muchas lágrimas y sueños ha costado esta dana, y aunque ayudas ha solicitado, no son suficientes para reparar todo lo que se ha roto. A su lado, los vecinos intentan relajar la situación, Benito con el tabal hace amena la labor, mientras Lola, que es la típica señora, con sus conocidos buñuelos llena la panza de todos los que trabajan sin consuelo. Claudia, la pirotécnica ha tenido una gran idea, estas fiestas valencianas tendrán la pólvora animada, con luces y colores, repartiendo sus olores. Todos juntos, haciendo piña. Devuelven despacio la alegría, de este pueblo valenciano, bajo el lema Juntos Resurgiremos.” Oficios falleros en Trinitarias de Valencia Otra de las maquetas destacadas en la exposición ha sido la creada por el colegio Santísima Trinidad, Trinitarias de Valencia, la cual representa los diferentes oficios falleros. En esta obra, se pueden ver escenas que reflejan la intervención de los bomberos apagando los fuegos de las cremàs al finalizar la festividad, tiendas de pirotecnia donde se adquieren los materiales explosivos que dan vida a los espectáculos de luz y sonido, peluquerías especializadas en la confección de los tradicionales moños de fallera y tiendas de indumentaria fallera, donde se confeccionan los espectaculares trajes que llenan de color y elegancia las calles durante las fiestas. Se pretende resaltar la importancia de los profesionales que hacen posible las Fallas, mostrando el trabajo que hay detrás de cada detalle de esta festividad tan arraigada en la cultura valenciana. La Mascletà en el Col·legi Luis Vives de Sueca Por otro lado, el Col·legi Luis Vives de Sueca ha presentado una maqueta con el lema «Senyor Pirotècnic, pot començar la mascletà», en la que se representa la tradicional preparación pirotécnica de la mascletà celebrada en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia. La escena captura la esencia de este espectáculo sonoro y visual, con la disposición meticulosa de los petardos y la emoción previa a la explosión de sonido. Acompañando la maqueta, se puede leer la frase: "Si de la mascletà vols gaudir aviat, a la plaça de l'ajuntament hauràs d'acudir." "Si de la mascletà quieres disfrutar pronto, a la plaza del ayuntamiento tendrás que acudir". Cultura y música en el Colegio Ave María El Colegio Ave María también ha aportado una maqueta llena de simbolismo. En su representación, se puede ver una fallera ataviada con la indumentaria tradicional, que muestra el orgullo por las raíces y la vestimenta típica de las fiestas. Además, la música tiene un papel clave en esta maqueta, con una partitura de Paquito el Chocolatero rodeada de diversos instrumentos, que resalta la importancia de las bandas y la sinfonía en las celebraciones falleras. También se han incluido representaciones de la gastronomía valenciana con una paella y vasos de horchata. Por último, no podía faltar la mascletà, reafirmando el valor de la pólvora y el estruendo en el espíritu festivo de las Fallas. Arte y comunidad Las maquetas expuestas en el Creap de Valencia van más allá del arte: son un reflejo de lo que significa ser valenciano. A través de estos ninots, los colegios han sabido plasmar la identidad de una tierra que nunca se rinde, que encuentra en la tradición y la fiesta una manera de reconstruirse y celebrar la vida.

xoves, 13 marzo 2025 22:29

Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí?
11 - 03 - 2025

Un metro no es un metro, ¿y la calidad de vida sí?

Autores: Alfonso Barros Loscertales. Dpto. Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Universitat Jaume I. María Ángeles Ruipérez Rodríguez. Creadora del Máster Universitario en Rehabilitación Psicosocial en Salud Mental Comunitaria de la Universitat Jaume I. Actualmente jubilada. Agustín Martínez Molina. Coordinador de Estudios y Apoyo Técnico del Imserso. La intervención psicosocial requiere de una adecuada evaluación. No tener en cuenta la precisión de nuestra evaluación es cómo no preocuparnos por la precisión de un metro para medir la longitud. Podríamos pensar que una medida como la calidad de vida y la temperatura corporal son inherentemente diferentes. La sorpresa vino tras la lectura interesada de algunas partes de un libro de metrología: ciencia que estudia las medidas. En ese libro se describe cómo había variado la definición del metro. ¿Cómo que había cambiado la definición de "metro”? ¿De la misma forma que un constructo psicológico como la calidad de vida cambia en su definición? ¿Cómo que había cambiado lo que es un metro? Un metro es un metro. Al seguir con la lectura, descubrimos que inicialmente un metro se definía como la diezmillonésima parte de la distancia del meridiano desde el polo norte al ecuador pasando por París. Sin embargo, en la actualidad, el metro se define partiendo de la velocidad de la luz en el vacío. Aquí dejamos esto para quien le guste curiosear. Entonces, la definición del metro sorprende que haya cambiado con el tiempo. Sin embargo, lo que más sorprende es que “el error de medida” dependía de su definición. La precisión de una medida física dependía de cómo se definía y, en consecuencia, también afectaba a su fiabilidad. El error de medida del metro era del 0.02%, cuando se definía según la tierra, mientras que el error de medida era de 10E-9%, cuando se definía según la luz. En ceros, pasamos de un error de 0.02 cm a un error de 0.000000001 cm por metro. ¡Sorprendente! Algo que se consideraba preciso, infalible, como el metro ¡no lo era! Es decir, si medimos algo con un metro tenemos ‘un margen de error’. Error que, obviamente, no le preocupaba al dueño de la mercería del barrio, atendiendo a la velocidad con la que medía los metros de cinta de colores que encargábamos para actividades de rehabilitación en aquella época. Somos psicólogos y eso nos lleva a pensar que las medidas de determinados constructos psicológicos están sometidas a distintos errores, pero hay una parte de la medida que es real. Por lo tanto, ‘la medida es real, pero hay que añadirle una parte de error’. Entonces, no todo es una ocurrencia o una casualidad, sino que cuando se administra una escala existe ‘una medida real’. A la vista de lo anterior, hoy, todavía, nos sorprende cuando el alumnado se propone medir un constructo psicológico (por ejemplo, una variable de intervención) y nos presenta preguntas directas que se ha inventado para que el usuario responda, o nos plantea la necesidad de crear una escala. Y entonces preguntamos: ¿”No hay test o escalas publicadas para evaluar este constructo”? o ¿”es más sencillo crear y validar una escala que buscar durante media hora en internet una prueba que sea válida y fiable para medir un constructo, como mi variable de interés o el efecto de mi intervención"? A la luz de lo expuesto hasta aquí, resulta ser infinitamente peor preguntar con mis propias palabras, salvo por un interés fenomenológico, pero no cambiemos de tema. La lectura del libro «Measuring minds: Conceptual issues in contemporary psychometrics» de Dennys Borsboom termina aclarando las distintas concepciones en las medidas psicológicas. Entre una de estas concepciones teóricas había una que hablaba de la medida real y del error, que se conjugaba directamente con la historia en la precisión de la definición del metro. En toda medida psicológica podemos decir que tenemos una porción real de autoestima, inteligencia, calidad de vida, autonomía, sociabilidad… y un error. La buena noticia aquí es que el error o como nosotros le llamamos, “el error bueno”, es aleatorio, lo que hace que, al promediarlo a lo largo de varias preguntas o muchas personas, tiende a ser 0. La bondad del error aleatorio es que, si yo tomo muchas medidas de un constructo psicológico, al promediarlas, la parte del error tiende a ser 0 y la parte de la “medida real” tiende a ser “la realidad”. Por poner un ejemplo, si medimos la ansiedad en un cuestionario, el error de la medida que se pueda atribuir a las circunstancias personales de ese día para la persona, al clima, o a la comprensión de cada pregunta puede afectar la puntuación del cuestionario. Pero si esas circunstancias cambian de ítem a ítem, persona a persona, con la suma, del que más por el que menos, del que tenga buen día por el que tenga mal día; del día que llueve por el que hace viento; del que había oído hablar de la ansiedad como del que la escucha por primera vez… El ítem que tenga la puntuación más alta, por el otro que tenga la puntuación más baja. Lo importante. La suma de las puntuaciones debidas a la ansiedad en el conjunto de ítems de la escala será una propiedad real para esa persona y el efecto del estado personal, el clima o la comprensión será aleatorio. La estadística nos permite identificar lo que cambia de ítem a ítem, de persona a persona, como error aleatorio, como casual. Si una medida es muy sensible a esos cambios, no es fiable. Ante esta situación los alumnos se abruman y se plantean: “Y yo que creía que esa escala servía para algo, ¿no nos dicen que tenemos que medir?”. Así es, hay que medir, pero para ello hay que saber que la precisión de un instrumento psicológico para obtener una medición real se relaciona con la fiabilidad y sus distintas facetas.

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