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jueves, 17 noviembre 2022 18:15

Pautas de autocuidado en el confinamiento con un familiar con demencia.
22 - 04 - 2020

Pautas de autocuidado en el confinamiento con un familiar con demencia.

Categorías: Recomendaciones

Autora:Noelia González Rabanillo. La situación actual que vivimos de confinamiento debido a la alarma sanitaria generada por el coronavirus complica aún más el cuidado de una persona con demencia. Por eso, consideramos importante ofrecer unas pautas de autocuidado dirigidas al cuidador para que sea menor el riesgo de verse desbordados por la situación. Tenemos siempre que tener claro que cualquier consejo o recomendación debe adaptarse a la situación particular de cada persona enferma y de cada familia. – Es fundamental que la persona cuidadora se cuide a sí misma para mantener su propia salud y así poder seguir atendiendo de forma adecuada a su familiar. Debe mantener hábitos saludables (alimentación sana y a sus horas, mantener un ritmo de sueño, realizar ejercicio físico…). Es necesario que tengamos claro que “Cantidad de cuidados no equivale a calidad de cuidados”. Si el cuidador es capaz de cuidarse en el plano físico, emocional y social, cuidará mejor de su familiar ya que lo que éste realmente necesita es una persona con salud y energía a su lado. – Es conveniente que organice su tiempo incluyendo la realización de actividades gratificantes. Programe su tiempo y deje espacios para su ocio y respételos siempre que sea posible. Dedique este tiempo a realizar todas aquellas actividades que le hagan sentirse bien leer, pintar, coser, escuchar música… el ocio es algo personal. – No abandone las relaciones sociales ni siquiera en estos momentos de aislamiento, proporcionan experiencias positivas y favorecen el bienestar emocional. Comparta su situación con otras personas cercanas o incluso que tengan el mismo problema. Aproveche todo lo que nos ofrecen las nuevas tecnologías. – Reconocer los propios límites, el no hacerlo puede llevar a un desgaste físico y psíquico. Debe ser capaz de poner límite en la cantidad de cuidado que presta y si cuenta con algún miembro más de la familia en casa delegar tareas. No debe exigirse demasiado ni querer solucionar todos los problemas al momento. La calma es su mejor aliada. – Mantener actividades que pueda compartir con su familiar. Realizar actividades compartidas, que hagan a ambos estos momentos más agradables y llevaderos como escuchar música, mirar álbumes de fotos, ver películas, realizar tareas sencillas como doblar calcetines o separar monedas, leer libros en voz alta, realizar pasatiempo… El cuidador se sentirá gratificado y mejorará la autoestima de la persona enferma. – Tener unos horarios y rutinas. Mantener un cierto orden en la realización de actividades con la persona enferma puede minimizar sus alteraciones conductuales y del sueño. Algunas de nuestras rutinas diarias se han visto completamente alteradas por lo que debemos generar rutinas nuevas. Planifique los cuidados. Será más fácil solucionar imprevistos. Aprenda a simplificar las tareas para que supongan un menor esfuerzo, intentar hacer más sencillo un desempeño tan complicado. Marcarse prioridades, solucionando los problemas uno a uno. Ser realista y no pretender hacer más de lo que es posible. – Saber reconocer las emociones y sentimientos negativos. Es necesario reconocer como algo normal todos esos sentimientos negativos que nos abordan (culpa, temor, tristeza…). Los sentimientos negativos existen y es importante no esconderlos ni ignorarlos, es mejor compartirlos. Utilizar el sentido del humor y buscar el lado positivo de las situaciones complicadas. – Saber valorar su esfuerzo, apreciar su labor y premiarse por lo bien que cuida a su familiar.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:09

Pautas para adaptar el domicilio: ofrecer seguridad y prevenir caídas
20 - 04 - 2020

Pautas para adaptar el domicilio: ofrecer seguridad y prevenir caídas

Autoras: Irene González Mella, Rocío Molás Robles, Natalia Rosillo Carretero y Rocío Valle Bermejo. Las personas con demencia y sus familiares se enfrentan a una situación excepcional, en la que la convivencia en el domicilio puede resultar difícil de gestionar. La modificación del entorno puede ser fundamental para garantizar la seguridad de nuestros mayores y facilitar la convivencia con sus familias. Es necesario tener en cuenta que las necesidades de adaptación serán diferentes en función de los domicilios y el estadio de la demencia en el que se encuentre su familiar. Os ofrecemos una serie de recomendaciones que os pueden servir para generar ideas sobre seguridad y convivencia. En primer lugar es importante crear un ambiente agradable en el domicilio y evitar el exceso de estímulos auditivos y visuales a los que se expone la persona con demencia. Si optamos por poner una música agradable debemos evitar otros sonidos, como la lavadora o la televisión. También es importante cuidar la iluminación y evitar zonas poco iluminadas, podemos optar por colocar luces suaves fijas y paliar la desorientación nocturna. Para favorecer una buena orientación, podemos colocar carteles en las puertas que indiquen de qué habitación se trata, o utilizar calendarios y relojes en las principales habitaciones. También podemos favorecer la localización de elementos, colocando pequeñas pegatinas en los elementos que utilice la persona con demencia y evitando el exceso de elementos en los armarios. Existen elementos tecnológicos que nos pueden ayudar a favorecer la seguridad en el domicilio, como utilizar teléfonos inalámbricos, evitando así los cables, tener un avisador acústico del portero automático o pastilleros con una alarma que nos recuerde cuando tenemos que tomarnos la pastilla. En algunos casos puede ser de utilizad el uso de dispositivos de cámara de vigilancia cuando no podemos estar permanentemente a su lado, permiten prestar ayuda nocturna si nuestro familiar duerme en otra habitación y se levanta desorientada o acude al baño. Esto permite la supervisión diurna mientras estamos en otras zonas de la casa haciendo tareas en las que no puede participar. Algunos servicios pueden garantizar un seguimiento de nuestros mayores, como el servicio de teleasistencia, que en estos momentos puede darnos tranquilidad y ofrecer un apoyo extra ante la situación de estancia en el domicilio.A pesar de ello, es importante la comunicación telefónica diaria para favorecer el contacto con su red social y familiar y paliar en lo posible la soledad. Debemos intentar reducir al máximo los riesgos que pueden provocar accidentes domésticos: Evitar tener al alcance productos tóxicos de limpieza y separarlos de las zonas donde guardemos alimentos. Retirar objetos punzantes haciendo hincapié en la cocina. Proteger u ocultar en caso de necesidad llaves de paso de luz, agua o gas. Cerrar ventanas y balcones en momentos que no estén acompañados. Evitar el acceso a los radiadores. Limitar el acceso a algún espacio que pueda ser peligroso para ellos, bloqueando o cerrando puertas. Retirar o tapar espejos en caso de que resulten disruptivos para la persona con demencia. Es importante hacer una mención especial a la prevención de caídas en el domicilio, por ello os dejamos unas recomendaciones básicas: Eliminar obstáculos que dificulten el paso tales como muebles, alfombras y felpudos, objetos varios, objetos de decoración, cables de lámparas, teléfonos… quedando el camino libreen zonas de paso, pasillos, habitaciones de más uso y entradas. Eliminar mobiliario inestable o con ruedas sin freno, y mobiliario que resulten muy bajos en altura y dificulten la transferencia de levantarse y sentarse. Evitar suelos irregulares, con desniveles (en caso de existir señalarlos correctamente con tiras adhesivas reflectantes y antideslizantes), resbaladizos y deslizantes. Evitar el uso de abrillantadores o cera y el suelo mojado. Se podrá valorar el uso de alfombrillas antideslizantes o colocar cinta de doble cara para fijarlas al suelo en zonas con humedad como el baño o cocina. En el baño colocar una alfombrilla antideslizante junto a la bañera para una salida y entrada segura; colocar tiras antideslizantes en la bañera/ducha; instalar asideros de apoyo fijo en las paredes de la ducha. Colocar todos los objetos de los armarios a la altura de la mano evitando tener que subirsea sillas, muebles o escaleras con el fin de alcanzar algo que está en un nivel superior. Utilizar calzado cerrado que sujete bien el pie con suela rugosa de goma antideslizante, evitando sandalias o chanclas, y evitando caminar descalzo o en calcetines. Utilizar los dispositivos visuales (gafas) o auditivos (audífonos) indispensables que suplenel déficit visual y auditivo previniendo accidentes derivados de ese déficit. Es importante explorar todo el entorno antes de iniciar cualquier movimiento viendo que todo esté en orden para evitar situaciones como choque con objetos, caídas… Favorecer una postura correcta cuando la persona está sentada durante periodos más largos, en un sillón con respaldo alto y reposabrazos. La cadera, rodillas y tobillos deben estar en ángulo de 90º, evitando asientos bajos que dificultan la incorporación. Esta medida es útil para todo tipo de asientos e inodoros.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:11

Consejos de fisioterapia para el periodo de aislamiento en casa
31 - 03 - 2020

Consejos de fisioterapia para el periodo de aislamiento en casa

Categorías: Recomendaciones

Esther María Fonseca García Fisioterapeuta Como personal del CRE de Alzheimer del Imserso he considerado aportar unos apuntes básicos generales sobre hábitos saludables y consejos para intentar llevar mejor este confinamiento domiciliario para evitar la propagación del COVID-19 en varios ámbitos (alimentación, hidratación, descanso nocturno y actividad física): 1.- Alimentación: Planificación: Aquí la planificación es imprescindible porque vamos a tener más tiempo libre y es posible que comamos mal y en exceso. Comida saludable: En este planning básico de la semana deberíamos tener en cuenta alimentos saludables tales como verduras, legumbres, frutas, cereales integrales, frutos secos, huevos, lácteos, pescados y carnes blancas/magras. Estos alimentos deberán ser la base de tu alimentación. A veganos o vegetarianos les vendrá bien añadir a su lista de la compra el tofu o la soja pasterizada. Compra semanal (o si fuera posible quincenal o mensual): Con el menú semanal deberíamos hacer la lista de la compra revisando qué tenemos o no en la despensa. Deberemos evitar y más en esta situación de cuarentenena los ultraprocesados: refrescos, alcohol, bollería, precocinados (pizzas, lasañas…). Mantener horarios de comida y evitar picoteos: Tus hábitos influyen en lo que comes, así que procura realizar actividades que te resulten entretenidas evitando de esta forma el aburrimiento o la ansiedad que puede desembocar en un consumo innecesario de alimentos. 2.- Hidratación: Según la Organización Mundial de la Salud el agua es esencial para el cuerpo humano en cualquier etapa de la vida y se recomienda consumir de 2 a 3 litros de agua diariamente aunque las necesidades pueden variar de acuerdo a edad, sexo, dieta y nivel de actividad física. Sin duda deberemos consumir agua (también están permitidas las infusiones, los caldos caseros) y debemos evitar el consumo de otro tipo de bebidas o realizarlo muy ocasionalmente (bebidas azucaradas, zumos procesados, alcohol). Los alimentos aportan entre el 20-30% de la ingesta total de agua, mientras que las bebidas representan el restante 70-80%. La deshidratación puede influir negativamente tanto en la función renal, como en las funciones cognitivas y en el control motor de los individuos. 3.- Descanso nocturno: Algunos aspectos propios del aislamiento como son la menor exposición a la luz natural, la reducción de la actividad física y la pérdida de las rutinas diarias repercuten en la cantidad y la calidad del sueño. Además la ansiedad que puede generar el confinamiento y la sensación de falta de control de la situación pueden repercutir en el sueño (Ver consejos de nuestra psicóloga). Por ello los expertos recomiendan en estos momentos de confinamiento: Rutinas diarias: levantarse y acostarse a la misma hora, fijarse horarios regulares de desayuno, comida y cena, alimentarse de forma adecuada, no permanecer en pijama… Si es posible estar, al menos dos horas expuestos a la luz natural por la mañana (según cada casa se puede salir al balcón, desayunar junto a la ventana, estar en habitaciones donde entre la luz natural…). En cambio, por la noche es conveniente evitar, en la medida de lo posible, los móviles y tablets porque la luz que emiten confunden al reloj interno. Se aconseja una rutina de relajación al final del día que permita desconectar (puede ser ver una película de humor, leer una novela de nuestro interés, una ducha caliente, evitar ver las noticias justo antes de acostarse, realizar ejercicios de respiración en la cama o escuchar algún tutorial de ejercicios de relajación); cada persona debe encontrar “su truco”). 4.- Actividad física: El ejercicio en casa mejora el sistema inmune (sobre todo el ejercicio aeróbico moderado) y combate el estrés del confinamiento. Es necesario permanecer activos en casa, no sólo por la función inmune, sino para evitar en la medida de lo posible los problemas que acarrea el sedentarismo; Durante periodos de inactividad física se produce una atrofia muscular que conlleva una disminución de la capacidad funcional; Esta consecuencia se agrava aún más en adultos mayores, quienes ya de por sí por el mismo envejecimiento en los periodos de inactividad pierden más fuerza y masa muscular que otros grupos de población. Para desarrollar una rutina de ejercicios adecuada sería necesaria individualizarla; por ello os recomiendo una consulta no presencial con vuestro fisioterapeuta que será quién más os pueda recomendar la rutina de ejercicios acorde a vuestro estado físico, vuestras dolencias y patologías médicas u osteomusculares habituales.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:16

Estrategias para mantener la rutina de la persona con demencia en el domicilio
30 - 03 - 2020

Estrategias para mantener la rutina de la persona con demencia en el domicilio

Categorías: Recomendaciones

Rocío Molás Robles, Natalia Rosillo Carretero, Irene González Mella Terapeutas ocupacionales Durante estos días tan complicados, es fundamental ayudar a nuestro familiar con demencia a mantenerse ocupado en el domicilio, así como mantener sus hábitos y rutinas durante el mayor tiempo posible. La participación en las Actividades de la Vida Diaria puede utilizarse como medio para estimular y propiciar mayor bienestar en la persona con demencia. Vemos en la información que lanzan cada día la importancia de crear unos hábitos y una rutina estructurada en el hogar. Ahora que no podemos salir de casa, es aún más relevante para las personas que cuidan de una persona con demencia. Los hábitos y rutinas diarias son comportamientos automáticos que se realizan en horarios regulares, son fijos y repetitivos. Ofrecen a nuestro familiar con demencia seguridad y predictibilidad. Levantarse y acostarse siempre sobre la misma hora, dejando cierta flexibilidad, puede ayudar a mantener los patrones de sueño y descanso nocturno: despertarle cuidadosamente, acompañado siempre de una orientación temporal (diciéndole en qué día estamos, mes, año y la hora) y espacial (que está en su habitación, la casa en la que se encuentra). Establecer horarios de cuidado personal, por ejemplo, asearse y vestirse tras desayunar y mantener esa rutina para que la persona pueda anticipar la actividad que va a hacer. Mantener la hora de la higiene personal: tanto si lo realiza en horario de mañana como de tarde. ¿Cómo podemos estimular en el baño? Pedirle que nos ayude a preparar el baño (en función de sus capacidades) enumerando los objetos que hacen falta para la ducha. Hacerle partícipe de la actividad (que nos indique cuando está caliente el agua o que colabore en el enjabonado, aclarado y secado del cuerpo). Que identifique los diferentes elementos del baño, que ayude a recoger la ropa sucia, limpiar el baño, reponer el jabón y papel higiénico, ordenar armarios. Pedirle que se cepille los dientes, que se peine, se afeite o se hidrate la cara y el cuerpo. Mantener una rutina de continencia, recordar y ofrecer a la persona la necesidad de acudir al baño cada cierto tiempo, en función de las necesidades. Es recomendable cada dos horas para evitar pérdidas de orina. Realizar una rutina de actividad física por la mañana y por la tarde, aunque sea sencilla, para evitar la inmovilidad y el exceso de sedentarismo. Proponer que ayude en la realización de tareas del hogar: barrer, limpiar el polvo, hacer la cama, fregar los platos, secar cubiertos, poner la mesa, tender y doblar la ropa o planchar. Ofrecer actividad de su interés en momentos libres: al conocer a la persona, sabemos qué puede hacer y qué actividades son significativas para ella. De esta manera favorecemos la conexión con el entorno y la ocupación del tiempo con tareas que siempre le hayan gustado: Hacer punto, ganchillo, coser, manualidades, colorear, jardinería (regar y cuidar las plantas), ver álbum de fotos, escuchar música, poner la radio, leer el periódico, ver revistas, leer un libro, hacer sopas de letras o crucigramas, juegos de tablero (parchís, oca, damas), dominó, cartas (se pueden clasificar por palos, por número, contar o jugar al tute, remi, etc.), bingo… Mantener los horarios estables de las comidas principales y evitar comer en exceso entre horas. ¿Cómo podemos estimular en la cocina? Recordar los pasos de una receta. Enumerar ingredientes de un plato determinado. Identificar y/o denominar utensilios de la cocina (cubiertos, platos, vasos, comida, electrodomésticos…) Pedirle colaboración en la elaboración de las comidas (pelar patatas, lavar verdura, picar alimentos, pelar fruta, batir huevos, prepararse el desayuno…) Separar diferentes legumbres, tipos de pasta… Doblar servilletas. Colocar la loza del lavavajillas en sus respectivos armarios. Evitar las siestas de larga duración para conciliar mejor el sueño por la noche. Mantener la hora de la cena, evitando tomar demasiado líquido por la tarde-noche (esto ayudará a que la persona no se levante al baño durante la noche). Es importante cuidar los valores, creencias y la espiritualidad de la persona en estos momentos. Hablar y preguntar para saber cómo se siente, ofrecer recursos a su alcance para que pueda rezar si está acostumbrado a hacerlo, ofrecer misa televisada, etc. Es prioritario dejar a la persona “hacer todo lo que pueda”, dándole todo el tiempo que requiera, favoreciendo su supervisión y ofreciendo las ayudas que necesite para evitar su frustración. En este sentido, es importante considerarnos como “acompañantes” no como “asistentes”. Si ofrecemos esta posibilidad, la persona puede sentirse mejor al poder colaborar en su autocuidado y en el cuidado del hogar. Involucrar a la propia persona en las actividades cotidianas es un recurso que tenemos a nuestro alcance para estimular habilidades conservadas. Con la mayor parte de estas tareas diarias se ponen en juego el desempeño de habilidades físicas, perceptivas, sensoriales y cognitivas. Además pueden ser utilizadas como un medio para darles un rol activo dentro del hogar y aumentar la comunicación e interacción.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:24

¡Yo no puedo quedarme en casa!
26 - 03 - 2020

¡Yo no puedo quedarme en casa!

Categorías: Recomendaciones

RAQUEL GARCÍA SANTELESFORO PSICÓLOGA Son muchos los que estos días no pueden quedarse en casa porque no pueden desatender sus obligaciones laborales. Los cuidadores profesionales de personas con demencia son uno de estos colectivos. Debemos tener en cuenta que los profesionales, especialmente los que atiendan COVID-19 (confirmada o en sospecha) van a ser vulnerables, además de al alto riesgo de infección, al desarrollo de problemas de salud mental. ¿Qué emociones es frecuente que estén manejando? Miedo intenso a enfermar y/o morir. Temor a contagiar a amigos y familiares. Impotencia por no poder proteger a seres queridos. Riesgo de estigmatización. Además, hay que añadir a estas emociones, que estos días se trabaja en un estado de alerta y vigilancia constante, con un entorno laboral más demandante, un aumento de horas de trabajo y número de personas a atender y con procedimientos más estrictos. En concreto, las personas con demencia estos días se mostrarán de una manera más frecuente ansiosas, irritables y agitadas, debido a que presentan más limitaciones para poder expresar y elaborar las emociones negativas que están sintiendo. Está claro que nuestros profesionales están haciendo algo heroico, pero no debemos olvidar que no tienen “superpoderes”, las organizaciones deben tenerlo en cuenta. Es importante también que se aprenda a diferenciar el estrés propio de esta situación del agotamiento emocional que puede llegar a producirse. Síntomas, por citar algunos, como el aumento de irritabilidad, embotamiento afectivo, escasa comunicación, dificultad para desconectar del trabajo, llanto incontrolado, insomnio, dificultad para tomar decisiones, problemas de concentración y memoria o alteración del apetito, pueden estar indicándolo. Siguiendo las recomendaciones de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, estas son las pautas a seguir estos días: Desconecta redes sociales. Apaga la televisión. Conecta con la gente. Utiliza los tiempos de descanso para conectar con amigos y seres queridos. Busca tus momentos de distracción. Reconoce los síntomas y pide ayuda. Si no puedes manejar tus emociones busca un profesional de la salud mental o comparte tu experiencia con otros compañeros. Autocuidado como base para poder seguir cuidando. Mantén dentro de lo posible hábitos de sueño, alimentación e higiene. Regálate momentos agradables: por ejemplo, baños relajantes o visualizaciones positivas pasadas o futuras. Recuerda la motivación por la que elegiste este trabajo. Lo que significa para ti ser cuidador (médico, enfermero,…). Todo lo que estás aportando. Contribuye con tu actitud a que el ambiente sea de tranquilidad. Estos días pueden ser fuente también de experiencias positivas, de demostrarnos a nosotros mismos lo que somos capaces de hacer. Ayudar a otros produce una gran satisfacción, debemos rescatar estas emociones y hacerlas prevalecer.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:27

Recomendaciones para sobrellevar el cuidado de personas con demencia
25 - 03 - 2020

Recomendaciones para sobrellevar el cuidado de personas con demencia

Categorías: Recomendaciones

Noelia González Rabanillo Educadora social Buscar momentos de descanso y respiro para el cuidador: Las personas cuidadoras van a estar sometidas a gran presión, en la mayoría de los casos superará la que tienen habitualmente. Por eso es fundamental, ahora más que nunca, que estén atentos también a su propio cuidado, que tengan espacios de tiempo para ellos, que tengan vías de escape y que busquen estrategias para combatir el estrés y la ansiedad. Es importante mantenerse activos, tanto mental como físicamente: aunque tengamos que estar en casa, esto no nos puede servir de excusa para olvidarnos del ejercicio físico. Realizar todos los días al menos 20 minutos de ejercicio nos ayudará además a dormir mejor. Podemos incluso realizar ejercicios sencillos en los que puedan también participar nuestro familiar. Llevar una dieta equilibrada para nuestro bienestar físico y mental: La ansiedad y el aburrimiento que nos genera este periodo de aislamiento puede llevarnos a comer más de lo que necesitamos y a elegir alimentos malsanos. Es importante comer de forma adecuada no solo para no coger peso durante este periodo de cuarentena sino también porque una buena alimentación nos va a ayudar a mejorar nuestro sistema inmunitario. Afrontar esta nueva situación desde el positivismo: son momentos de miedo, angustia e incertidumbre por lo que tenemos que ser positivos y centrarnos en que todo esto lo vamos a superar. Una etapa de aislamiento puede provocar en la personas emociones y sentimientos negativos por lo que necesitamos poner todo de nuestra parte para no perder el buen humor. Reorganizar nuestras rutinas: debido al aislamiento nuestras rutinas se van a ver alteradas por lo que debemos mantenernos ocupados buscando nuevas rutinas o adaptando las viejas a la situación actual. Puede que también sea el momento de probar nuevas actividades o retomar aficiones pasadas. Aprovechar las nuevas tecnologías: utilizando las redes sociales, las videollamadas, los grupos de WhatsApp… para no sentirnos aislados y poder contactar con nuestros familiares y amigos. Pedir ayuda: si en algún momento te sientes desbordado con la situación, no dudes en pedir ayuda a la gente cercana, no te sientas solo. Piensa que en estos momentos todos nos sentimos igual y que debemos apoyarnos los unos a los otros.

miércoles, 02 noviembre 2022 10:35

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