Artículos científicos
Listado de artículos
viernes, 18 noviembre 2022 11:09
Los fármacos hipnóticos: beneficios, riesgos y alternativas para el tratamiento del insomnio
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: medicación , divulgación , tratamiento
Los fármacos hipnóticos: beneficios, riesgos y alternativas para el tratamiento del insomnio INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción ¿Sabías que un tercio de los adultos sufre de insomnio en algún momento de su vida? El sueño, una función vital para nuestro bienestar físico y mental, a menudo se ve interrumpido por trastornos como el insomnio, afectando nuestra calidad de vida, rendimiento laboral y relaciones interpersonales. En este contexto, los fármacos hipnóticos, comúnmente conocidos como somníferos, juegan un papel crucial en el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño. Estos medicamentos, que actúan específicamente sobre nuestro sistema nervioso central, pueden ayudar a inducir y mantener un sueño reparador. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que su uso prolongado puede llevar a la dependencia y desencadenar una serie de efectos secundarios adversos. Por lo tanto, es esencial comprender plenamente los beneficios y riesgos asociados con estos fármacos para tomar decisiones informadas sobre su uso. Origen y desarrollo El uso de sustancias para inducir el sueño tiene una larga historia que se remonta a la antigüedad. Sin embargo, el desarrollo de los fármacos hipnóticos modernos comenzó en el siglo XIX con la introducción de agentes como el paraldehído y el hidrato de cloral. El gran avance llegó con la síntesis de la malonilurea en 1864, que condujo al descubrimiento de los barbitúricos a principios del siglo XX. El primer barbitúrico, el barbital, fue introducido en 1904 y, junto con el fenobarbital, se convirtió en la principal herramienta farmacológica para el tratamiento de las crisis epilépticas y los trastornos del sueño. Aunque su uso ha disminuido debido a problemas de seguridad y la introducción de nuevos psicofármacos, los barbitúricos todavía se utilizan en aplicaciones específicas. Los barbitúricos también se emplearon en la terapia de personas con trastornos psicóticos para inducir un estado de sueño profundo y prolongado, una práctica que ha evolucionado con el tiempo y el avance de la medicina. Hipnóticos y ansiolíticos Los fármacos hipnóticos, como el zolpidem, eszopiclone y temazepam, son medicamentos utilizados principalmente para tratar el insomnio y otros trastornos del sueño. Estos medicamentos actúan sobre ciertos receptores en el cerebro para ralentizar la actividad cerebral y promover el sueño. Son eficaces para ayudar a las personas a conciliar el sueño más rápidamente y a mantenerse dormidas durante más tiempo. Sin embargo, también pueden tener efectos secundarios, como somnolencia diurna y, en algunos casos, comportamientos complejos durante el sueño, como caminar o comer dormido. Por otro lado, los fármacos ansiolíticos, que incluyen las benzodiazepinas como alprazolam, diazepam y lorazepam, se utilizan para tratar la ansiedad y los trastornos relacionados. Estos medicamentos funcionan aumentando la actividad de un neurotransmisor que inhibe la actividad cerebral y produce un efecto calmante. Los ansiolíticos pueden ser muy eficaces para reducir los síntomas de la ansiedad, pero también pueden tener efectos secundarios, como somnolencia, mareos y dependencia física con el uso a largo plazo. Hipnóticos y Estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio o el valproato, se utilizan para tratar trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a regular las fluctuaciones en el estado de ánimo y a prevenir episodios de manía y depresión. Actúan sobre varios neurotransmisores en el cerebro y ayudan a estabilizar la actividad neuronal. A diferencia de los hipnóticos, no inducen el sueño ni tienen un efecto sedante fuerte. Hipnóticos y antipsicóticos Los antipsicóticos, como la risperidona o la olanzapina, se utilizan para tratar trastornos psicóticos como la esquizofrenia. Estos medicamentos actúan bloqueando los receptores de dopamina en el cerebro, lo que ayuda a reducir los síntomas psicóticos como las alucinaciones y los delirios. A diferencia de los hipnóticos, los antipsicóticos no inducen el sueño y pueden tener efectos secundarios significativos, como el aumento de peso y los movimientos involuntarios. Hipnóticos y antidepresivos Los fármacos antidepresivos, como la fluoxetina o la sertralina, se utilizan para tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Estos medicamentos actúan aumentando la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina y la norepinefrina, que juegan un papel importante en la regulación del estado de ánimo. A diferencia de los hipnóticos, los antidepresivos no inducen el sueño y su objetivo principal es aliviar los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente y la pérdida de interés en las actividades. Sin embargo, algunos antidepresivos pueden tener un efecto sedante y se utilizan a veces para tratar el insomnio, especialmente cuando está asociado con la depresión. El consumo de hipnóticos en España ¿Sabías que España lidera el consumo mundial de benzodiacepinas? Según el último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), España encabeza el índice de consumo de estos medicamentos psicotrópicos, utilizados principalmente para tratar casos leves de ansiedad, insomnio o trastornos emocionales. Este informe, basado en datos de 2019, revela que España supera las 50 dosis diarias de benzodiacepinas por cada 1.000 habitantes. Además, las estadísticas de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) indican que en 2020 hubo un consumo de 91,07 dosis diarias de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes por cada 1.000 habitantes, lo que supone un incremento del 4,5% con respecto al año anterior y de casi el 10% con respecto a hace una década. Este alto consumo de hipnóticos en España pone de relieve la prevalencia de trastornos del sueño y ansiedad en la población. Clasificación actual de los fármacos hipnóticos. Los fármacos hipnóticos se pueden clasificar en tres categorías principales: hipnóticos benzodiazepínicos, hipnóticos antihistamínicos e hipnóticos no benzodiazepínicos ni antihistamínicos. Hipnóticos benzodiazepínicos: Los hipnóticos benzodiazepínicos, como el flunitrazepan, lormetazepan y loprazolan, son medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central para producir sedación, relajación muscular y disminución de la ansiedad. Estos fármacos funcionan aumentando la actividad del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor que inhibe la actividad del sistema nervioso central. Hipnóticos antihistamínicos: Los hipnóticos antihistamínicos son medicamentos que se utilizan comúnmente para tratar las alergias, pero también pueden ayudar a inducir el sueño. Estos medicamentos funcionan bloqueando la histamina, una sustancia química que el cuerpo produce durante una reacción alérgica. Hipnóticos no benzodiazepínicos ni antihistamínicos: Finalmente, hay una categoría de fármacos hipnóticos que no son ni benzodiazepínicos ni antihistamínicos. Estos medicamentos, que incluyen el zolpidem y el eszopiclone, también actúan sobre los receptores GABA en el cerebro para ayudar a inducir el sueño. Aplicaciones y efectos secundarios de los distintos tipos de hipnóticos. Las ventajas de los distintos tipos hipnóticos radican en su eficacia para inducir el sueño y aliviar el insomnio, proporcionando un alivio rápido y eficaz. Los benzodiazepínicos y no benzodiazepínicos son particularmente efectivos para tratar el insomnio a corto plazo. Los antihistamínicos, aunque menos potentes, también son útiles. Sin embargo, los inconvenientes incluyen el potencial de dependencia, especialmente con los benzodiazepínicos, y los efectos secundarios como la somnolencia diurna y la confusión. Además, los hipnóticos no tratan las causas subyacentes del insomnio, por lo que su uso debe combinarse con otras formas de tratamiento. Como se puede suponer los fármacos hipnóticos no están exentos de efectos secundarios si no son utilizados de forma adecuada, así los hipnóticos benzodiazepínicos pueden causar somnolencia, mareos, confusión y problemas de memoria. En dosis altas, pueden provocar depresión respiratoria. Los antihistamínicos pueden causar somnolencia, sequedad de boca, visión borrosa y retención urinaria. En algunos casos, pueden provocar una reacción paradójica de hiperactividad, especialmente en niños y ancianos. Los hipnóticos no benzodiazepínicos pueden causar somnolencia diurna, mareos, cambios en el apetito y, en raras ocasiones, comportamientos complejos durante el sueño, como sonambulismo. Todos estos efectos secundarios pueden ser más pronunciados en los ancianos y en personas con ciertas condiciones médicas. Alternativas no farmacológicas para el tratamiento del insomnio. Además de los fármacos hipnóticos, existen varias alternativas no farmacológicas que pueden ser efectivas en el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño. Estas incluyen: Higiene del sueño: La higiene del sueño se refiere a una serie de hábitos y prácticas que pueden ayudar a promover un sueño saludable. Esto puede incluir mantener un horario de sueño regular, evitar la cafeína y otros estimulantes cerca de la hora de acostarse, y crear un ambiente de sueño cómodo y tranquilo. Terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I): La TCC-I es una forma de terapia que se ha demostrado eficaz en el tratamiento del insomnio. Esta terapia se centra en cambiar los pensamientos y comportamientos que pueden interferir con el sueño, y puede incluir técnicas como la restricción del sueño, el control del estímulo y la reestructuración cognitiva. Relajación y técnicas de reducción del estrés: Las técnicas de relajación, como la meditación, el yoga y la respiración profunda, pueden ayudar a reducir el estrés y promover un sueño saludable. La reducción del estrés es especialmente importante, ya que el estrés y la ansiedad son causas comunes de insomnio. Ejercicio regular: El ejercicio regular puede ayudar a promover un sueño saludable al mejorar la salud física y reducir el estrés. Sin embargo, es importante evitar el ejercicio intenso cerca de la hora de acostarse, ya que puede interferir con el sueño. En resumen, los fármacos hipnóticos desempeñan un papel crucial en el tratamiento de los trastornos del sueño como el insomnio. Su capacidad para inducir y mantener un sueño reparador puede proporcionar un alivio significativo para aquellos que luchan con estas condiciones. Sin embargo, es importante recordar que estos medicamentos no están exentos de riesgos. El potencial de dependencia y los posibles efectos secundarios, como la somnolencia diurna y la confusión, deben tenerse en cuenta al considerar el uso de fármacos hipnóticos. Además, es esencial recordar que los fármacos hipnóticos no tratan las causas subyacentes del insomnio. Por lo tanto, su uso debe ser parte de un enfoque de tratamiento más amplio que también aborde los factores subyacentes que contribuyen al trastorno del sueño. Esto puede incluir cambios en la higiene del sueño, terapias cognitivo-conductuales, técnicas de relajación y reducción del estrés, y ejercicio regular. Finalmente, es importante destacar que existen alternativas no farmacológicas efectivas para el tratamiento del insomnio. Estas pueden ser una opción valiosa para aquellos que prefieren evitar los medicamentos o para quienes los fármacos hipnóticos no son una opción adecuada. Al final, la elección del tratamiento debe ser personalizada, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias individuales de cada persona.
lunes, 10 julio 2023 12:23
La significación estadística
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , divulgación
La significación estadística INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Cuando revisamos un artículo científico o queremos conocer la validez de un programa o intervención terapéutica, solemos hablar de si es estadísticamente significativo, pero ¿sabemos qué quiere decir exactamente esta expresión? Al evaluar un estudio, la idea fundamental es que los resultados obtenidos se deban a la intervención evaluada y no a efectos genuinos o extraños. Es decir, si evaluamos los efectos de una intervención para reducir los síntomas depresivos, el objetivo es que los resultados producidos se deban a la intervención y no a otros elementos. Análisis estadístico Para llevar a cabo el análisis estadístico, se sigue un proceso que incluye el cálculo de las diferencias entre las puntuaciones directas antes y después del programa para cada participante en estudio, seguido del uso de pruebas estadísticas para determinar si estas diferencias son estadísticamente significativas. Aquí se detalla ese proceso: 1. Cálculo de las diferencias: Primero, se toman las puntuaciones directas de cada participante antes y después del programa de intervención. Luego, se calcula la diferencia entre estas dos puntuaciones para cada participante. Esto nos proporciona un conjunto de diferencias individuales que representan el cambio en el rendimiento de cada participante después de participar en el programa. 2. Pruebas estadísticas: Una vez que tenemos las diferencias individuales, utilizamos pruebas estadísticas para evaluar si estas diferencias son estadísticamente significativas. Hay varias pruebas que se pueden utilizar dependiendo de la naturaleza de los datos y del diseño del estudio. Algunas pruebas comunes incluyen: Prueba t de Student: Esta prueba se utiliza cuando se comparan las diferencias entre dos grupos (por ejemplo, un grupo de control y un grupo de intervención). La prueba t determina si las diferencias entre los grupos son estadísticamente significativas. Análisis de varianza (ANOVA): Esta prueba se utiliza cuando se comparan las diferencias entre más de dos grupos. El ANOVA permite determinar si hay diferencias significativas en las puntuaciones antes y después del programa entre los diferentes grupos. Prueba de Wilcoxon o prueba de rangos con signo: Estas pruebas se utilizan cuando los datos no cumplen con los supuestos de normalidad requeridos para la prueba t. Se basan en los rangos de las diferencias individuales y determinan si hay diferencias significativas entre las puntuaciones antes y después del programa. Estas pruebas estadísticas generan un valor de p, que representa la probabilidad de obtener las diferencias observadas o más extremas si la verdadera diferencia entre las puntuaciones antes y después del programa fuera cero (es decir, si no hubiera un efecto real del programa). A continuación, se sigue el siguiente proceso: Se plantea una Hipótesis Nula (H0) que establece como punto de partida que no hay efectos, por lo tanto, la función del investigador será rechazar dicha hipótesis y demostrar que sí que los hay. Hablamos de Hipótesis porque desconocemos lo que sucede a nivel poblacional. Por lo tanto y utilizando el mismo ejemplo anterior, la H0 establece que la intervención para reducir los síntomas depresivos no produce mejorías, y las medias antes y después de la intervención son iguales. Posteriormente, mediante la técnica adecuada de contraste de hipótesis se obtendrá p o el nivel crítico, es decir, la probabilidad de obtener los resultados observados si fuera cierta la Hipótesis Nula. La p o nivel crítico se comparará con el valor de α o nivel de significación, cuyo valor estándar es de 0,05. Al comparar ambos valores, se tiene que tomar una decisión: Si p o nivel crítico es menor o igual a α Rechazaremos la H0. Si p o nivel crítico es mayor a α Mantendremos la H0. En otras palabras, si el valor de p, calculado previamente, es menor que el umbral predefinido de significación (generalmente 0,05), se considera que las diferencias son estadísticamente significativas y se rechaza la hipótesis nula de que no hay efecto del programa. Utilizando de nuevo el ejemplo anterior de la intervención para reducir los síntomas depresivos: Si las diferencias encontradas, entre la intervención y los datos pre-post, no son suficientemente grandes como para poder afirmar con certeza (con una probabilidad de error del 0,05), estamos diciendo que las diferencias que encontramos podrían ser simplemente el resultado del azar y no necesariamente se deben al efecto de la intervención. En este caso mantenemos la H0. Por lo tanto, los efectos de la intervención no son relevantes para la reducción de síntomas depresivos. Si las diferencias encontradas, entre la intervención y los datos pre-post, son suficientemente grandes como para poder afirmar con certeza (con una probabilidad de error del 0,05), estamos diciendo que las diferencias que encontramos se deben al efecto de la intervención y no al azar. En este caso rechazaremos la H0. Por lo tanto, los efectos de la intervención serán relevantes para la reducción de síntomas depresivos. Siempre existe la posibilidad de cometer un error a la hora de tomar la decisión de aceptar o rechazar la H0. Podemos hablar de dos errores: Error Tipo I (α): también conocido como falso positivo, y es el error asumido por el investigador al rechazar la Hipótesis Nula. Es decir, se asumen un 5% de posibilidades de que los resultados obtenidos no sean adecuados, es improbable que la intervención no produzca los efectos evaluados, pero no es imposible. Error Tipo II (β): o falso negativo, se produce cuando el investigador no puede rechazar la H0. Conclusión Por lo tanto, cuando volvamos a escuchar la expresión «la intervención es estadísticamente significativa», podemos tener un mayor conocimiento y saber que los efectos producidos en el pre y en el post son diferentes; así como al tomar una decisiones respecto a qué tipo de intervención utilizar, si nos basamos en el nivel de significación querrá decir que los resultados obtenidos han sido avalados en una muestra y demostrado el nivel de eficacia del tratamiento respecto a una enfermedad determinada. Bibliografía Pallás, J. M. A., & Villa, J. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier Health Sciences.
viernes, 22 septiembre 2023 10:21
Psicofármacos: Clasificación y usos
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: salud mental , enfermedad mental , medicación , divulgación
Psicofármacos: Clasificación y usos COMUNICACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Mª Rosa Perelló Pardo. Comunicación. Téc. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción Los psicofármacos son un tipo de medicamentos que se usan en el tratamiento de enfermedades de salud mental y trastorno mental grave. Actúan modificando los efectos de los neurotransmisores cerebrales que son las sustancias encargadas de transmitir la información a las neuronas. Estas sustancias, al entrar en contacto con el sistema nervioso, producen efectos de tipo mental y emocional, considerándolos como recurso terapéutico. Los psicofármacos se clasifican en cuatro grandes grupos: Antidepresivos Ansiolíticos Hipnóticos Estabilizadores del estado de ánimo Antipsicóticos Antidepresivos Los antidepresivos, como su propio nombre indica, son medicamentos que se usan para tratar la depresión y actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, para ayudar a regular el estado de ánimo. Además, resultan eficaces en el tratamiento de una variedad de trastornos del estado de ánimo como en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, entre otros. Algunos pueden ser útiles en el tratamiento de dolor crónico como el dolor neuropático y el asociado a la fibromialgia. Puedes acceder al artículo del blog «Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos» donde se profundiza en este tipo de medicamentos y se hace un repaso por su historia, las ventajas e inconvenientes que tienen, su clasificación y las alternativas existentes a la intervención farmacológica como pueden ser las terapias cognitivo-conductuales. Ansiolíticos Los medicamentos ansiolíticos son fármacos utilizados para tratar la ansiedad y el insomnio. Actúan sobre el sistema nervioso central para producir un efecto calmante y pueden ser extremadamente útiles, proporcionado un alivio rápido de los síntomas. Sin embargo, se debe ser cuidadosos ya que respecto a los inconvenientes tienen potencial para la dependencia y la tolerancia y las personas tratadas pueden necesitar dosis cada vez más altas para conseguir el mismo efecto. Puedes acceder al artículo del blog «Medicamentos ansiolíticos: Qué son, ventajas e inconvenientes y efectos secundarios» donde se realiza un análisis en profundidad de estos medicamentos explicando qué son, las ventajas e inconvenientes y una comparativa con el resto de psicofármacos. Además, también se explica detalladamente las alternativas al tratamiento farmacológico como es la terapia cognitivo-conductual. Hipnóticos Los medicamentos hipnóticos o somníferos están emparentados con los ansiolíticos y se usan principalmente para tratar el insomnio. El uso crónico de estos medicamentos sin supervisión médica puede contribuir a empeorar el problema y no solucionar las causas reales como pueden ser problemas de estilo de vida o un posible trastorno de ansiedad o depresión. Estabilizadores del estado de ánimo Los estabilizadores del estado de ánimo son un tipo de medicamentos que se usan en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar. Estos fármacos son esenciales a la hora de ayudar a las personas a estabilizar su estado de ánimo, evitando los extremos de la manía y la depresión. Son medicamentos que, como ocurre con otros psicofármacos, tienen efectos secundarios por lo que es importante que las personas que reciben este tratamiento comprendan correctamente su funcionamiento antes de tomar ninguna decisión. Los estabilizadores del estado de ánimo se pueden clasificar en varios grupos según su mecanismo de acción. Los principales grupos incluyen el litio y los anticonvulsivos. En el artículo del blog «Estabilizadores del Estado de Ánimo: usos, diferencias con otros psicofármacos y principales aplicaciones» se desarrolla la clasificación de los estabilizadores del estado de ánimo, explicando cada tipo y hace un repaso de las ventajas e inconvenientes del uso de estos medicamentos y los efectos secundarios. Además, en este artículo especializado sobre los estabilizadores del estado de ánimo también se explican las diferencias con el resto de psicofármacos y las diferentes vías de administración. Antipsicóticos Los medicamentos antipsicóticos juegan un papel crucial en el tratamiento de los trastornos mentales graves con sintomatología de tipo psicótico. Se utilizan principalmente para tratar la esquizofrenia y los trastornos bipolares y desde su aparición en la década de 1950 han evolucionado tanto en forma como en eficacia. El uso de antipsicóticos no está exento de efectos secundarios y varían en función del tipo y la persona. Todos los antipsicóticos pueden causar sedación, mareos y cambios en los niveles de ciertas hormonas en el cuerpo, como la prolactina. Respecto a su clasificación se pueden distinguir en dos grandes grupos: los antipsicóticos típicos(o de primera generación) y los antipsicóticos atípicos (o de segunda generación). En el artículo del blog «Una mirada a los antipsicóticos: Usos, Clasificación y Efectos Secundarios» se desarrolla la clasificación de los antipsicóticos realizando una enumeración de los medicamentos según el tipo, explicando los efectos secundarios de cada grupo de medicamentos y las diferentes vías de administración. Conclusión Es muy importante recordar que este tipo de medicamentos constituyen solo una parte del tratamiento, que siempre tiene que estar supervisado por un profesional, y es necesario complementarlo con las terapias de cognitivo-conductuales y las intervenciones de estilo de vida.
jueves, 28 septiembre 2023 15:10
Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados , Salud Mental
Etiquetas: depresión , enfermedad mental , medicación , ansiedad , divulgación , tratamiento
Antidepresivos: usos, abusos y tratamientos alternativos INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Jorge Marredo Rosa. Psicólogo investigador. Coordinador del área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Introducción La depresión es un trastorno mental que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su tratamiento ha sido objeto de intensa investigación y debate. Los antidepresivos, medicamentos diseñados para aliviar los síntomas de la depresión, han demostrado ser herramientas valiosas en este esfuerzo. Sin embargo, como veremos a continuación, su uso y eficacia no están exentos de controversia y malentendidos. A lo largo de este artículo vamos a ver qué son los Trastornos del Estado de Ánimo, las diferencias de los Antidepresivos con otros tipos psicofármacos, así como un breve repaso a su historia, las cifras de consumo en España, la clasificación actual de este tipo de fármacos, las ventajas e inconvenientes de su uso y las alternativas terapéuticas efectivas que desde la psicología se han desarrollado en los últimos años. Vamos a comenzar por tanto por explicar que son los trastornos del estado de ánimo. Trastornos del Estado de Ánimo Los trastornos del estado de ánimo, también conocidos como trastornos afectivos, son un grupo de enfermedades que afectan cómo nos sentimos y pensamos acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Estos trastornos, que incluyen la depresión y el trastorno bipolar, pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona y su capacidad para funcionar en su vida diaria. La depresión, el trastorno del estado de ánimo más común, se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban, cambios en el apetito o el peso, dificultad para dormir o dormir demasiado, falta de energía, sentimientos de inutilidad o culpa, dificultad para concentrarse y pensamientos de muerte o suicidio. La depresión puede ser leve, moderada o grave, y puede durar unas pocas semanas, varios meses o incluso años. El trastorno bipolar, por otro lado, se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, desde la manía (un estado de ánimo elevado, eufórico o irritable) hasta la depresión. Las personas con trastorno bipolar pueden tener períodos de estado de ánimo normal entre los episodios de manía y depresión. Los trastornos del estado de ánimo pueden ser causados por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Se cree que los cambios en la química cerebral y en la función del sistema nervioso central desempeñan un papel en el desarrollo de estos trastornos. Los factores de estrés ambientales, como los traumas o el estrés significativo, también pueden desencadenar un trastorno del estado de ánimo en personas vulnerables. El tratamiento para los trastornos del estado de ánimo generalmente implica una combinación de medicación y terapia. Los antidepresivos y los estabilizadores del estado de ánimo son medicamentos comúnmente utilizados para tratar estos trastornos, no obstante, como veremos más adelante, la terapia cognitivo-conductual en sus diferentes versiones ayuda a las personas a cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos, también puede ser efectiva. Es importante destacar que los trastornos del estado de ánimo son trastornos reales y tratables. No son simplemente un signo de debilidad o una falla de carácter. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con un trastorno del estado de ánimo pueden llevar una vida saludable y productiva. Antidepresivos vs Ansiolíticos, Estabilizadores del Estado de Ánimo y Antipsicóticos Los antidepresivos, como su nombre indica, están destinados a tratar la depresión. Actúan sobre los neurotransmisores en el cerebro, como la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, para ayudar a regular el estado de ánimo. Los ansiolíticos, por otro lado, están diseñados para tratar la ansiedad. Aunque ambos tipos de medicamentos pueden afectar a los mismos neurotransmisores, lo hacen de diferentes maneras y con diferentes objetivos. Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio y el ácido valproico, se utilizan principalmente para tratar el trastorno bipolar. Estos medicamentos ayudan a prevenir los extremos de la manía y la depresión. Aunque algunos antidepresivos pueden ser útiles en el tratamiento del trastorno bipolar, no son la misma clase de medicamento. Los antipsicóticos se utilizan para tratar trastornos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Aunque algunos antidepresivos pueden tener propiedades antipsicóticas, los antipsicóticos y los antidepresivos son clases distintas de medicamentos con diferentes mecanismos de acción. Consumo de Antidepresivos en España El consumo de antidepresivos en España ha aumentado en las últimas décadas. Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en 2019 se dispensaron más de 47 millones de envases de antidepresivos, un aumento del 20% respecto a 2014. Este aumento puede deberse a varios factores, incluyendo una mayor conciencia y diagnóstico de la depresión, así como a un mayor uso de antidepresivos para tratar una variedad de trastornos, no solo la depresión Historia de los Antidepresivos El descubrimiento de los antidepresivos fue en gran parte accidental. En la década de 1950, los investigadores descubrieron que la iproniazida, un medicamento desarrollado para tratar la tuberculosis tenía un efecto elevador del estado de ánimo en las personas. Este descubrimiento llevó al desarrollo de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), la primera clase de antidepresivos. Desde entonces, se han desarrollado varias clases de antidepresivos, cada una con su propio mecanismo de acción y perfil de efectos secundarios. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina y la sertralina, son actualmente los antidepresivos más prescritos debido a su eficacia y perfil de seguridad relativamente bueno. Clasificación Actual de los Antidepresivos Los antidepresivos se pueden clasificar en varias categorías, incluyendo: 1. Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS): estos medicamentos, que incluyen la fluoxetina y la sertralina, actúan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro. 2. Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN): como la venlafaxina y la duloxetina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro. 3. Antidepresivos Tricíclicos (ATC): como la amitriptilina y la nortriptilina, aumentan los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro, pero también afectan a otros neurotransmisores. Tienen más efectos secundarios que los ISRS y los IRSN. 4. Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO): los IMAO, como la fenelzina y la tranilcipromina, bloquean una enzima que descompone la serotonina, la norepinefrina y la dopamina en el cerebro. Estos medicamentos se utilizan menos a menudo debido a los posibles efectos secundarios y las interacciones con otros medicamentos y alimentos. Ventajas e Inconvenientes de los Antidepresivos Los antidepresivos han demostrado ser eficaces en el tratamiento de una variedad de trastornos del estado de ánimo, no solo la depresión. También se utilizan en el tratamiento de trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático, trastorno de pánico, entre otros. Algunos antidepresivos también pueden ser útiles en el manejo del dolor crónico, como el dolor neuropático y el dolor asociado a la fibromialgia. Una de las principales ventajas de los antidepresivos es su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de estos trastornos. Pueden ayudar a reducir los síntomas de la depresión, como la tristeza persistente, la pérdida de interés en las actividades, los problemas de sueño y la fatiga. Esto puede permitir a las personas retomar sus actividades diarias y mejorar su funcionamiento general. Además, los antidepresivos modernos, como los ISRS y los IRSN, generalmente tienen menos efectos secundarios que los antidepresivos más antiguos, como los ATC y los IMAO. Esto puede hacer que sean más tolerables para muchas personas. Como se puede esperar, los antidepresivos también tienen desventajas y de hecho los efectos secundarios pueden ser un problema importante. Estos pueden incluir náuseas, aumento de peso, disminución del deseo sexual, insomnio, fatiga, sequedad de boca y mareos. Algunos de estos efectos secundarios pueden ser temporales y disminuir con el tiempo, pero otros pueden persistir. Además, no todas las personas responden a los antidepresivos. Algunas personas pueden encontrar que su depresión no mejora con el tratamiento, o puede que tengan que probar varios medicamentos diferentes antes de encontrar uno que funcione para ellos. Esto puede ser un proceso frustrante y desalentador. También existe el riesgo de que una persona pueda experimentar un episodio de manía o hipomanía si tiene un trastorno bipolar no diagnosticado. Esto puede ser peligroso y requiere atención médica inmediata. Finalmente, aunque los antidepresivos pueden ser eficaces en el tratamiento de la depresión, no curan la afección y no son una solución a largo plazo. La mayoría de las personas necesitarán continuar con el tratamiento durante un período prolongado, y posiblemente de por vida. Además, detener el tratamiento con antidepresivos puede llevar a síntomas de abstinencia y a un posible rebote de la depresión. Alternativas a la Intervención Farmacológica. Las Terapias Cognitivo-Conductuales. La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Interpersonal (TIP) son alternativas efectivas a la intervención farmacológica para el tratamiento de la depresión. La TCC es una terapia estructurada que ayuda a las personas a identificar y cambiar pensamientos y comportamientos negativos o destructivos que pueden estar contribuyendo a su depresión. La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos, sentimientos, comportamientos y sensaciones físicas están todos interconectados, y que los pensamientos negativos pueden atraparnos en un círculo vicioso de depresión. La TCC ayuda a las personas a romper este círculo vicioso al enseñarles a desafiar y cambiar sus pensamientos negativos, lo que a su vez puede cambiar la forma en que se sienten y se comportan. La ACT, por otro lado, no se centra en cambiar los pensamientos negativos, sino en desarrollar una relación diferente con ellos. En lugar de tratar de eliminar o reducir los pensamientos y sentimientos negativos, la ACT enseña a las personas a aceptar y convivir con estos pensamientos y sentimientos, y a no dejar que interfieran con la vida que quieren vivir. La ACT utiliza una variedad de técnicas, incluyendo la atención plena y la clarificación de valores, para ayudar a las personas a vivir de acuerdo con sus valores y metas, incluso en presencia de pensamientos y sentimientos negativos. La TIP se centra en las relaciones interpersonales y en cómo estas pueden contribuir a la depresión. La TIP ayuda a las personas a identificar patrones problemáticos en sus relaciones que pueden estar contribuyendo a su depresión, y a desarrollar nuevas formas de interactuar con los demás. La TIP puede ser particularmente útil para las personas cuya depresión está estrechamente ligada a sus relaciones interpersonales. Además de estas terapias, existen otras alternativas a la intervención farmacológica para la depresión. Estas incluyen otras formas de terapia, como la terapia dialéctico comportamental y la terapia de resolución de problemas, así como intervenciones de estilo de vida, como el ejercicio y la dieta. Es importante recordar que cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Por lo tanto, es importante trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a las necesidades individuales de cada persona. Conclusión Por tanto, los antidepresivos son una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico para el tratamiento de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, su uso debe ser cuidadosamente considerado y personalizado para cada individuo, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de cada tipo de medicamento, así como los posibles efectos secundarios. Es esencial recordar que los antidepresivos no son una solución mágica ni una cura para la depresión. Aunque pueden ser muy efectivos para aliviar los síntomas de la depresión, no abordan las causas subyacentes de la enfermedad ni los elementos que la mantienen. Por lo tanto, a menudo se utilizan mejor en combinación con otras formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, y la terapia interpersonal. Además, es importante destacar que la depresión es una enfermedad compleja y multifacética que puede requerir un enfoque de tratamiento multifacético. Esto puede incluir no sólo medicamentos y terapia, sino también cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable, ejercicio regular, sueño adecuado y reducción del estrés. Finalmente, es crucial que cualquier persona que esté luchando con la depresión busque ayuda. Hay muchos recursos disponibles, y nadie tiene que enfrentarse a la depresión solo. Con el tratamiento adecuado, la recuperación es no sólo posible, sino probable. Bibliografía A-Tjak, J. G., Davis, M. L., Morina, N., Powers, M. B., Smits, J. A., & Emmelkamp, P. M. (2015). A meta-analysis of the efficacy of acceptance and commitment therapy for clinically relevant mental and physical health problems. Psychotherapy and psychosomatics, 84(1), 30–36. Cuijpers, P., Donker, T., Weissman, M. M., Ravitz, P., & Cristea, I. A. (2016). Interpersonal Psychotherapy for Mental Health Problems: A Comprehensive Meta-Analysis. The American journal of psychiatry, 173(7), 680–687. Cuijpers, P., Karyotaki, E., Weitz, E., Andersson, G., Hollon, S. D., & van Straten, A. (2014). The effects of psychotherapies for major depression in adults on remission, recovery and improvement: a meta-analysis. Psychological medicine, 44(3), 683-693. Gelenberg, A. J. (2010). The history and evolution of antidepressant drugs. Journal of clinical psychiatry, 71(1), e04. Gutiérrez, J. (2022). Datos medicamentos: el consumo de antidepresivos crece un 40%. RTVE.es. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The Efficacy of Cognitive Behavioral Therapy: A Review of Meta-analyses. Cognitive therapy and research, 36(5), 427–440. López-Muñoz, F., & Alamo, C. (2009). Monoaminergic neurotransmission: the history of the discovery of antidepressants from 1950s until today. Current pharmaceutical design, 15(14), 1563-1586.
jueves, 23 mayo 2024 12:39
El diseño de Investigación
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , formación especializada , gestión del conocimiento , divulgación
El diseño de Investigación INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. El diseño es la estructura de la investigación, es decir, una secuencia de observaciones (generalmente mediciones) e intervenciones o tratamientos que tratan de garantizar tanto como sea posible la calidad de una investigación, es decir, su validez interna y su validez externa. El concepto de validez en investigación hace referencia a lo que es verdadero o se acerca a la verdad. Por lo tanto, aquellos resultados libres de errores o sesgos estarán más próximos a ser válidos. Existen dos tipos de validez: Interna Externa Validez Interna Grado en el que puede establecerse de forma inequívoca la relación entre la variable independiente (X) y la variable dependiente (Y). Dicho de otro modo, cuando no existen otras variables que puedan influir en la explicación entre el efecto X sobre Y. Es importante destacar que la validez interna no mide el grado de intensidad entre ambas variables, si no el grado de relación que podemos atribuir a lo que pasa en Y se debe a X y no a otra cosa. Validez Externa Extensión y forma en que los resultados de un estudio o investigación pueden ser generalizados a diferentes muestras y contextos. Por lo tanto, es el grado en que los resultados obtenidos seguirán resultando ciertos fuera de la investigación. Dos tipos: Situación: cuando los resultados pueden ser extrapolados a otros contextos. Por ejemplo: de un laboratorio a una situación real. Población: los resultados pueden generalizarse a casos diferentes con los utilizados en la investigación. Por ejemplo: otras muestras de la misma población. Error En los estudios el objetivo fundamental es minimizar al máximo los errores, estos se dividen en dos tipos: Error aleatorio Error sistemático Error aleatorio El error aleatorio se produce por el azar. Puede deberse: Al hecho de trabajar con muestras y no con poblaciones. A la variabilidad del proceso de medición: producida por el instrumento seleccionado, factores biológicos o por el propio observador. Estrategias para reducir este tipo de errores: Producido por la muestra puede reducirse aumentando el tamaño de la misma. Debido a la medición, una buena medida es estandarizando las condiciones de la medición, realizar varias mediciones, hacer uso de instrumentos fiables y entrenar a los observadores. Error sistemático Es un error en el diseño, es decir, se producen por problemas de tipo metodológicos en el desarrollo de la investigación. Es un error muy relacionado la validez. En errores sistemáticos destacamos: Sesgo de selección. Sesgo de información. El sesgo de selección Se debe a: Medidas o cuestionarios poco sensibles o específicos: Las variables han de medirse con instrumentos adecuados y validados, así como han de aplicarse de la misma forma a todos los casos. Criterios diagnósticos incorrectos o diferentes en cada grupo: los criterios de selección de la muestra han de ser congruentes con los objetivos del estudio. A diferencia del error aleatorio, en este caso no se reduce el error aumentando el tamaño de la muestra. Imprecisiones o elementos omitidos en la recogida de datos. Las variables han de medirse con instrumentos adecuados y validados, así como han de aplicarse de la misma forma a todos los casos. Otros tipos de efectos o sesgos a controlar Efecto Hawthorne Respuestas inducidas por los conocimientos de los participantes que están siendo estudiados. Cuando una persona se encuentra inmersa en un estudio su comportamiento o respuestas pueden estar influenciadas por el tipo de tratamiento o intervención que esté recibiendo. El grupo control no elimina este efecto, pero se espera que ocurra del mismo modo en ambos grupos (experimental y control), permitiendo conocer el efecto de la intervención. Efecto Pigmalión Las expectativas de una persona pueden influir en el comportamiento de la otra (e incluso de si misma). Efecto Rosenthal Las expectativas de los investigadores pueden influir en los participantes del experimento. Tanto el efecto Pigmalión como el efecto Rosenthal pueden reducirse utilizando el doble ciego (donde los investigadores y casos no conocen el grupo en el cual se aplica el tratamiento). Efecto placebo Respuesta que se produce como consecuencia de la administración de un tratamiento, pero cuyos efectos no pueden considerarse específicos del mismo. Es decir, el placebo es una sustancia farmacológicamente inerte la cual no produce por si misma ningún tipo de efecto. Pero se ha demostrado que cuando la personas en un estudio cree que esta sustancia puede producir mejoras, se produce un efecto real (de tipo psicofisiológico) en el cerebro de la persona. Las causas de este efecto son ficticias, pero los cambios experimentados en la persona son reales. Regresión de la media Los valores extremos en un estudio tienden a acercarse a la media cuando se miden por segunda vez. Este efecto puede controlarse con un grupo de comparación, al observarse que puede suceder dicho error en dos grupos por igual. Evolución natural La terapia puede coincidir con la recuperación de una patología, si la intervención coincide con la resolución natural de una enfermedad. Por ejemplo: si una gripe dura aproximadamente dos semanas, si utilizamos el fármaco la segunda semana coincidirá la recuperación natural de la gripe con la aplicación del fármaco. Resultando complicado conocer si la recuperación se debe al trascurso natural o al tratamiento en cuestión. En conclusión: Los diseños establecen la estructura de la investigación como una secuencia de observaciones e intervenciones decidiendo: Los casos o grupos sobre los cuales se efectuaría la medición o intervención. La existencia o no de un grupo control. La variable independiente y dependiente. El uso de mecanismos de control experimental o no. El análisis estadístico empleado El tipo de resultados esperados. Destacando que el diseño es la parte más importante a la hora de dar comienzo una investigación, ya que si este está mal no tiene arreglo y todos los esfuerzos destinados a la investigación no habrán servido para nada. Bibliografía Pallás, J. M. A., & Villa, J. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier Health Sciences.
viernes, 22 septiembre 2023 10:23
Bases del conocimiento científico
Categorías: Artículos Científicos , Contenidos especializados
Etiquetas: investigación , divulgación
Bases del conocimiento científico INVESTIGACIÓN | GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Autor: Víctor González Ayuso. Psicólogo investigador. Área de Gestión del Conocimiento, que presta sus servicios en el Creap a través de Grupo 5 Acción y Gestión Social S.A.U. Ciencias formales y empíricas Las ciencias pueden clasificarse según la manera de obtener la información. Estas se dividen en dos: Ciencias formales Ciencias empíricas Las ciencias formales obtienen el conocimiento de una forma no empírica, es decir, a partir de un hecho o principio ya establecido. La función de estas disciplinas está enmarcadas en el cómo y no en el qué, más centrado en las formas y no tanto en los contenidos. Estas ciencias son de corte analítico y no validan sus teorías y conocimientos mediante la observación del mundo real o la experimentación, sino a través del estudio de las reglas de pensamiento propias del sistema como pueden ser axiomas, preposiciones y definiciones. Ejemplos de ciencias formales: Matemática, la lógica… Las ciencias empíricas obtienen el conocimiento mediante la observación, la experiencia y la percepción del mundo a través de los sentidos. Ciencias más enfocadas en el qué y validación de su conocimiento se basan en la observación o experimentación del mundo real, es decir, tratan de predecir/ deducir los resultados obtenidos mediante la reproducción experimental de un fenómeno que ha sido observado. Ejemplos de ciencias empíricas: Química, Medicina, Psicología, Astronomía… «Destacar que las ciencias Naturales y Sociales se enmarcan dentro del conocimiento de las ciencias empíricas» El conocimiento científico El conocimiento científico y técnico de las ciencias empíricas, es una estructura de proposiciones. Pero ¿qué es una proposición? Una proposición es una afirmación con sentido completo. Las proposiciones empíricas son aquellas que se basan directamente de la observación. Las proposiciones son básicamente de dos tipos: Lógicas Causales Lógicas son proporciones que responden a dos tipos de respuesta solamente: verdadero o falso. Y su forma es: Existe al menos un X tal que … Y Causales son proposiciones que tratan de explicar la causa, motivo, razón u origen de un determinado fenómeno. Y se expresan: Para todo X se cumple (probablemente) que … (propiedades…) La Rehabilitación Psicosocial se encuentra enmarcada dentro de las Ciencias de la Salud y Social, por ello nos centraremos en las proposiciones de tipo causal. Proposiciones causales Estas proposiciones responden a las relaciones causales donde X causa (o es una causa) de Y. Para que pueda atribuirse una relación causal entre ambas variables (X e Y), han de darse 3 condiciones de forma simultánea: a) Y tiene que covariar con X Covariar significa que ambas variables tienen que variar juntas. Por ejemplo: si sube X, subirá Y b) X tiene que preceder temporalmente a Y La variable independiente o X, tiene que ir antes de la variable dependiente o Y para poder evaluar los efectos que produce X sobre Y. Por ejemplo: si queremos saber si un tratamiento reduce los efectos o sintomatología de una enfermedad, primero tendremos que aplicar el tratamiento para posteriormente evaluar los resultados. c) Hay que descartar que la causa de X e Y no se deba a otra variable o Z Por ejemplo: si queremos saber si un tratamiento funciona sobre una enfermedad y al mismo tiempo se está aplicando un fármaco, si mejora la persona no sabremos si se debe al tratamiento (X) o al fármaco (Z). Las investigaciones científicas consisten en establecer estas conexiones (causales, si es posible), y comprobar que realmente son así. Para ello, persiguen permanentemente establecer estas tres condiciones para las relaciones que estudian. En las ciencias empíricas es importante distinguir los diferentes niveles en los cuales puede encontrarse una proposición antes de ser consideradas válidas. Ejemplos: - Hay supuestas teorías que no pueden ser contrastadas, al no ser precisas o no referirse a un objeto empírico claro. Por lo tanto, estas teorías no contrastables no pueden ser consideradas ciencia. - En segundo lugar, encontramos teorías que pueden ser ciertas o no, pero que todavía no han sido puestas a prueba de forma empírica. Por lo tanto hasta que no pasen este proceso tampoco pueden considerarse válidas. - En un tercer grupo podemos encontrar las teorías que están siendo puestas a prueba actualmente. En este grupo encontramos teorías que poseen elementos apoyados empíricamente y otros que no. Por ello, hasta que no se hayan puesto a prueba y hayan pasado por un número considerable de contrastaciones empíricas, tampoco se pueden considerar como válidas. - Un cuarto grupo está formado por teorías que han experimentado un gran número de pruebas empíricas. Estas son las que son consideradas como el actual conocimiento científico disponible. No pueden afirmarse al 100% que funcionan, pero de acuerdo con las pruebas actuales pueden mantenerse, y son las mejores explicaciones que ahora se poseen. - Por último, un quinto grupo formado por infinidad de teorías que pueden resultar atractivas e interesantes, pero han tratado de ponerse a prueba de forma reiterada y no ha podido ser avaladas por la realidad. Por lo tanto, no se pueden considera válidas empíricamente hablando. Por lo tanto, los profesionales de la Rehabilitación Psicosocial y de la atención a otras personas en general, deberíamos basar nuestras decisiones en evidencia válida sobre las diferentes alternativas que podemos encontrar a la hora de actuar. La principal fuente de esta evidencia es la investigación clínica y aplicada. La toma de decisiones ha de basarse preferentemente en evidencias explícitas, contrastadas en procesos de investigación rigurosos, enmarcadas dentro de las ciencias empíricas y mediante el uso de proposiciones causales para poder explicar la causa, motivo, razón u origen de un determinado fenómeno. Bibliografía Pallás, J. M. A., & Villa, J. J. (2019). Métodos de investigación clínica y epidemiológica. Elsevier Health Sciences.
viernes, 22 septiembre 2023 10:24
Etiquetas
viernes, 18 noviembre 2022 11:09
- actualidad
- arteterapia
- biblioteca especializada
- bienestar
- búsqueda bibliográfica
- cultura
- depresión
- divulgación
- empoderamiento
- enfermería
- esquizofrenia
- estigma
- factores sociales
- formación especializada
- gestión del conocimiento
- inclusión social
- intervención comunitaria
- investigación
- lectura recomendada
- literatura científica
- psicología
- rehabilitación psicosocial
- salud
- salud mental
- sensibilización
- servicio de referencia
- suicidio
- terapia ocupacional
- trabajo social
- trastorno mental grave (tmg)
Visítanos
Entradas recientes
martes, 11 octubre 2022 15:07
- Ir a la página del Entrevista con la Dra. María Oquendo: una voz clave de la APA para el futuro del DSM
- Ir a la página del Apoyo entre iguales en salud mental. Manual para la formación de profesionales
- Ir a la página del La APA plantea una reforma profunda del DSM
- Ir a la página del Informe de tendencias de marzo y abril de 2026
- Ir a la página del Patchwork, un proyecto de teatro comunitario para desestigmatizar la salud mental, reúne a más de 50 actores y actrices en Valencia