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Opinión
JULIO CARABIAS / ACTOR Y PERIODISTA
Hoy no me puedo levantar
e refiero a la canción de este Mi jefe inmediato era un señor de unos treinta
título que empezó a triunfar en y tantos años, de trato amable, correcto, entu-
los pasados 80, y que ha dado siasta montañero en sus días libres y con una con-
título a un musical, estrenado en dición que hace respetable a cualquier jefe, cono-
la Gran Vía madrileña, donde cía y resolvía su trabajo con toda eficacia.
M también ha tenido un gran éxito. Pero… que se dice ahora mucho los dos está-
Sus creadores fueron el Grupo Mecano, com- bamos en el mismo despacho, yo frente a él en
puesto por Ana Torroja, y los hermanos Cano, una mesa más pequeña, y le gustaba tener la ven-
Nacho y José María. tana abierta en pleno mes de Enero. Amable-
Estos datos los pongo para que, aunque en mente me preguntaba que si no me importaba, y
música ligera, yo me he quedado en Los Panchos yo mintiendo como un bellaco le decía que no. En
y Frank Sinatra, llegado el caso, también puedo poco tiempo, no hubo problema, me acostumbré
referirme con propiedad, a cantantes y autores, al frío y me compré un anorak.
mucho más modernos. Aunque me rindo ante los Y aquí llega, por fín, lo de “Hoy no me puedo
de última hora. Pero lo que yo quiero comentar no levantar”. En la empresa entrábamos a las 8 de la
es la música ni la letra de esta exitosa canción, es, mañana, y mi jefe llegaba siempre unos minutos
sencillamente, lo que a mí me ha sugerido su títu- más tarde que yo, minutos que luego compensa-
lo: “Hoy no me puedo levantar”. ba por la tarde, quedándose lo que hiciera falta,
Es una canción sin más. Pero yo he pensado normalmente una o dos horas, en las que traba-
siempre que, a la edad que la cantaban los Meca- jaba a gusto.
no, yo ni me lo planteaba lo de “hoy no me pue- Yo salía a la hora en punto porque a esa mis-
do levantar”. O estaba enfermo de guardar cama, ma hora entraba a una academia que, venturosa-
o pensaba en otra versión mía que dijera, “Hoy, mente estaba cerca.
tampoco quiero levantarme”, mientras me vestía Pero ocurrió que por las mañanas yo fui lle-
corriendo para llegar al Metro y al trabajo. gando unos minutos más tarde, hasta que un día
¿Quiere esto decir que los de mi generación (74) cuando entré en el despacho, ya estaba mi jefe
trabajábamos más que los de ahora, que no nos allí.
gustaba quedarnos en la cama por la mañana? Yo Buenos días, Sr. Carretero. Perdone pero…
creo que no y que sí. Que no a lo del trabajo y que ¿No le ha pasado nada grave? Pues no me diga
sí al deseo de quedarnos en la cama un rato más. nada más, Carabias. Usted sabe que en nuestra
Recuerdo que mi padre, desde muy chaval oficina, puede plantearse un problema desde el
muy chaval yo, mi padre era mayor que yo, claro momento de abrir a las 8 de la mañana hasta que
me decía que en la cama se está o durmiendo, o cerramos por la tarde. Y también sabe usted, que
enfermo, y nada más. Después me enteré que mi los únicos que podemos resolverlo, somos, usted
padre se quedaba corto en sus apreciaciones. o yo. (Esto era una mezcla de coña y coba) Por lo
Pero eso es otra cuestión. tanto, dígame usted, a partir de mañana, quién
Todo lo anterior, ha sido a manera de prólogo, viene a las 8 en punto, usted o yo.
para lo que yo quiero contar hoy referido a levan- Para mí está claro. Voy a venir yo, le contesté
tarse temprano, por la mañana, o hacerlo un muerto de risa y como haciéndole un favor.
poquito más tarde. No se habló más del asunto. Y no volví a llegar
A mis 18 años, yo trabajaba desde los 15, tarde, salvo motivo justificadísimo. Y agradecí a
entré de empleado en una importantísima empre- mi jefe, Don Antonio Carretero, que ya no está con
sa, ya era importantísima antes de entrar yo, las nosotros pero que es uno de mis personajes inol-
cosas como son, donde me dieron el puesto de 2º vidables, su manera tan inteligente y simpática de
de a bordo del Jefe de Ventas de Madrid. recriminar mis llegadas tarde al trabajo.
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