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luns, 21 novembro 2022 10:51

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Crear para sanar: el arte que nace en CRIS Vinaròs
25 - 09 - 2026

Crear para sanar: el arte que nace en CRIS Vinaròs

Autores: Grupo artístico del CRIS de Vinaròs, liderado por Pau Peset Ferrer, psicólogo y educador social en el CRIS de Vinaròs Crear para sanar: el arte que nace en CRIS Vinaròs. Cinco miradas, cinco maneras de habitar la creación En CRIS Vinaròs, el arte no es un adorno ni un pasatiempo: es una forma de encontrar equilibrio, de nombrar lo que cuesta decir con palabras y de tender puentes hacia los demás. Cinco personas que forman parte de este recurso han compartido, a través de una serie de entrevistas, cómo nació su interés por crear, cómo ha evolucionado su obra y qué papel ha jugado el arte en su identidad y en su calidad de vida. Sus respuestas dibujan un mismo mensaje desde ángulos distintos: pintar, dibujar o fotografiar no solo transforma lo que se hace, sino también quién se es. Cartel de la exposición Alicia Pitarch — "Explosió de Colors" Para Alicia, el arte nació de la necesidad de encontrar equilibrio y paz mental, y con el tiempo su obra ha ganado en espontaneidad, convirtiéndose en un espacio donde aprender y crecer. Nunca se presenta a sí misma como artista, y reconoce que el camino ha estado marcado por la inseguridad, la confusión y la dificultad para aprobarse a sí misma. Aun así, siente que su identidad ha cambiado: conecta con un yo más profundo y ha encontrado una calidad de vida hecha de atención, presencia y paz interior, a través de la cual expresa una infancia que nunca terminó de sanar. En su relación con el público percibe cercanía, pero también falta de empatía e infravaloración de su trabajo, tanto por parte de algunas personas como de su propia familia. Para ella, el reto de todo artista es no perder la esperanza, perder el miedo a retratar y a explorar nuevas prácticas, y aprender a valorarse sin depender de la aprobación externa. Su obra "Explosió de Colors" es el reflejo de ese recorrido, y defiende que espacios como este dan visibilidad al arte dentro del ámbito de la salud mental. Free N. — El surrealismo como despertar El interés de Free N. por el arte nació al descubrir las pinturas de Dalí y el movimiento surrealista, que despertó en él la necesidad de pintar y que con el tiempo fue combinando con un estilo más realista. Se define como "dibujante" antes que como artista, y aunque no busca reconocimiento económico, encuentra en el dibujo una vía de expresión personal que le ha ayudado a mejorar su calidad de vida y su relación con los demás. Su meta actual es seguir puliendo su propio estilo. Ana Rosa Bosch — La tierra como inspiración La vocación artística de Ana Rosa surgió de la admiración por Sorolla, que despertó en ella el interés por retratar su tierra y expresar sus sentimientos a través de la pintura, con la influencia decisiva de su hermano. Con el tiempo su obra ha evolucionado desde composiciones sencillas hasta piezas más elaboradas centradas en la identidad valenciana, como "Mi tierra" o "Barraca Valenciana". Pintar le ha aportado mayor comunicación con su entorno, una mejor calidad de vida al mantener la mente ocupada, y una conexión especial con el público, que valora en sus cuadros el retrato de la "Terreta Valenciana". De cara al futuro, le gustaría explorar nuevas técnicas, como pasar del óleo al carboncillo o del realismo al surrealismo. Francisco R. — Del skate a la música El vínculo de Francisco con la creatividad viene de lejos: desde niño le gustaba dibujar, y a los 10 años encontró en el skate una primera vía de expresión artística. Con el tiempo fue sumando nuevos lenguajes —la fotografía a partir de los 25 años y el violín desde los 32—, siempre acompañado de una fuerte pasión por la música, que descubrió con especial intensidad a los 18 años a través del sonido psicodélico de los 60, y que hoy comparte con su gusto por la estética y la música del Barroco. Ángel Lidón — Las Grietas El interés de Ángel por el dibujo viene desde la infancia, y con el tiempo ha evolucionado hacia distintos estilos, lo que le ha llevado a estudiar actualmente ilustración infantil. No se presenta a sí mismo como artista, aunque sí comparte que dibuja, y siente una gran satisfacción cuando percibe que alguien comprende lo que quiere transmitir con su obra. Para él, dibujar ha sido clave para conocer gente nueva y expresar sentimientos interiores, y cree que muchas personas se han sentido identificadas con piezas suyas como "La depresión", parte de su serie Las Grietas, junto a obras como "La grieta", "La araña", "El Barco" e "Insomnio". Su mayor reto es poder dedicarse profesionalmente al arte, ya que considera que faltan salidas laborales en este campo, y cree que más ayudas por parte del gobierno podrían facilitar el desarrollo de proyectos como el suyo. Un hilo común Más allá de sus estilos y trayectorias, las cinco voces coinciden en algo esencial: crear ha sido, para todos ellos, una forma de cuidarse. El arte aparece como refugio frente a la inseguridad, como puente hacia los demás, como lenguaje para nombrar lo que de otro modo permanecería en silencio. Ninguno se define plenamente como "artista", y sin embargo, en cada trazo, cada fotografía o cada nota musical, dejan constancia de que el arte —lejos de ser un lujo— puede ser también una herramienta de salud mental, de identidad y de encuentro con el otro. Contenido relacionado Inauguración de la exposición colectiva titulada «ART BRUT» del CRIS del Ayuntamiento de Vinaròs

venres, 25 setembro 2026 08:32

La APA plantea una reforma profunda del DSM
12 - 05 - 2026

La APA plantea una reforma profunda del DSM

Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. La hoja de ruta de la APA para el futuro del DSM propone un enmienda profunda al modelo vigente desde 1980 Durante 45 años, el DSM ha sobrevivido gracias a una fórmula eficaz y limitada: describir síndromes con criterios operativos, mejorar la fiabilidad entre clínicos y dejar en segundo plano las preguntas más difíciles sobre causas, contextos y mecanismos. Ahora, la propia American Psychiatric Association (APA) reconoce que ese armazón ha quedado corto frente a la heterogeneidad clínica, la comorbilidad, la falta de validez de muchas fronteras diagnósticas y la presión de una ciencia que ya no cabe en un manual meramente descriptivo. Las limitaciones del modelo vigente El núcleo de los cinco artículos publicados en 2026 en The American Journal of Psychiatry es claro: el futuro DSM debería dejar de ser un catálogo rígido de casillas y pasar a funcionar como un sistema más dinámico, dimensional y contextual. El comité presidido por Maria Oquendo propone incluso revisar el nombre histórico del manual y pasar de Diagnostic and Statistical Manual a Diagnostic and Scientific Manual, un gesto simbólico que delata la magnitud de la operación intelectual en marcha. Lo más relevante no es el cambio de rótulo, sino la arquitectura nueva que se insinúa debajo. El subcomité de estructura y dimensiones plantea una construcción diagnóstica en cuatro dominios: factores contextuales, biomarcadores y factores biológicos, diagnósticos con distintos niveles de especificidad y gravedad, y rasgos transdiagnósticos que cruzan categorías como ansiedad, cognición o apatía. En otras palabras, el modelo que durante décadas trató de decidir si un paciente “tiene” o “no tiene” un trastorno empieza a admitir que la clínica real rara vez entra limpia en compartimentos cerrados. El cuestionamiento del enfoque categorial clásico Ese desplazamiento golpea en el centro de la vieja tradición categorial consolidada con el DSM-III. Los propios autores admiten que muchos pacientes no presentan “la forma clásica” de un único trastorno, sino mezclas variables de problemas que cambian con el tiempo, y que los límites actuales pueden contribuir a comorbilidades artificiosas y a una falsa precisión diagnóstica. De ahí que uno de los artículos concluya, sin demasiados rodeos, que ha llegado el momento de hacer cambios significativos en el marco de trabajo del DSMvigente desde 1980 (“the time has come to make significant changes to the DSM framework that has been in place since 1980”). La segunda ruptura afecta al viejo ideal de neutralidad “ateórica”. El documento inicial recuerda que esa prudencia histórica tuvo sentido cuando había hipótesis causales enfrentadas y poca evidencia firme, pero sostiene que hoy resulta insuficiente seguir operando como si biología, desarrollo, experiencia, cultura y entorno fuesen notas al margen en vez de componentes de la formulación clínica. Por eso el proyecto no se limita a añadir anexos: intenta reordenar la evaluación psiquiátrica para que el contexto social, la calidad de vida, el funcionamiento y los procesos biológicos dejen de estar en los sótanos del manual. En ese punto, el texto sobre determinantes socioeconómicos, culturales y ambientales es especialmente incisivo para profesionales de salud mental y rehabilitación psicosocial. Sus autores sostienen que esas condiciones moldean el riesgo de trastorno, el acceso a cuidados y la trayectoria de recuperación, y plantean que el futuro DSM incorpore cribados estructurados, modificadores contextuales e incluso especificadores como inestabilidad residencial o exposición crónica a discriminación. Para quienes trabajan en rehabilitación, la idea de fondo es reconocible: no basta con nombrar síntomas si el diagnóstico sigue siendo ciego a vivienda, empleo, apoyo social, comunidad y desigualdad. El artículo sobre funcionamiento y calidad de vida empuja en la misma dirección. Sus autores recuerdan que el deterioro funcional ha sido central en psiquiatría desde el DSM-III, pero que el DSM-5 relegó herramientas como el WHODAS-2.0 a una sección periférica, con el efecto práctico de sugerir que funcionar mal no era un elemento esencial del diagnóstico. La propuesta ahora es devolver esas medidas al corazón de la evaluación, porque funcionamiento y calidad de vida no solo reflejan carga clínica, sino también riesgo de recaída, nivel de cuidados necesario y posibilidades reales de recuperación. El frente biológico, en cambio, avanza con más ambición que certezas. El subcomité de biomarcadores reconoce que, salvo excepciones como la enfermedad de Alzheimer, la psiquiatría todavía no dispone de marcadores con sensibilidad, especificidad y reproducibilidad suficientes para el uso diagnóstico rutinario, pero defiende que el DSM debe prepararse ya para integrar biomarcadores candidatos, firmas multimodales y datos procedentes incluso de wearables y fenotipado digital. El mensaje es doble: la biología aún no ha ganado el caso, pero ya no puede seguir sentada fuera de la sala. Conflictos de interés y crisis de confianza Sin embargo, la promesa de un DSM más científico llega acompañada por una vieja sombra institucional. Un estudio del BMJ publicado en 2024 halló que, entre los miembros médicos estadounidenses de paneles y task force del DSM-5-TR, el 60% había recibido pagos de la industria farmacéutica entre 2016 y 2019, por un total de 14,2 millones de dólares, y que casi la mitad de esos pagos no había sido revelada en las declaraciones de conflicto de intereses examinadas por los autores. En los cinco textos de 2026, además, varios autores declaran asesorías, honorarios, acciones, financiación de investigación o vínculos con compañías como Pfizer, Janssen, Boehringer Ingelheim, BMS, Neurocrine, Otsuka o Alkermes, aunque otros autores informan no tener relaciones comerciales. Conclusiones Eso no invalida por sí solo la hoja de ruta. Pero sí explica por qué cualquier intento de rehacer el sistema diagnóstico tendrá que medirse no solo por su sofisticación conceptual, sino por el grado de independencia con que se construya. Si la APA quiere persuadir a clínicos escépticos en España y Europa, no le bastará con prometer un manual más científico: tendrá que demostrar que también puede ser más transparente. Porque la crisis del DSM ya no es solo una crisis de categorías; es, al mismo tiempo, una crisis de confianza. Fuentes: American Psychiatric Association. (2026, January 28). APA releases roadmap for the future of the DSM. Cuthbert, B., Ajilore, O., Alpert, J. E., Clarke, D. E., Compton, W. M., Drexler, K., Fung, K. P., Gogtay, N., Kas, M. J. H., Kumar, A., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Öngür, D., Tamminga, C., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., Abi-Dargham, A., & Oquendo, M. A. (2026). The future of DSM: Role of candidate biomarkers and biological factors. American Journal of Psychiatry, 183(5), 317–324. Davis, L. C., Diianni, A. T., Drumheller, S. R., & Elansary, N. N. (2024). Undisclosed financial conflicts of interest in DSM-5-TR: Cross sectional analysis. BMJ, 384, e076902. Drexler, K., Alpert, J. E., Benton, T. D., Fung, K. P., Gogtay, N., Malaspina, D., O’Keefe, V. A., Oquendo, M. A., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Clarke, D. E. (2026). The future of DSM: Are functioning and quality of life essential elements of a complete psychiatric diagnosis? American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Öngür, D., Abi-Dargham, A., Clarke, D. E., Compton, W. M., Cuthbert, B., Fung, K. P., Gogtay, N., Kas, M. J. H., Kumar, A., Malaspina, D., O’Keefe, V., Oquendo, M. A., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Alpert, J. E. (2026). The future of DSM: A report from the structure and dimensions subcommittee. American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Oquendo, M. A., Abi-Dargham, A., Alpert, J. E., Benton, T. D., Clarke, D. E., Compton, W. M., Drexler, K., Fung, K., Kas, M. J. H., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Öngür, D., Wainberg, M. L., Yonkers, K. A., Yousif, L., & Gogtay, N. (2026). Initial strategy for the future of DSM. American Journal of Psychiatry. Advance online publication. Wainberg, M. L., Alpert, J. E., Benton, T. D., Clarke, D. E., Drexler, K., Fung, K. P., Gogtay, N., Malaspina, D., O’Keefe, V. M., Oquendo, M. A., Yonkers, K. A., & Yousif, L. (2026). The future of DSM: A strategic vision for incorporating socioeconomic, cultural, and environmental determinants and intersectionality. American Journal of Psychiatry. Advance online publication.

martes, 12 maio 2026 09:22

Informe de tendencias de marzo y abril de 2026
07 - 05 - 2026

Informe de tendencias de marzo y abril de 2026

DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Aurora Rodríguez Ródenas. Documentalista. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Tendencias en investigación en Trastorno Mental Grave El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el informe de tendencias de marzo y abril de 2026 (1019 kb). El informe recopila tendencias científicas de los meses de marzo y abril de 2026, sobre trastorno mental grave (TMG) a partir de preprints (es decir, investigaciones que aún no han sido revisadas por pares) publicados en plataformas como Research Square, OSF, MedRxiv, BioRxiv y Preprints.org. El obetivo principal es identificar nuevas líneas de investigación, intervenciones emergentes, factores de riesgo, modelos de atención y perspectivas sociales relacionadas con la salud mental. La investigación reciente detectada en estos manuscritos sobre TMG se orienta hacia temas como: La integración de salud física y mental. La prevención temprana mediante herramientas digitales. La reducción del estigma desde la educación y la comunicación social. Los enfoques interdisciplinarios y comunitarios.   Intervenciones para mejorar la atención física en personas con TMG Uno de los estudios destacados del informe es el proyecto Psy-komo, que busca reducir la mortalidad física asociada al trastorno mental grave. Aborda el llamado efecto de sombra, es decir, cuando la salud física queda relegada frente a la psiquiátrica. Psy-komo es un estudio multicéntrico en el que ha participado más de 1300 participantes. En dicho proyecto se han evaluado mejoras en la detección de enfermedades físicas, tratamientos basados en guías clínicas y la prevención y el cribado. Lo que busca Psy-komo es integrar la salud física y la mental en modelos de atención para personas con trastorno mental grave. Inclusión social y lucha contra el estigma Se realizó en Colombia un estudio con estudiantes de medicina como participantes; en el que se analizaron los mensajes creados por estos sobre inclusión social de personas con trastornos mentales. Los primeros hallazgos detectados fueron los siguientes: Predominan mensajes emocionales y empáticos. Se hace un uso recurrente de términos no clínicos como loco o locura. Existe una falta de enfoque en determinantes estructurales del estigma. La conclusión a la que se llegó con este estudio es, la necesidad de reforzar la educación en derechos humanos y el lenguaje centrado en la persona. Es importante incidir en las estrategias educativas de los futuros profesionales sanitarios para combatir el estigma desde las etapas formativas. Más información sobre el Centro de Documentación y el Servicio de Referencia Centro de documentación del Creap. Servicio de Referencia del Creap. Recursos de apoyo a la investigación. Informe de evidencias de abril de 2026(915 kb). Formulario de solicitud de consulta.  

xoves, 07 maio 2026 10:18

Intervenciones eficaces para reducir el estigma en salud mental
24 - 04 - 2026

Intervenciones eficaces para reducir el estigma en salud mental

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma asociado a los problemas de salud mental sigue siendo una de las principales barreras para que muchas personas puedan participar plenamente en la sociedad. Afecta al acceso a la atención sanitaria, dificulta las relaciones sociales y limita el ejercicio de derechos básicos, especialmente en el caso de las personas con trastorno mental grave. Este estigma no solo se manifiesta en opiniones o actitudes individuales, sino también en normas sociales, mensajes de los medios de comunicación y en el funcionamiento de las propias instituciones. Por eso, para reducirlo de forma eficaz, es necesario poner en marcha intervenciones específicas, sostenidas en el tiempo y basadas en la evidencia científica, que ayuden a cambiar lo que la sociedad piensa, siente y hace en relación con la salud mental. La investigación internacional señala tres grandes tipos de estrategias para combatir el estigma. Aunque se presentan por separado, lo más habitual es que se combinen dentro de programas más amplios: las intervenciones basadas en el contacto social, las intervenciones educativas y las acciones de protesta o activismo social. Intervenciones basadas en el contacto social Las estrategias basadas en el contacto parten de una idea sencilla: conocer de cerca a las personas reduce los prejuicios. Cuando existe un contacto positivo y respetuoso entre personas que no han tenido problemas de salud mental y personas con experiencia propia, disminuyen el miedo, los estereotipos y la distancia social. En el ámbito de la salud mental, estas intervenciones permiten mostrar que detrás de un diagnóstico hay personas con historias, capacidades y procesos de recuperación diversos. La evidencia científica indica que el contacto social es una de las formas más eficaces de reducir el estigma. Existen dos formas principales de contacto: el contacto directo y el contacto indirecto. Contacto directo El contacto directo se produce cuando hay encuentros presenciales entre un grupo concreto —como alumnado, profesionales, empleadores o ciudadanía— y personas con experiencia en salud mental. Programas desarrollados en distintos países han demostrado que este tipo de encuentros mejora las actitudes, reduce el miedo y favorece una mayor inclusión social. Sin embargo, también se ha observado que, si la persona que comparte su experiencia es vista como una “excepción”, el impacto puede ser menor. Por eso es clave mostrar experiencias variadas y realistas. Contacto indirecto El contacto indirecto no requiere encuentros presenciales. Incluye formas de acercamiento a la experiencia de la salud mental a través de: testimonios en vídeos o documentales películas y series campañas en redes sociales relatos personales difundidos en medios digitales Este tipo de contacto resulta especialmente útil para llegar a un gran número de personas y ha sido muy utilizado en campañas de sensibilización a nivel nacional. Los testimonios bien construidos, centrados en la vida cotidiana y la recuperación, ayudan a generar empatía y a desmontar ideas preconcebidas. Tanto el contacto directo como el indirecto son más eficaces cuando se dirigen a públicos concretos y forman parte de estrategias más amplias y continuadas. Intervenciones basadas en la educación Las intervenciones educativas buscan mejorar el conocimiento sobre salud mental y corregir información errónea que alimenta el estigma. Pueden adoptar muchas formas: charlas, talleres, materiales divulgativos, vídeos, cursos online o campañas informativas en redes sociales. S u objetivo principal es ofrecer una visión más realista y basada en la evidencia, explicando qué son los problemas de salud mental, cuáles son los procesos de recuperación y qué papel juegan el entorno y los apoyos sociales. Las estrategias educativas suelen mejorar el conocimiento y las actitudes, especialmente a corto plazo. No obstante, los estudios muestran que su efecto es mayor cuando se combinan con el contacto social, ya que la información por sí sola no siempre produce cambios duraderos en el comportamiento. Acciones de protesta y activismo social Las estrategias basadas en la protesta y la incidencia social tienen como objetivo denunciar públicamente las injusticias, la discriminación y los mensajes que refuerzan el estigma. Estas acciones ponen el foco en prácticas sociales, institucionales o mediáticas que vulneran los derechos de las personas con problemas de salud mental. Aunque estas estrategias han sido menos estudiadas en términos de cambio individual de actitudes, desempeñan un papel importante en la transformación de normas sociales y en la defensa de derechos. Si se utilizan de forma aislada pueden generar rechazo, pero combinadas con educación y contacto social contribuyen a cambios más profundos y sostenidos. Un enfoque conjunto y centrado en las personas La evidencia actual señala que las intervenciones más efectivas son aquellas que combinan distintos enfoques y cuentan con la participación activa de las personas con experiencia vivida en salud mental. Su implicación no solo aumenta la eficacia de las acciones, sino que refuerza el mensaje de que la salud mental es una cuestión de derechos, inclusión y ciudadanía. Nuevo Curso del Creap: Comprendiendo y abordando el estigma en personas con personas con problema de salud mental. El estigma asociado a los problemas de salud mental constituye uno de los principales obstáculos para la recuperación, la inclusión social y el pleno ejercicio de los derechos humanos. Este curso que imparte el Creap a través de la Plataforma de Teleformación del Imserso ofrece un análisis riguroso y actualizado del estigma como fenómeno complejo y multidimensional, abordando sus efectos a nivel personal, social y estructural, así como las intervenciones más eficaces para su reducción. A lo largo del curso se examina cómo el autoestigma afecta a la autoestima, la motivación, el bienestar psicológico y la participación activa de las personas en sus propios procesos de recuperación, reforzando dinámicas de autoexclusión y dificultando la búsqueda de apoyo. Asimismo, se analizan los impactos del estigma público o social, que se manifiestan en forma de discriminación, aislamiento y restricción de derechos en ámbitos clave como el empleo, la educación, la vivienda y la atención sanitaria. El curso también profundiza en el estigma estructural, evidenciando cómo leyes, políticas públicas y prácticas institucionales pueden perpetuar desigualdades a través de modelos asistenciales insuficientes, barreras educativas y laborales, y limitaciones en el ejercicio de la autonomía y la capacidad jurídica. En una segunda parte, el programa aborda las intervenciones basadas en la evidencia para la reducción del estigma, poniendo especial énfasis en: las estrategias de contacto social (directo e indirecto) las intervenciones educativas orientadas a desmontar mitos y creencias erróneas y las estrategias de protesta e incidencia social para la defensa de derechos y el cambio de normas sociales El curso destaca la importancia de combinar estos enfoques de manera coherente y adaptada a los contextos culturales e institucionales, tal y como señalan las principales iniciativas internacionales recogidas en la literatura científica y en el informe de The Lancet. Dirigido a profesionales del ámbito sanitario, social, educativo y comunitario, este curso proporciona herramientas conceptuales y prácticas para promover procesos de recuperación integrales, basados en la dignidad, la participación activa y la inclusión social de las personas con experiencia en salud mental. Contenido relacionado Teleformación Creap 2026 Recibe la información de los próximos cursos

venres, 24 abril 2026 09:33

Informe de tendencias de febrero de 2026
09 - 03 - 2026

Informe de tendencias de febrero de 2026

DOCUMENTOS PROPIOS | SERVICIO DE REFERENCIA Y CENTRO DE DOCUMENTACIÓN Autora: Paloma Goizueta Pourthe. Psicóloga e investigadora en el área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El Servicio de Referencia del Centro de Referencia Estatal de Atención Psicosocial a Personas con Trastorno Mental Grave (Creap) del Imserso en Valencia publica el Informe de tendencias de febrero de 2026. En los últimos meses, desde el Servicio de Referencia del Creap hemos seguido de cerca la publicación de trabajos en fase de revisión relacionados con la rehabilitación psicosocial en salud mental. En la entrada de blog de hoy destacamos dos temas que están cobrando relevancia en la literatura reciente. Entorno social, estigma y participación Varios trabajos recientes coinciden en señalar que la salud mental no puede entenderse únicamente de forma individual; el entorno comunitario en el que viven las personas desempeña un papel clave tanto en el desarrollo del malestar como en el proceso de recuperación. En esta línea, la revisión «Exploring the causal relationships between neighbourhood characteristics and severe mental illness: A systematic review», de Sadek y colaboradores (2026), analiza la relación entre las características de los barrios y los problemas de salud mental. Los autores señalan que algunos factores como las dificultades socioeconómicas, la cohesión social o la contaminación del aire podrían influir en el desarrollo o mantenimiento de estos problemas. También desde esta perspectiva social, el estudio «Quality of life between schizophrenia patients and family caregivers in northern China: an actor-partner interdependence mediation model of stigma and social support», de Yang et al. (2026), muestra que el estigma afecta a la calidad de vida tanto de las personas con esquizofrenia como de sus cuidadores. Los resultados indican que el estigma que experimenta cada uno se asocia con menos apoyo social percibido por parte del entorno, afectando negativamente en el bienestar de ambos. Intervenciones más accesibles y conectadas con la vida diaria Otro de los focos identificados en la revisión reciente tiene que ver con el desarrollo de intervenciones que promocionan la salud física. En esta línea, destaca la revisión «Barriers and Facilitators to Health Behavior Change: Perspectives of Individuals with Serious Mental Illness in HealthPromoting Interventions – A Systematic Review of Qualitative Evidence», de Pult y Frank (2026). A partir de distintos estudios cualitativos, los autores analizan qué facilita o dificulta que las personas con trastorno mental grave puedan cambiar hábitos relacionados con la salud, como la alimentación o la actividad física. Aunque muchos de los participantes desean mejorar su salud física, la motivación individual si el contexto no acompaña. Profesionales que acompañen el proceso, intervenciones más claras y comprensibles, o entornos que faciliten la participación pueden son alguno de los factores que se identificaron como facilitadores y podrían marcar la diferencia. Para una revisión más detallada de estos y otros estudios en fase de revisión, podéis consultar el Informe de Tendencias de febrero de 2026 del Servicio de Referencia del Creap. Más información sobre el Servicio de Referencia Informes de Tendencias de 2025 Servicio de Referencia del Creap Formulario de solicitud de consulta Recursos de apoyo a la investigación

luns, 09 marzo 2026 09:20

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales
24 - 02 - 2026

Lenguaje y estigma en salud mental: el aporte de las voces con experiencia vivida en grupos focales

ESTIGMA | CONTENIDOS ESPECIALIZADOS Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El estigma vinculado a la salud mental sigue representando un desafío significativo para los procesos de recuperación, la integración comunitaria y la participación de las personas en su entorno social. Se entiende por estigma la asignación de una marca, etiqueta o rasgo negativo a un individuo o a un grupo social. Esta atribución suele asociarse a aspectos negativos y generan actitudes y comportamientos adversos respecto a la persona estigmatizada, creando un ambiente de exclusión y evitación. Aunque el estigma constituye un fenómeno complejo, su origen suele estar vinculado a creencias culturales, estereotipos consolidados y construcciones sociales que se han perpetuado a lo largo del tiempo. Dentro de este proceso, el lenguaje desempeña un papel determinante. Las palabras que utilizamos no son neutrales: pueden reproducir y fortalecer prejuicios o, por el contrario, contribuir a eliminarlos. Por esta razón, el uso responsable del lenguaje resulta esencial para evitar la reproducción de actitudes discriminatorias y promover una mirada más respetuosa hacia la salud mental. El impacto del lenguaje en la construcción del estigma El lenguaje que empleamos desempeña un papel fundamental en la construcción de significados sociales: tiene la capacidad de moldear percepciones, reforzar creencias existentes y orientar comportamientos. En el ámbito de la salud mental, determinadas expresiones han contribuido históricamente a transmitir visiones simplificadoras, centradas en el diagnóstico e incluso deshumanizadoras. Etiquetas como «enfermo mental» o expresiones que criminalizan, infantilizan o desvalorizan a las personas pueden: Reducir la identidad de la persona a un diagnóstico clínico Distorsionar la percepción de sus capacidades y potencial Interferir en su proceso de recuperación y en su bienestar emocional Reproducir estereotipos negativos presentes en el imaginario social Asimismo, el impacto del lenguaje no se limita a la esfera pública. Las personas que conviven con un problema de salud mental pueden interiorizar estos mensajes, lo que influye directamente en la manera en que se perciben a sí mismas y en cómo interpretan su propia experiencia. Este proceso puede contribuir al autoestigma, debilitando la autoestima y dificultando la participación social plena. Los grupos focales: una herramienta clave para comprender el lenguaje y el estigma Para analizar en profundidad cómo se construye el estigma, qué papel desempeña el lenguaje y cómo viven este proceso las personas afectadas, los grupos focales se convierten en una metodología especialmente valiosa. ¿Qué es un grupo focal? Un grupo focal es una conversación guiada entre un conjunto de personas que comparten una experiencia común o conocimientos relevantes. El diálogo se desarrolla a partir de preguntas previamente estructuradas y permite explorar percepciones, opiniones y significados desde una perspectiva colectiva. ¿Por qué son fundamentales en salud mental? En el estudio del estigma y del uso del lenguaje, los grupos focales permiten: Conocer cómo perciben las propias personas el impacto de un programa o intervención Identificar aspectos positivos que pueden potenciarse y elementos que requieren mejoras Comprender el significado real que tienen ciertas palabras y expresiones dentro de la experiencia vivida Favorecer la participación activa de las personas con problemas de salud mental en los procesos de investigación, diseño e implementación de intervenciones. La inclusión de las voces de quienes viven el estigma en primera persona garantiza que las propuestas resultantes sean respetuosas, realistas y adaptadas a las necesidades del grupo. Modelo pionero en el Creap El Creap está desarrollando un modelo pionero de investigación del estigma en salud mental, poniendo el foco en algo tan cotidiano, pero a su vez tan importante, como el lenguaje. Para ello ha creado un Grupo Focal en el que las personas con experiencia vivida no participan solo como informantes, sino como parte activa del proceso: ayudan a definir los temas a tratar, revisan el material y reformulan las preguntas que guiarán la investigación. Esta manera de trabajar supone un cambio importante, porque reconoce que quienes han vivido el estigma en primera persona son quienes mejor pueden explicar cómo les afectan las palabras y qué cambios son necesarios para avanzar hacia un trato más justo y respetuoso. Lo que hace pionero a este modelo es que no se limita a estudiar el estigma a través del lenguaje, sino que busca transformarlo desde sus raíces. Las primeras sesiones del grupo han servido para revisar el lenguaje presente en cuestionarios y escalas de evaluación, detectando expresiones que pueden resultar deshumanizadoras o que perpetúan estereotipos. A partir de ahí, el equipo del Creap trabaja para proponer alternativas más respetuosas y ajustadas a las realidades de las personas. El centro muestra así que investigar también puede significar escuchar, aprender y generar cambios concretos. Su apuesta combina rigor científico con participación real, y demuestra que incluir las voces de quienes conviven con un problema de salud mental es clave para construir una sociedad más inclusiva y consciente del poder de las palabras y de la importancia de luchar contra el estigma. Conclusión El estigma en salud mental no desaparece únicamente con información: requiere una revisión profunda del lenguaje que utilizamos, de las prácticas sociales que lo sostienen y de las experiencias de quienes lo viven directamente. Integrar grupos focales en este proceso no solo aporta información valiosa, sino que promueve la participación, empodera a las personas y permite avanzar hacia un enfoque realmente inclusivo y respetuoso. Contenido relacionado El estigma en salud mental El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (1ª parte) El estigma en salud mental: Tipos y efectos en la persona con experiencia vivida (2ª parte) La figura del agente de apoyo mutuo en salud mental

martes, 24 febreiro 2026 10:50

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