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tisfactorias ayuda, por ejemplo, a
          disfrutar de una red de apoyo social
          más fuerte y, por tanto, aporta segu-
          ridad y participación en el envejeci-
          miento. Pero si pensamos, por ejem-
          plo, en los hijos e hijas, sobre todo
          en estas últimas, que están cuidando
          a sus padres dependientes, parece
          evidente que esta ayuda y muestra
          de afecto intergeneracional incide
          de modo muy positivo en el bienes-
          tar de esos padres. Las posibilidades
          y formas de incidencia son infi nitas.

          ¿Qué barreras pueden existir en
          intergeneracionalidad?

          Por un lado, yo me referiría a la falta
          de oportunidades para las relaciones
          intergeneracionales que, como toda
          relación, necesitan disponer de per-
          sonas, tiempos y lugares apropiados.
          Por otro lado, existen barreras men-
          tales como son los estereotipos que
          pueden frenar e incluso descartar el
          contacto intergeneracional. Por citar
          un tercer tipo de barrera podemos
          hablar de la incidencia negativa que
          tiene el hecho de que muchos progra-
          mas y servicios socioeducativos, por
          ejemplo, tengan como destinatarios
          a ciertos grupos de edad y no a otros.
          Preguntémonos, por ejemplo, lo que
          pasaría si en los famosos viajes orga-
          nizados por el IMSERSO pasáramos
          a ver, en el mismo autobús, a mayo-
          res y jóvenes juntos. O, ¿qué decir del
          caso en que nuestras escuelas prima-
          rias tuviesen, a diario, en sus pasillos,   de entender las relaciones. Por   relaciones intergeneracionales en
          a personas mayores colaborando en   tanto, la intergeneracionalidad   otros contextos. Mi impresión,
          la educación de los niños? No habría   cambia. Quizá, pensando en la   y sólo es una impresión, es que
          que ponerle puertas al campo de la   evolución, lo más evidente es que,   cada vez más la obligación mo-
          intergeneracionalidad, un campo na-  en la medida en que las culturas   ral que solía estar a la base de las
          tural y vital al que, a menudo, no le   se abren a la mutua infl uencia en-  relaciones intergeneracionales fa-
          dejamos existir.                  tre sí, se facilita el que podamos   miliares en muchas culturas está
                                            conocer cómo se desarrollan las   debilitándose y aparecen otras
          ¿Qué evolución tiene la interge-                                    formas de interacción y apoyo
          neracionalidad en las diferentes   “Hay que aprender                mutuo. Eso sí, las investigaciones
          culturas?                                                           nos dicen, de modo concluyente,
                                            a descubrir nuestra               que la intergeneracionalidad fa-
          Hablar de distintas culturas quie-  intergeneracionalidad”          miliar sigue gozando de bastante
          re decir hablar de distintas formas                                 buena salud en muchas culturas.

                                                                                         Más información   17




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